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La división de la clase obrera en sindicatos fue uno de los grandes aciertos del capitalismo, al conseguir que compitan entre ellos, por sus intereses, que algunas veces están por encima de la clase a la que dicen representar. En sus estatutos, algunos hablan de unidad, pero esa unidad solo la vemos en las altas direcciones para llegar a acuerdos con la patronal o el gobierno, no se da en las empresas. Cuando bajas, te encuentras, algunas veces, con mucha rivalidad sindical no exenta de odio y juego sucio en ocasiones, todo por obtener delegados, no mejoras para la clase obrera.

El X Congreso del Partido Comunista de los Pueblos de España aprobó en su Tesis II, lo siguiente: “La afiliación de la militancia comunista a los sindicatos que con un mayor componente de masas permitan una mejor intervención en el centro de trabajo, tratando de aglutinar en ellos, como organizaciones de masas de la clase obrera, al mayor número posible de trabajadoras y trabajadores en posiciones de clase y combativas. Nuestra posición como comunistas es buscar la unidad de la clase obrera más allá de siglas sindicales, evitando toda fragmentación ajena a los intereses de clase. La organización del mayor número de trabajadores y trabajadoras, con una clara perspectiva del sindicalismo que propugnamos, en Comités para la Unidad Obrera (CUO) que impulsen el sindicalismo de clase y la unidad obrera, enfrentando las posiciones oportunistas y amarillas hoy predominantes. “

Con estas premisas veníamos trabajando cuando nos encontramos con una situación complicada en la provincia de Alicante. En este caso, la dirección de la FSC de CC.OO. en las Comarcas del Sur del PV. da un giro radical a su funcionamiento, limitando la participación de las y los delegados en la negociación, eliminando prácticamente las asambleas con la afiliación, en ocasiones obteniendo representación con la colaboración de las empresas en lugar de hablar con las plantillas, negociando las condiciones sin explicar la plataforma en asambleas y, lo que puede ser el detonante de la situación, marginando de la acción sindical a un compañero altamente reconocido por su trabajo y combatividad.

La situación se complica con el despido de dicho compañero, con la única motivación de la perdida de confianza. Ante esta situación, un grupo de unos 150 afiliados y afiliadas empiezan a pedir explicaciones a todos los órganos del Sindicato, sin recibir respuesta. Se organizan para defender a quien hasta esa fecha estaba con ellos, acompañado en concentraciones, huelgas o negociaciones. El Sindicato no solamente hace oídos sordos, además persigue a los delegados y delegadas que cree que lideran la defensa del compañero. Se anuncian bajas en el sindicato. Esta circunstancia obliga a analizar en asambleas la necesidad de no irse a casa, de no abandonar la lucha obrera. Después de varias reuniones y muchas conversaciones y luego de ver las posibilidades reales de entrar en una de las organizaciones sindicales existentes, comprobamos que es complicado, ya que cuando el sindicalismo actual no apuesta por la unidad, lo que produce es odio hacia las otras siglas, y muchos de los compañeros y compañeras que abogaban por darse de baja en CCOO, no querían ni oír hablar de entrar en UGT o CGT.

Cada día aparecen sindicatos nuevos, la gran mayoría son corporativos, de un sector de la producción, o de un territorio concreto, muchos de ellos son amarillos, es decir, no piensan en el interés general, consideran que son lo suficientemente listos y necesarios para negociar sus intereses aunque sea a costa de los demás. La apuesta del PCPE es que toda la clase obrera esté afiliada en organizaciones de clase, abogando y trabajando por la Unidad de la misma, por eso creemos que no es una buena noticia la aparición de un nuevo sindicato. Sin embargo, cuando el nacimiento se debe a actitudes poco democráticas, a la falta de transparencia, al ninguneo a personas con años de afiliación y reconocido prestigio entre sus compañeros, cuando el Sindicato que nace, CONSEJO SINDICAL OBRERO dice tener una clara vocación unitaria, nace sin resentimientos ni sectarismos y opta por un ámbito general de negociación, lo que puede sin duda llevar a acuerdos en un futuro, el escepticismo inicial se torna en observación, colaboración y apoyo, como al resto de organizaciones de clase, como mínimo.

El Consejo Sindical Obrero tiene trabajo por delante, lo primero conseguir que nadie se vaya a casa, para poder trabajar se necesitan afiliados y militantes, ya que no hay subvenciones. Es el Sindicalismo de siempre, con militancia, con esfuerzo, con solidaridad, con ayuda de un sector a otro. Si son capaces de trabajar así, es posible que dentro de un tiempo se vea la luz al final de túnel oscuro que hoy vive el movimiento obrero.