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La incertidumbre como elemento central permanente de la compleja situación del proceso político que vive Catalunya, supone una dificultad añadida considerable a quienes estamos obligados, no solo a adoptar una posición que parta de lo concreto y le dé respuesta, sino que, además, lo debamos hacer desde el rigor del análisis clasista que aborda la totalidad concreta de lo que ocurre como la verdadera categoría de la realidad del devenir social y no los falsos discursos que, con apariencia de realidad, imponen las diversas fracciones de la burguesía enfrentadas en este proceso. Consecuentemente, los y las comunistas del PCPE y del PCPC, necesitamos marcar una posición independiente y ortodoxamente marxistas en su análisis que, sin caminar bajo pabellón ajeno de ninguna fracción de la burguesía, se convierta en la referencia para aquellos sectores más avanzados de la clase obrera y el pueblo, tanto en Catalunya como en el resto del Estado español y a nivel internacional.

Para ello, el PCPE lo primero que se plantea es entrar al debate enfrentándolo de cara y no dejando en ningún momento de abordar la cuestión primaria del mismo: El derecho a la Autodeterminación de la nación catalana. Nosotros y nosotras no cometeremos el error cometido por el Eurocomunismo de, bajo un discurso pretendidamente obrerista y profundamente españolista, mirar para otro lado y negar la realidad de la existencia de naciones en el Estado español con pleno derecho a ser reconocidas como tales y, por tanto, a ejercer su derecho a la autodeterminación.

El PCPE no traficará jamás con los principios y, consecuentemente, para el 1 de Octubre nuestra posición siempre será la de apoyar el derecho del pueblo catalán a votar y oponernos firme y activamente a quienes con el discurso que sea pretendan negárselo.

Siempre hemos manifestado nuestra oposición a la Constitución burguesa del 78 por, entre otras cosas, negar el derecho a la Autodeterminación y conceder al gobierno central mediante su artículo 155 el derecho a suspender la autonomía. Ahora en 2017 nuestra posición sigue siendo la misma.

Ahora bien, ¿lo que se le propone al pueblo de Catalunya por el gobierno de la Generalitat para el 1-O es realmente ejercer el derecho a la Autodeterminación? ¿Es una verdadera independencia la que impide debatir y decidir sobre el modelo de estado en su integridad y sitúa la cosmovisión burguesa de un capitalismo catalán integrado en la UE, el € y la OTAN como la única alternativa posible? Indudablemente para los y las comunistas, no lo es. Nuestra posición, la que consideramos en cada momento la acción justa que debemos adoptar como posición de referencia para el conjunto de la clase obrera y el pueblo, vendrá determinada por la valoración que, desde el análisis del proceso en su conjunto, hagamos de la dirección que el proceso adopta en relación a la liberación de la clase obrera. De eso, única y exclusivamente, dependerá nuestro voto. De un análisis profundamente clasista y revolucionario que sabe que nada puede esperar la clase obrera catalana ni de la oligarquía española representada por el gobierno central, ni de la fracción independentista de la burguesía catalana. Un voto, que priorizando por encima de todo, los intereses de la clase obrera, tenga en cuenta también las contradicciones internas del bloque dominante burgués para golpearle en su flanco más débil y favorecer el desarrollo de la conciencia revolucionaria de la clase obrera catalana, y de la clase obrera de todo el Estado.

Una decisión que tomará el CC del PCPC, como expresión en Catalunya del proyecto revolucionario estatal que representamos .

Julio Díaz - Agosto 2017