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Editorial Enero 2018

República, autodeterminación y socialismo

Estamos viviendo tiempos intensos, donde se desarrollan acelerados procesos de agudización de la lucha de clases, tanto a nivel internacional como en España.

Ningún episodio de la vida diaria escapa al impacto de esta densa coyuntura histórica. No son tiempos tranquilos para la dominación capitalista y, por ello, tampoco son tiempos tranquilos para la clase obrera y los sectores populares.

¿Qué factores determinan de forma inexorable este particular momento?

Puestos a nombrar causas fundamentales, dos: la ley de caída de la tasa de ganancia y el proceso de concentración y centralización del capital. Como consecuencia de ello, crece desmesuradamente el carácter parasitario del capitalismo imperialista, el pillaje y el saqueo (guerras), y crece, por días, la misma destrucción de las condiciones necesarias para la vida humana. Como cobertura ideológica, de esta lógica destructiva, se promueven los valores más reaccionarios y antisociales, para tratar de justificar las distintas violencias que se ejercen desde esa reducida oligarquía mundial que lo domina todo. Integrismo religioso, alienación cultural, misoginia y patriarcado, insolidaridad e individualismo, racismo, xenofobia, etc.

Las pugnas feroces entre las grandes potencias imperialistas someten a la clase obrera internacional y a los pueblos a guerras, migraciones, hambre y miseria.

Pero la concentración de las grandes estructuras económicas internacionales no cesa. El imperialismo yanki, y otros imperialismos en retroceso, lanzan zarpazos a diestro y siniestro ante los evidentes estertores de su decadencia.

La economía del dólar se debilita cada día más. Grandes empresas chinas incrementan su capacidad para controlar mercados cada día más amplios. Es el caso de Huawei, que se convierte en la primera tecnológica mundial de las comunicaciones. También Lenovo en la producción de ordenadores, comprando la división de ordenadores de IBM (EE UU), y la de Fujitsu (Japón). La naviera Cosco puede hacerse, en breve, con el primer puesto del transporte mundial mercante.

La tecnología militar está sometida a una imparable renovación tecnológica que cambia la correlación de fuerzas, parasita ingentes cantidades de capital que se detraen de la atención de necesidades sociales y culturales, y coloca al mundo ante riesgos descomunales de guerras letales. Los viejos tratados de desarme quedan obsoletos ante la aparición de una nueva generación de armamentos.

El capitalismo no tiene otra opción que aumentar la sobreexplotación de la clase obrera internacional, e incrementar las desigualdades, justo en un momento histórico en el que el altísimo desarrollo de las fuerzas productivas hace más posible que nunca la justicia social, la igualdad y la paz.

Se expresa, de forma contundente, ante nuestros ojos, el principio del comunismo científico según el cual el altísimo desarrollo de las fuerzas productivas entra en contradicción irresoluble con las relaciones de producción (capitalistas).

La clase obrera, si es guiada por los principios científicos del marxismo-leninismo, dará las grandes luchas necesarias para el momento presente. Es una cuestión de organización y de hegemonía ideológica.

El desarrollo de una amplísima política de alianzas, que por una parte se concreta en el Frente Mundial Antiimperialista internacional, en el internacionalismo proletario, en la lucha por la paz y contra la guerra imperialista. Y, por otra, se concreta en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo en nuestra realidad inmediata, sustentado en los principios de República, Autodeterminación y Socialismo- Estos planos de las alianzas constituyen parte fundamental del proyecto de emancipación de la clase obrera. Una política de alianzas dirigida por la clase obrera, y guiada por el Partido Comunista, como garantía de su desarrollo revolucionario hasta la destrucción del capitalismo.

La clase obrera tiene que aprovechar la situación de crisis general del capitalismo, evitando incluso que éste avance hacia formas más violentas y dictatoriales. Estanos en el momento de golpear fuerte para vencer. Esa idea tiene que guiar las luchas de la clase obrera en el próximo futuro. Ese es el camino de la insurrección revolucionaria que conduce al poder obrero y a la revolución socialista.

Es necesario dar un combate ideológico a la ofensiva para socializar las ideas revolucionarias en lo que significan de potencialidad de un cambio radical de las condiciones de vida de las grandes masas en la futura sociedad socialista. Este ha de ser un combate de todos los días este 2019.

El inicio de la era de la construcción socialista pondría a la Humanidad ante un escenario de cambio civilizatorio de grandes dimensiones. Destruidas las viejas relaciones de producción capitalistas, la base material construida por la clase obrera internacional en el período capitalista sería puesta al servicio de las nuevas relaciones socialistas de producción. Los avances científicos serán aplicados al bienestar de las mayorías sociales, liberados de su mercantilización. Los medicamentos, libres del control de los monopolios farmacéuticos, se convertirán en fácilmente accesibles para la población que los necesite. El agua potable, liberado su control de la dictadura de los monopolios que la controlan hoy, llegaría a cientos de millones de personas que hoy carecen de ella. La mujer, liberada de la cosificación capitalista y arrinconadas hasta su progresiva destrucción las estructuras patriarcales, alcanzará la igualdad, lo mismo que las razas y las poblaciones migrantes. La gestión democrática del big data facilitará la máxima rentabilidad social de toda la base material disponible al servicio de las mayorías. La cultura, liberada de sus sumisiones atávicas y alienantes, se elevará a una producción intelectual ampliamente generalizada en todos los individuos, elevando el espíritu humano a unos nuevos valores de humanismo, solidaridad, rigurosidad científica, etc.

Es necesario dejar en evidencia al viejo y rancio sistema capitalista, a su dictadura feroz y a su desesperado intento de paralizar la historia, evitando los inmensos impulsos de cambio social que hoy determinan a todas las relaciones sociales. El viejo capitalismo frente a la nueva sociedad socialista que está queriendo venir ya. 

El PCPE, toda su militancia, y también la Juventud, han de colocarse a la ofensiva de esta lucha de ideas. Precisamente cuando se cumplen sesenta años del inicio de la Revolución cubana, este necesario combate ideológico tiene ese ejemplo para demostrar que un destacamento convencido profundamente de sus ideas revolucionarias es capaz de las más grandes hazañas. Las que hoy necesita la clase obrera internacional, y toda la Humanidad. 

El PCPE tiene que ser vanguardia práctica en su lucha de todos los días. Buen año 2019 !