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Mientras en múltiples localidades del estado español estaban convocadas manifestaciones por el aniversario de la II República, con otras actividades donde se rendía homenaje a las Brigadas Internacionales que expresaron la solidaridad internacionalista, incluyendo en muchos casos la propia vida, en la guerra que el fascismo internacional desató contra el proceso republicano en el estado español, en otras zonas del planeta continuaban los planes del imperialismo en forma de agresión directa (Siria) o en forma de preparación de agresiones, continuidad de acosos y bloqueos (Cuba, Venezuela) o exterminio y asesinatos del pueblo (Palestina).

En este 14 de abril de 2018, el ataque militar desatado por EEUU contra Damasco y la provincia de Homs con el apoyo de Francia e Inglaterra, como antiguas potencias coloniales en la zona que pretenden recuperar su papel de expoliación de los recursos, ha mostrado al mundo hasta dónde puede llegar el imperialismo con tal de hegemonizar, controlar e imponer su dominio. Este ataque militar, que se efectúa contra Siria, es la respuesta imperialista a la derrota que el Ejército Árabe Sirio y las fuerzas y combatientes que apoyan la soberanía e independencia del país han infligido a los grupos mercenarios y terroristas que, entrenados militarmente y financiados por las potencias imperialistas y sus estados vasallos de la región, han sucumbido tras 7 años de guerra que han dejado más de 400.000 muertos, dos millones de exiliados y millones de desplazados.

Nuevamente el ataque ha contado con todos los elementos “clásicos”, de manual de guerra imperialista, que se han empleado en la propaganda para justificar y “racionalizar” el ataque militar. Nuevamente la mentira se instala en la verborrea del agresor para, con milimétrica aplicación de la doctrina “goebbelsiana”, convertir la mentira mil veces repetida en verdad incuestionable. Nuevamente los medios de comunicación del imperialismo se hacen eco de una violación de la legalidad internacional y de los derechos humanos, al acusar al ejército sirio de emplear armas químicas en la batalla por recuperar la localidad de Duma, de la provincia de Guta oriental, y repiten, con suma frialdad y de obediencia militar, lo que son previos partes de guerra del imperialismo, que tienen la finalidad de adormecer el espíritu crítico de los pueblos. Para el imperialismo, los muertos y la destrucción serán los “efectos colaterales”. Nuevamente los organismos internacionales (ONU principalmente) son espacios de opereta que no impiden la sanción del agresor. Nuevamente la demagogia y la retórica se adueñan de las explicaciones de los gobiernos “democráticos” que respaldan la intervención militar. Nuevamente de forma pusilánime el revisionismo y el reformismo se muestran equidistantes y no emplean ni un minuto en criticar al agresor. Nuevamente, nuevamente, nuevamente….

El carácter destructivo del imperialismo y sus guerras conduce a una realidad cruel. Uno de los objetivos de sus “sabios y bonitos misiles” ha sido un centro de investigación de medicamentos contra el cáncer que se encontraba en las proximidades de Damasco, y que ya había sido inspeccionado anteriormente por la OPAG (Organización para la Prohibición de Armas Químicas), la misma organización que tenía las competencias para analizar el empleo de armas químicas en la ofensiva contra Duma, y que está realizando en estas fechas, después del bombardeo.

Lo cierto es que los planes del imperialismo están sufriendo un fuerte revés en Oriente Próximo, y en este caso en Siria. El intento de desmembración del territorio de Siria está teniendo su respuesta contundente. Pero el imperialismo no se detiene en sus objetivos y los actualiza. Se conoce que 11 de enero hubo una reunión en Washington de donde salió el expediente “Pasos para dividir Siria”, donde estaban presentes el estadounidense David Saterfield, el británico HughCleary, el francés Jerome Bonnafont, el jordano HawafTell, el saudí Jamal-Al-Aqueel, como representantes selectos de sus respectivos gobiernos. Esta reunión tuvo su continuación en París el 23 de enero, ya con un plan y objetivos establecidos, utilizando el factor de las armas químicas para manipular a Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU para Siria. El expediente tuvo seis resoluciones: 1) Evitar una solución política para Siria, asegurando una ocupación militar de EEUU en las orillas orientales del Eufrates; 2) Romper Siria en la línea oriental-occidental; 3) Persuadir a Staffan de Mistura para que acepte una “nueva realidad política en Siria” (sin Asad); 4) Intentar atraer a Rusia rechazando “gobierno de transición” para buscar mecanismos que impidieran reelección de Asad; 5) Desalojar a Irán de Siria; 6) Provocar guerra de Turquía contra Siria. Los pasos se van cumpliendo, y los mecanismos deben fracasar hasta la derrota total.

Paralelamente, en el continente americano, se desarrollaba en Lima la VIII Cumbre de las Américas. En este 14 de abril, el esperpento que representa la OEA alcanzó cuotas inimaginables. Convocada bajo el lema de “la corrupción en la democracia”, tenía como anfitrión al gobierno del impresentable y corrupto Pedro Pablo Kuczynski, que semanas antes ha tenido que dimitir por esta causa.La cumbre ya tenía el precedente de haber rechazado la participación de Venezuela, y en concreto de su legítimo presidente Nicolás Maduro. Pero la utilización de la OEA, a través también del mercenario Luis Almagro, como ariete contra el proceso bolivariano, renueva el papel que esta organización ha tenido a lo largo de su historia como agente del imperialismo norteamericano en el continente con la asimilación “monroediana” de “América para los americanos”. Así sucedió cuando la delegación cubana, que asistía por segunda vez en la historia de las reuniones de esta organización, tuvo la necesidad de contestar al vicepresidente norteamericano Mike Pence que había sustituido a Donald Trump, ocupado ese mismo día en el ataque a Siria.

La ignominia y la podredumbre de la OEA, también en esta cumbre, se muestra en la invitación oficial que se cursa a organizaciones terroristas de la gusanería radicadas en Miami, y, lógicamente, amparadas y financiadas por el imperialismo norteamericano. La delegación cubana tuvo que combatir la presencia y los métodos empleados en el desarrollo de la cumbre para aceptar y elegir a los representantes de los distintos foros de la propia cumbre. Denunció las vallas publicitarias que en la propia ciudad habían instalados los mercenarios para denigrar a la revolución cubana. Condenó la aceptación de la Doctrina Monroe que las oligarquías imponen a los pueblos. En su intervención de este 14 de abril, el canciller cubano Bruno Rodríguez denunció la agresión que sufre el pueblo cubano con el bloqueo, y reiteró el interés en el mantenimiento de relaciones de igual a igual, pero la agresiva intervención del vicepresidente del imperialismo norteamericano, le obligó en su turno de réplica a recordarle el papel soberano, libre e independiente del pueblo cubano para desarrollar y escoger su propio destino: “No espere que Cuba ceda un milímetro de sus principios ni ceje en su empeño de construir el socialismo”. La guerra imperialista también tiene este frente en América Latina, principalmente en Cuba y Venezuela.

Mientras tanto, en estas fechas, en Palestina se asiste al terror del ejército de la entidad sionista de Israel. Los criminales festejan sus 70 años de terror y crimen, y las víctimas, el pueblo palestino, continúa con su campaña iniciada el 1 de abril que finalizará el 15 de mayo, fecha que reseña La Nakba, día del desastre del pueblo palestino. El último parte, del ataque del sionismo contra esta campaña del pueblo palestino por el regreso de los refugiados, es aterrador: ¡¡37 MUERTOS Y 645 HERIDOS DE BALA!!.