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Editorial Noviembre 2019

El PCPE celebró edición anual de la Escuela Central de Formación Trifón Medrano en Alicante, los pasados días 12 y 13 de octubre. Este año la Escuela se programó como parte del proceso congresual, que el Comité Central inició con la celebración de su XV Pleno los días 6 y 7 de julio en Madrid.

El XI Congreso del PCPE se inició, como un proceso de un año de duración, desde el mismo momento de su convocatoria por el Comité Central. Un tiempo en el que la participación continuada de toda la militancia -tanto del Partido como de la Juventud-, determinará los debates que se abren, y decidirá las conclusiones de los mismos, que finalmente permitirán aprobar el redactado de las Tesis definitivas en los días en que se desarrolle el Pleno congresual, los días 10, 11 y 12 de julio de 2020.

Los dos días de esta Escuela permitieron un primer abordaje más colectivo de estos debates, su planteamiento inicial, y unas primeras sesiones de trabajo sobre los mismos.

Este XI Congreso del Partido tendrá, entre otros objetivos importantes, el objetivo de llevar a nuestra organización a un escalón superior de su desarrollo e incrementar las capacidades del PCPE para enfrentar la lucha política revolucionaria en el interior de la actual dictadura del capital en España.

Una dictadura del capital que la burguesía, bajo las formas aparentemente suaves de la monarquía parlamentaria, ejerce con mano de hierro. No solo utilizando la actual Ley Mordaza que amenaza diariamente el ejercicio de los derechos y las libertades individuales y colectivas, sino que ahora, aprovechando la sentencia del Tribunal Supremo sobre el “procés”, se establece una doctrina que puede llevar a que cualquier movilización exitosa sea considerada un acto de sedición. El capital se prepara para futuros escenarios de agudización de la lucha de clases, y va reajustando sus mecanismos represivos.

El PCPE está en la agenda de los aparatos represivos del Estado, y hace llegar sus mensajes intimidatorios, tratando con ello de presionar sobre nuestra intervención política. Vano intento.

Las movilizaciones contra la sentencia del Tribunal Supremo han sido reprimidas con una brutal violencia, globos oculares reventados por pelotas de goma prohibidas en Catalunya, golpizas de todo tipo que llevan a manifestantes a las Unidades de Cuidados Intensivos de los centros hospitalarios, porrazos a miembros de los medios de comunicación, prisiones incondicionales, etc. La burguesía responde con especial violencia acuciada por su actual crisis de poder.

Esta brutal respuesta se da en el contexto de una crisis interna del mismo bloque de poder, que de ninguna manera es una situación revolucionaria. En ese supuesto su violencia adquiriría expresiones de una brutalidad muy superior, sin ninguna garantía de legalidad ni derechos.

El PCPE, y su Juventud, necesitan construirse como organizaciones fuertemente estructuradas bajo los más rigurosos principios del leninismo, para tener la capacidad de resistir la brutal ofensiva de los sicarios del capital cuando el desarrollo de la lucha de clases se mueva hacia condiciones revolucionarias.

Un Partido fuertemente centralizado, con una exigente aplicación del Centralismo Democrático, donde la crítica y la autocrítica sean herramientas de fortalecimiento, y de corrección de los errores y deficiencias de la organización.

Pero la seguridad del Partido, de sus organizaciones, y de sus cuadros de mayor relevancia, no solo se dará por la misma fortaleza interna de la organización, sino que tiene otra pata fundamental en el apoyo de las masas a la conducción revolucionaria.

El PCPE tiene que ser una organización fuertemente enraizada en las organizaciones de masas, de tal forma que las masas le reconozcan de manera natural su papel dirigente y, entonces, ese será el otro gran factor que hará posible enfrentar la violencia del Estado burgués en los momentos más álgidos de la lucha de clases, con posibilidades de victoria. Ese PCPE será el que tenga posibilidades reales de convertirse en la fuerza política determinante en la lucha de clases, y el que empuje de forma decisiva hacia la agudización de la crisis general del actual sistema de dominación.

Entonces, con ese Partido, se abre el camino hacia la crisis revolucionaria que llevará a la derrota de la burguesía y al inicio de la construcción socialista en España.

Estos objetivos son algunos de los ejes fundamentales en el proceso hacia el próximo XI Congreso del PCPE en julio de 2020.

ELECCIONES 10-N

Las Elecciones Generales del 10-N no tienen la posibilidad de resolver la profunda crisis interna por la que transita el bloque histórico de poder en España. Los resultados electorales colocarán esa crisis en una nueva fase de su desarrollo, pero no darán solución a esa crisis, puesto que la misma tiene raíces históricas profundas que no se resuelven con un determinado resultado de esta convocatoria.

Esa crisis se expresa hoy como la ruptura de uno de los componentes principales del bloque histórico de poder, la burguesía catalana. La cual apuesta hoy, de una forma amplia, por un camino independiente.

La incapacidad de ese bloque histórico de poder, durante siglos, para conformar y dar estabilidad a la base material necesaria para su pretendido proyecto de unidad nacional española, se sitúa en la raíz de esa profunda crisis; crisis que hoy influye fuertemente sobre la lucha de clases, tanto en España como en Catalunya.

Factores históricos, que caracterizaron, y caracterizan, a la burguesía española como clase hegemónica, llevaron a una repetición de episodios en los que, cada vez que esa clase social enfrentaba problemas en la construcción de su proyecto nacional, optaba por resolverlos por la vía represiva, y no por la vía de las construcciones políticas necesarias. Así, el resultado al cabo del tiempo no es otro que el aplazamiento de los problemas y, finalmente, la acumulación de todos ellos juntos en la actualidad.

La reciente sentencia del Tribunal Supremo, en relación al “procés”, no hace más que incrementar las tendencias que tensionan la situación, y que hacen más difícil el mantenimiento de la unidad interna del bloque histórico de poder en España.

La situación se expresa en lo político de forma más directa en las tres versiones derechistas (PP-Cs-VOX), que solo piensan en represión y artículo 155. Pero también la socialdemocracia histórica hace lo mismo (PSOE), en su versión más civilizada. Y la nueva socialdemocracia (UP) actúa igual que la histórica, solo que adornada con alguna guinda para decorar su sumisa obediencia al bloque histórico de poder, nada de libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

La lucha por un nuevo proyecto histórico, hegemonizado por la clase obrera, hacia la república, la autodeterminación y el socialismo, como unión voluntaria de pueblos libres, es el camino que puede abrir la puerta a una solución superadora. Si antes, la misma torpeza de la burguesía, no quema también esa posibilidad en el incendio de su incapacidad política pertinaz, llevando la situación a una liquidación de todas las salidas superadoras posibles.

Nuestra apuesta es, y será, por una República Socialista de carácter Confederal.