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Da comienzo con puntualidad y entusiasmo la 1ª Fiesta de UyL. Los diversos grupos que desde todo el territorio e incluso desde fuera de nuestras fronteras van llegando, se incorporan a los diferentes actos, se dirigen hacia los stands y aquellos que tienen una tarea asignada ocupan inmediatamente sus puestos.

 

Un hermoso día luce hoy en Madrid, a lo largo de todo el recinto, se suceden reencuentros entre viejos camaradas. Otros, aquellos que por primera vez se encuentran en un acto tan multitudinario se dirigen a los puestos de información para poder disfrutar de todas las actividades que se desarrollarán a lo largo de la jornada. Comienzan también a acudir aquellos convocados por la eficaz propaganda que el PCPE ha efectuado por todos los medios.

Una surtida barra, comienza a avituallar. Las planchas chisporrotean preparando platos calientes para aquellos impacientes que no pueden esperar por la prometedora y espectacular paella que preparan unos compañeros murcianos.

Bulle el puesto de propaganda, la reciente edición de las obras de José “Stalin” desaparecen en cuestión de minutos. Camisetas, libros, emblemas, prensa obrera, café nicaragüense, vino de la tierra e incluso bisutería de elaboración propia se esparce por una enorme mesa donde nuestros camaradas atienden a pie firme bajo un sol que empieza a hacerse evidente.

Más de una docena de brigadas de seguridad perfectamente organizadas, velan para que la fiesta se desarrolle con toda tranquilidad. Trabajo duro para templados bolcheviques que siguen una perfecta cadena de mando.

Primera conferencia en el salón de actos... cientos, abarrotado.

Gente, mayoritariamente joven que se esparce por los pasillos pues ya no hay donde sentarse. Agolpados en la puerta, también, escuchan expectantes, como se desarrollan las luchas a lo largo de todo el estado, las acciones desatadas, las expectativas. Una ráfaga de aplausos interrumpe al orador, responsible central de los Comités para la Unidad Obrera, que finaliza el discurso entre ovaciones, haciento un llamado a pregonar que el socialismo-comunismo, es la solución.

Sigue al orador un trabajador de “Panrico”, trabajador al que como a sus compañeros, el capitalismo ha empujado a golpes, literalmente, a comprender que desde la defensa de sus mínimos derechos ha de darse un paso hacia el “ya está bien de retroceder”, que quieren pasar a la ofensiva, desde la base, desde la asamblea, con la unidad, con la huelga. Cálidos aplausos de quienes en su discurso se reconocen como clase. Cerrada ovación, en pie: “¡Que viva la lucha de la Clase Obrera!”.

Trabajadores valencianos, profesores, explican su trabajo como CUO entre sus compañeros, demostrando desde donde viene ésta catástrofe, porqué los recortes, qué debemos hacer?. Es otro acento, otro oficio, otra provincia, el mismo problema e idéntica busqueda de soluciones: unidades de la base independientemente de sus sindicatos.

Comienza su intervención un minero de Asturias, pone en pié como un resorte al auditorio, recordando a los mineros muertos en el tajo en León. Minuto de silencio, emocionante, contenido, sepulcral. Orra vez aplausos, vivas a la clase obrera, gritos de rabia al final. El minero continúa contando que en su pozo, en su tajo, ya hay un CUO, que ha combatido con eficacia y sin desfallecer uniendo a los trabajadores bajo sus siglas. Fueron los que primero dijeron “no” a un ERE y aquellos que antes asumían cualquier imposición que viniera del patrón o sus esbirros, comprendieron que tenían en sus manos, en las de la asamblea, un arma formidable: “Nosotros decidimos, sin lucha no cerrais”. Al ponente le cuesta continuar interrumpido constantemente. Se les tiene cariño a los mineros, nunca nos traicionarán.

Bien, llega la hora de darse un paseo por nuestra cultura gastronómica..... ¡Vamos a por esa paella!