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La sentencia de la manada nos lo ha dejado claro, aunque la condena hubiera podido ser ejemplar dentro de lo previsto en la legislación penal burguesa, lo  que se ha puesto de manifiesto es  que  el problema de fondo sigue estando presente, los delitos contra las mujeres y su libertad sexual  tienden a minimizarse  y prácticamente nada se considera delito de  violación. 

La ley como instrumento normativo se plantea como una declaración neutra y objetiva, lo que es objetable. En ella se manifiestan diversos tipos de prejuicios o preconcepciones de quienes detentan el poder, que son quienes integran el Gobierno y Congreso Nacional como poderes colegisladores. En otras palabras, las reglas generales establecidas en toda ley son las que ellos (hombres) estiman convenientes y las prohibiciones establecidas son vistas por los grupos vulnerados como obstáculos para ampliar la distribución de poder y para participar en las decisiones sobre asuntos públicos.[…] Lo que hace el tribunal de justicia no es otra cosa que interpretar la norma (supuestamente neutra y objetiva) en base a consideraciones abstractas impregnadas de un orden natural patriarcal, lo que tiene como consecuencia una reiteración del estereotipo.1

Si repasamos las sentencias que se han salido a la luz en los últimos meses, podremos constatar, que la justicia efectivamente es machista y patriarcal.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que rebajó la pena de prisión a un hombre que asesinó a su expareja tras propinarle 30 puñaladas. El juez argumentó que no hubo ensañamiento.

Esta sentencia fue considerada por Women's Link Worldwide como la peor decisión judicial sobre igualdad de género en 2017. Women’s Link Worldwide crea Los Premios Género y Justicia al Descubierto para visibilizar cómo las decisiones de los tribunales pueden tener un impacto en la vida de las mujeres y las niñas.

Un juez no aprecia violencia en el abuso sexual a una niña de 5 años «porque no opuso resistencia»

El acusado sólo fue condenado a tres años y nueve meses de cárcel por haber violado a su vecina desde los 5 años hasta que ella cumplió 10. Aunque los peritos judiciales y los magistrados otorgaron «plena credibilidad» a la pequeña, por su «firmeza, convicción y seriedad al declarar», en la sentencia se duda de forma continua de «la utilización real y efectiva de violencia física o de intimidación por parte del procesado», algo que obliga a «degradar la calificación delictiva de la agresión sexual, que propugnan las acusaciones, al abuso sexual».

Admite ante el juez que violó a una chica de 15 años en Jumilla y no pisará la cárcel.

La agresión sexual fue en verano de 2013 y la joven sufre un trastorno de estrés postraumático desde entonces

El fiscal pedía, en un principio, once años, sin embargo, la defensa del procesado llegaba este lunes a un acuerdo con el Ministerio Público y el joven no pisará la cárcel. Pese a haber reconocido la agresión de la que se le acusaba.

Esto es sólo una pequeña muestra de las muchas sentencias que se dictan diariamente en nuestro país, en las que se deja a las mujeres en la absoluta indefensión, y que pasan a ser titulares de prensa cuando en contadas ocasiones, la mayoría de estas sentencias no ven la luz. En cambio si se resalta, y de qué manera, los delitos cometidos por mujeres, en seguida la prensa reaccionaria y sensacionalista destaca en grandes titulares estos casos.

La violencia contra las mujeres y los delitos sexuales contra nosotras seguirán presentes como lacra social  mientras el machismo siga impregnado  en todos los estamentos de la sociedad.  Mientras  la violencia contra las mujeres  subsista estará justificada la lucha feminista contra las violaciones, contra los abusos, contra las humillaciones, contra las vejaciones, contra el maltrato, contra la desigualdad, contra la discriminación y contra la opresión, y así lo hemos demostrado en los últimos tiempos.

Sonia Iruela


1 Estereotipos de género en sentencias del tribunal constitucional Lidia Casas Becerra, Juan Pablo González Jansana
con la colaboración de María Soledad Molina.