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Editorial Junio 2017

Es una ciencia para la emancipación de la clase obrera, aquí y ahora, en condiciones del Siglo XXI

Nos acercamos a la fecha del 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre.

El escenario internacional se conforma bajo una profunda intensificación de la lucha de clases.

La barbarie del sistema capitalista se expresa en todos los aspectos de la vida de la Humanidad. Las intervenciones militares directas del imperialismo, el expolio y el saqueo de los pueblos, la sobreexplotación de la clase obrera, la pobreza y el hambre masivas, el incremento imparable de los graves daños ambientales, la espiral de violencia contra las mujeres no cesa, la manipulación de los medios de comunicación se sitúa en formas cada día más fascistas, las desesperadas migraciones masivas huyendo del terror, el recorte de las libertades y de los derechos es una constante que se cubre con el manto de “la lucha contra el terrorismo”, y un largo etcétera más conforman la realidad en la que las organizaciones revolucionarias tenemos que dar nuestro combate liberador. Y todo ello en el contexto de una continuada revolución tecnológica que da una enorme dinamismo, y capacidades nunca conocidas, a las clases dominantes ………….

Las condiciones objetivas para la revolución están dadas. El grado de agudización de las contradicciones entre el altísimo desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción (entre la capacidad de producción de la clase obrera internacional y el régimen de la propiedad privada de los medios de producción y cambio) ha alcanzado una dimensión nunca conocida en la Historia.

Pero no habrá revolución socialista si no maduran las condiciones subjetivas.

Condiciones subjetivas que han de catalizar, de una forma concreta, en un desarrollo de la conciencia revolucionaria de la clase obrera y de amplios sectores populares. Es decir, que las ideas de la revolución ganen la conciencia de amplias masas obreras y populares. Que las ideas revolucionarias se vuelvan hegemónicas en las sociedades humanas.

Para ello la clase obrera cuenta con una herramienta fundamental: el marxismo-leninismo.

Para que esta herramienta sea útil se exige una condición primaria: el marxismo-leninismo tiene que ser ante todo práxis consecuente.

¿Y cuando el marxismo-leninismo no es práxis? Cuando no es herramienta de análisis de lo concreto de aquí y de ahora.

Dicho con un ejemplo. Cuando alguien (alguna organización) con una posición declarada desde el m-l asume y se rige por postulados ideológicos propios de las actuales clases dominantes capitalistas. Más concreto. Quién situándose en el m-l defiende la familia patriarcal heterosexual como único modelo familiar. Quién situándose en el m-l asume los valores culturales de la producción intelectual capitalista. Quién situándose en el m-l en su lucha revolucionaria acepta y asume los límites y las formas impuestas por el sistema de dominación.

Divorcio entre teoría y práctica que resulta en un patético remedo de acción revolucionaria. Así, capitalismo por mucho tiempo.

Desde el m-l se ha de concluir en la necesidad de la destrucción de todos los mecanismos legitimadores de la actual dominación de clase. De todos, absolutamente todos, porque en caso contrario siempre la banca gana ….

Limitar las contradicciones en la sociedad de clases a la contradicción principal, capital-trabajo -además en su forma más economicista, como contradicción patrón-trabajador-, es una aplicación simplista e ingenua del m-l, que no supone ningún riesgo para la actual hegemonía del sistema del capital.

El marxismo analiza cuatro factores en el proceso de formación de la conciencia: el origen de clase, la posición en la sociedad de clases, las experiencias propias en la sociedad de clases, y el estudio y el conocimiento. Estos cuatro factores influyen, de una forma dinámica y variable, en la formación de la conciencia de clase, tanto en lo individual como en lo colectivo

Quién tiene la mayor capacidad de intervenir para desarrollar estos factores, de la forma más favorable, para la causa de la revolución es el Partido de Vanguardia. Haciendo del socialismo científico la herramienta que facilite el necesario proceso de fusión del Partido con las masas.

Entonces sí estamos trabajando, con rigor, por el desarrollo del proceso revolucionario. Con sentido del momento histórico …..

Por tanto, el reto está planteado para aquellas organizaciones que nos definimos como revolucionarias, y que proclamamos que nuestra determinación es la destrucción total del sistema capitalista e iniciar el proceso de construcción de la sociedad socialista y el comunismo.

En el 100 Aniversario de Octubre esto no es una cuestión de autoproclamarlo, sino de demostrar que se tienen las capacidades para hacerlo, en la práctica. Esta fecha tan simbólica nos plantea el reto de demostrar en nuestra práctica concreta, aquí y ahora, que estamos en condiciones de dar continuidad a la gran obra de V. I. Lenin

La fracción no es m-l

Toda fracción es oportunista. Dicho de otra forma: el m-l es incompatible con una práctica fraccional. La fracción no es m-l. Un marxista-leninista no organiza una fracción.

Pero esta fracción, que afortunadamente ya salió fuera del PCPE, ha tenido una práctica en su actuación que la aleja, no ya del m-l, sino de la más elemental cultura revolucionaria.

Robar los materiales del Partido, robar sus cuotas del fondo de resistencia, presentar unos falsos Estatutos que no han sido aprobados por ningún Congreso, mentir en todas sus actuaciones, seducir y engañar a los CJC, usurpar la legalidad partidaria, poner en manos de la burguesía datos para facilitar el ataque contra el Partido, etc., se corresponde, no ya con el oportunismo, sino con la traición al Partido y a la clase obrera.

Solamente hay alguien que se ha alegrado de los hechos desarrollados por la fracción, nuestro enemigo de clase, que ve con entusiasmo este miserable ataque contra el Partido y contra toda su heroica militancia.

Las complicidades internacionales con esta fracción pasarán a la historia del Movimiento Comunista Internacional como una de las mayores desviaciones cometidas en toda la lucha revolucionaria desde sus inicios. Y, más grave aún, es que esa actuación se haya dado en un momento de especial agudización de la lucha de clases internacional, donde la clase obrera lo que necesita es un alto ejercicio de responsabilidad política por parte de todas las organizaciones del campo revolucionario.