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No resulta fácil sentarse delante del ordenador para informar al conjunto de la militancia del Partido, así como a los lectores y las lectoras del Unidad y Lucha, del fallecimiento, el pasado 12 de febrero, de Alfonso Santamaría, histórico militante del PCEU, primero, y posteriormente del PCPE en La Rioja, desde su constitución hasta el momento de su muerte a los 85 años.

 

Nuestro camarada Alfonso siempre tendrá el reconocimiento y el cariño, no sólo de los y las comunistas de La Rioja, sino también de amplios sectores de nuestra región, que se acercaron a despedirle en los actos de recuerdo y homenaje que, desde el PCPE y los CJC, organizamos tras su fallecimiento por haber sido ejemplo de coherencia y dignidad durante toda su vida, manteniendo su compromiso militante aún en los tiempos más difíciles de desbandada y renuncia, cuando declararse marxista-leninista e identificarse con el proyecto del PCPE era prácticamente un ejercicio de heroicidad en nuestra tierra.

La trayectoria militante de Alfonso quizás no estuviera jalonada de grandes gestas y victorias para nuestro pueblo, pero su respeto al proyecto del Partido y su disponibilidad, hasta el último aliento de vida, para desempeñar las tareas que se le encomendaban es algo que va a quedar siempre grabado en la memoria colectiva de la militancia partidaria y de la Juventud Comunista en nuestra región.

Resulta prácticamente imposible encontrar una manifestación a la que no participara; una reunión a la que dejara de acudir. Difundió el Unidad y Lucha, haciendo la “ronda” entre sus contactos hasta el pasado mes de enero; consiguió decenas de firmas para las candidaturas comunistas desde que la justicia burguesa impuso trabas para presentarnos a las Elecciones; comprometió a simpatizantes del Partido para su participación en las listas electorales; fue ejemplo en la venta de los distintos materiales del Partido para ayudar a su financiación. Y, sobre todo, quienes lo conocimos, no podemos recordar que saliera de su boca una sola palabra o gesto de desaliento o derrotismo, ante cualquier revés o adversidad que la organización de La Rioja tuviera que enfrentar. Jamás.

Una anécdota resume su compromiso militante: apenas 48 horas antes de fallecer se molestaba porque “perdiéramos el tiempo” yendo al hospital a visitarle, e insistía en que atendiéramos primero a las tareas de la Célula: concentración de solidaridad con los “8 de Airbus”, actos contra la amenaza de cierre en Altadis, preparativos del X Congreso…

Se ha ido un militante comunista. Un amigo de nuestro pueblo.

No le decimos adiós, porque en cada lucha en la que estén en juego los derechos e intereses de la mayoría obrera y popular, Alfonso estará presente. Así pues, hasta mañana, camarada.