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Desde el reconocimiento y la valoración de la necesidad de realizar tantos esfuerzos institucionales como sean necesarios para la promoción del deporte femenino, el caso del fútbol femenino nos sitúa muy diversas preguntas que necesitamos responder para saber cuál es la realidad de este nuevo fenómeno de masas que, con la asistencia de decenas de miles de aficionados y aficionadas entusiasmadas, llena los estadios y consigue altas cuotas de pantalla.

Justo un día antes de cerrar estas líneas el Barça femenino perdía la final de la Copa de Europa y la respuesta de la directiva del club blaugrana es que se hace necesario contar con un presupuesto mucho mayor para ser líderes y aspirar a títulos. Toda su reflexión se ha limitado a la ecuación: si los 3,5 millones de € de presupuesto de este año no permiten derrotar a los 8 millones del Lyon, la solución, si se quiere estar en la élite del fútbol femenino, es lograr más millones. Más claro agua.

Un nuevo nicho de negocio se abre y se necesita todo el apoyo de los medios -públicos y privados – para que se articule cuanto antes y crezca hasta cifras muy superiores a las que aun hoy aporta.

Negocio, competitividad y alienación son las referencias para el éxito de masas de este deporte, las mismas del fútbol masculino; ¿supone eso algún avance en la lucha por la igualdad de las mujeres, en batalla por la emancipación femenina del yugo capitalista y patriarcal? Es un hombre quien escribe estas líneas y quizás debiera ser una mujer, deportista y trabajadora quien las pudiera escribir con más criterio, pero sinceramente no veo por ningún lado la emancipación de las mujeres y menos aun de las trabajadoras.

Reproducción de roles – incluso estéticos – y esquemas con el deporte negocio por antonomasia y participación de los mismos directivos y protagonistas (representantes, patrocinadores, periodistas, medios de comunicación, marcas…), no pueden dar un resultado muy distinto al conseguido con el masculino.

Esa no es nuestra apuesta

Trabajemos y reivindiquemos, ahora que quizás aun sea posible enderazarlo, por un deporte femenino que rompa los esquemas impuestos por el capitalismo al masculino. Salgámonos de lo que se nos presenta como lo único posible y enfrentémonos a esa nueva realidad de alienación que aun se está construyendo y quizás, con el esfuerzo y la conciencia colectiva, nos sea posible cambiarla...

Como nos han enseñado nuestras camaradas en la sección feminista del UyL, la igualdad emancipatoria de las mujeres no se articula haciendo lo mismo que nos impone la tiranía burguesa y patriarcal pero con las mujeres como protagonistas. Reivindicamos un deporte en igualdad, donde mujeres y hombres, cuiden su salud, sean un ejemplo social y den espectáculo pero al margen de las imposiciones mercantilistas.

Venimos denunciando en diversos artículos la realidad de este “deporte” socialmente nocivo al servicio de los más diversos intereses especulativos y no podemos aceptar que el futuro del deporte femenino sea el mismo. La trascendencia social del deporte femenino se debe construir sobre valores diferentes a los, desgraciadamente, hoy hegemónicos en el deporte masculino. Fundamentemos su éxito en una práctica masiva no profesional que haga de la colaboración, la sociabilidad, el esfuerzo, la superación y la salud sus únicas referencias.

La mercantilización del deporte espectáculo, sea másculino o femenino, genera alienación, violencia y consumismo entre las masas que son dirigidas a engordar ese mercado. No permitamos que lo que claramente está orientando hacia esa misma realidad se nos venda como algo progresista y necesario para avanzar en el camino por la igualdad de las mujeres. Sencillamente es mentira y no podemos ser cómplices de ello.

Deporte femenino, claro que sí; pero no así.

Paco Montllor Salens