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El fascismo español, que en su formula actualizada y transnacional- léase de influencia yanqui-, está vehiculando Vox, no es una novedad, ni ninguna originalidad en el panorama político e histórico del estado español. A poco que recordemos, y a poco que profundicemos en los procesos históricos y en el análisis político, es evidente, que el huevo de la serpiente del fascismo hispano ya anidaba desde la Transición en AP, se trasladó al PP sin sufrir variaciones, mutó desarrollándose en Ciudadanos y ha eclosionado en sus formas mas primitivas y planas en Vox.

Pero veremos que no hay nada nuevo bajo el sol mesetario de la España cañí, que lo que parece una novedad no es mas que una proyección histórica de un fascismo español que hunde sus raíces allá por finales del S.XIX con un regeneracionista, Costa, que ya planteaba cuestiones, si no iguales, si parecidas. Porque el fascismo hispánico, mesetario, es como todos los productos políticos fascistas, consecuencia de la crisis económica, política e ideológica a que somete a los países la oligarquía nacional e internacional. Esta golpea brutalmente a la clase obrera a la que arroja al paro, a la marginalidad y a la pobreza, pero también golpea a sectores de la pequeña y mediana burguesía a los que proletariza y ningunea. Esta pequeña y mediana burguesía se radicaliza, y busca en el fascismo, rara vez en otras ideologías, la “solución” a sus problemas. Todo ello, la crisis de la clase obrera, la crisis de la pequeña y mediana burguesía, el miedo, la xenofobia, el racismo, etc, hábilmente mezclados y masivamente difundidos por la prensa burguesa al servicio de los monopolios, se convierten en un catecismo del fascismo, que con propuestas delirantes y simplonas, con llamamientos imperiales, guerreros, clericales y patrioteros anestesian a la clase obrera y conducen a la sociedad a un enfrentamiento civil guerracivilista.

Pues bien, todo esta ideología fascista española propia, tiene sus orígenes, además de los ya citados, en personajes y procesos históricos basados fundamentalmente en el primer tercio del S.XX, que desde el maurismo, el surgimiento de un nuevo nacionalismo español y los elementos de populismo y tendencias corporativas existentes en la sociedad y pensamiento españoles de la época, generaron un fascismo propio, genuino, de pura cepa, “muy español”.

Se puede afirmar con rotundidad que, en nuestro país, el fascismo no hizo sino sintetizar una serie de direcciones ideológicas preexistentes, prestándoles la retórica y la simbología peculiares a las 'nuevas derechas' europeas de los años veinte y treinta.

En la introducción del fascismo en España, como idea y como hecho, existe un nombre propio, se llama Ernesto Giménez Caballero. Este realizará la síntesis entre las ideas protofascistas hispanas y las provenientes del exterior, dando al fascismo español un cuerpo teórico de doctrina con el que poder presentarse en sociedad. Su publicación, “ La Gaceta Literaria”, será el instrumento de teorización y organización del primitivo fascismo español. El circulo de difusión del pensamiento fascista español lo complementará y cerrará Ramiro Ledesma Ramos con su libro “La Conquista del Estado”. Los demás autores, difusores del pensamiento fascista español, simplemente se dedicarán a complementar algunos aspectos del ideario fascista español, ponerlos al día para la lucha política, y entroncarse intelectualmente en la corriente idealista europea al uso.

La primera manifestación real, concreta, de gobierno y práctica fascista, fue la Dictadura de Primo de Rivera que como expresión política de su “revolución desde arriba”, sentó las bases de una protoexperiencia fascista española, después continuada con su hijo José Antonio Primo de Rivera y posteriormente institucionalizada por Franco, pasando por “intelectuales como Unamuno y Ortega,

Vox hace lo que Ernesto Gimenez Caballero hacía, bebe de estas fuentes antiguas del fascismo español histórico, mezclándolas con la ideología de la nueva derecha norteamericana de Trump, con lo que publicita su fotografía política y expresa sin ambages sus aspiraciones.

José María Lucas