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El Govern ha hecho pública su decisión de convocar el referéndum sobre la independencia de Catalunya para el 1 de octubre.

Lo que algunos consideraron como una simple discusión de contraprestaciones económicas se ha ido manifestando como un conflicto político más profundo, en el que una parte de la burguesía catalana ha decidido caminar por un camino de ruptura con el Estado, que entiende es más beneficioso para sus intereses de clase. Intereses de clase que se sustentan, como no puede ser de otra manera, en buscar unas mejores condiciones para la explotación de la clase obrera de Catalunya, y, también, unas mejores condiciones para su intervención imperialista internacional.

Ese sector de la burguesía catalana no es una fracción patriótica, que represente un proyecto soberano de país, que es el espejismo que algunos sectores sociales –incluso obreros- pretenden hacer creer.

Ese sector tiene claro sus intereses de clase y el proyecto político que se deriva del mismo. Por ello su programa se sitúa dentro del imperialismo europeo –UE-, y dentro de su estructura militar –OTAN. Nada que tenga que ver con la soberanía, sino precisamente el sometimiento de la soberanía a la dictadura del gran capital. No camina ese sector hacia una Catalunya libre, sino hacia una nueva forma de integración subordinada en las estructuras imperialistas de la dictadura del capital.

Nada que ver con el libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

Desde las posiciones revolucionarias es necesario enfrentar este proceso con un duro y contundente combate ideológico, para situar con claridad la verdadera naturaleza de los intereses en juego, y su articulación con la crisis general del capitalismo español y con el desarrollo de la lucha de clases en su interior.

Solo actuando con rigor y acertando con el análisis necesario sobre esta cuestión es posible orientar a la clase obrera, la de Catalunya y la de todo el Estado, y sustraerla a las maniobras del sector de la burguesía que impulsa este proceso, llevándola a posiciones de clase independientes.

En la compleja construcción social del Estado plurinacional español el factor nacional siempre será un elemento de distorsión de la lucha de clases. En un proceso de ascenso de la lucha revolucionaria la gran oligarquía de este país tendrá la posibilidad de activar los distintos nacionalismos con la finalidad de dividir a la clase obrera en el avance de las posiciones de su lucha emancipadora. Por ello es necesario que el Partido de Vanguardia integre la cuestión nacional, y el derecho a la libre autodeterminación de pueblos y naciones, en su discurso. Y no como un añadido forzado, sino como un elemento integral y definidor del proyecto emancipador.

Esa es la posición que el PCPE ratificó en su X Congreso, y por ello su propuesta para la clase obrera no tiene ningún tipo de ambigüedad o confusión. Ejercicio del derecho de autodeterminación vinculado a la lucha revolucionaria y a la construcción de un nuevo proyecto histórico para toda la clase obrera; la República Socialista de carácter Confederal.

En los próximos meses, con agilidad y con contundencia revolucionaria, la posición de los/las comunistas de este país tiene que trasladarse al conjunto de la clase obrera para que no se someta a la manipulación de la burguesía en esta pelea interna de la clase dominante en España. Ni la posición de la burguesía independentista de Catalunya ni la posición represora de la oligarquía centralista. Es un conflicto interno de clase, que no corresponde resolver a la clase obrera, aunque sí intervenir para favorecer sus propias posiciones clasistas.

Nuestro lugar es con la clase obrera, con los pueblos y naciones del Estado, y con el derecho de autodeterminación y la revolución socialista que lleve a la clase obrera al poder. Aprovechemos las debilidades y las contradicciones internas del enemigo de clase para fortalecer la lucha del proletariado y del pueblo.

Juan García Corredera