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Está claro, si eres mujer y vives en el capitalismo vas lista.

En este artículo nos vamos a centrar en algo que se trata poco por los medios de desinformación, porque no suena muy guay. Hablamos de las condiciones laborales de las mujeres y sus consecuencias en las prestaciones de la denostada seguridad social.

Las mujeres trabajadoras somos las grandes protagonistas de las jornadas a tiempo parcial, casi un cuarto de las mujeres empleadas tienen dicha jornada. Somos también las que sufrimos mayor temporalidad, es de reseñar sin duda que el 60% de los contratos realizados a mujeres son de duración inferior al año. Somos las responsables del cuidado de hijos e hijas y personas dependientes, esto supone que somos las que nos acogemos a las reducciones de jornada, con su consecuente reducción de cotización, y las que cogemos las excedencias para los cuidados de aquellos (hay multitud de datos sobre estas afirmaciones pero esta que suscribe no se va a molestar ni en indicarlo, pensad simplemente en vuestros trabajos quienes están en esa situación). Somos, por supuesto, las que más engrosamos las filas de la pandemia del desempleo. Y aunque trabajemos, somos las que padecemos la brecha salarial. Las que cobramos menos, porque parece que nuestro trabajo no vale lo mismo que el de nuestros compañeros, porque no podemos tener cargos de responsabilidad, incluso aún cuando estamos más cualificadas que el resto, porque mejor si nos dedicamos a cuidar nuestra casita y a criar churumbeles, que así parece que molestamos menos. ¡Ah! Y por supuesto, no debemos olvidar que las mujeres somos las grandes estrellas del trabajo de economía sumergida (sin contrato y sin cotización alguna).

Y todas estas condiciones, aparte de amargarnos la existencia, ¿tienen otras consecuencias? Ya lo creo que sí. Si nuestra cotización es menor o nula, si cobramos menos, si trabajamos “menos” (siempre hablando a efectos de contratación), ¿nuestras pensiones pueden ser iguales que las de nuestros compañeros? Es imposible.

Primero de todo señalar que las pensiones en el sistema de la seguridad social en el capitalismo son nefastas tanto para los hombres como para las mujeres de clase trabajadora, pero obviamente las nuestras son infinitamente peores.

La prestación por desempleo que podemos percibir habiendo cotizado con parcialidad, con reducciones y con nuestros salarios obviamente va a ser mucho más baja. Aquellas que tienen la bendita suerte de ser explotadas por el capital y conseguir una prestación por desempleo cobrarán 10 puntos por debajo de la media que sus compañeros. Pero muchas son las que no llegan ni a una prestación y se tienen que conformar con un mísero subsidio asistencial (es decir, no contributivo).

Lo mismo ocurre con las jubilaciones, si tienes la suerte de haber cotizado lo suficiente para tener una prestación contributiva, cobrarás de media unos 500 euros menos que tus compañeros. En 2018 la prestación media de jubilación para los hombres era de 1.244,69 euros y la de las mujeres fue 794,46 euros. Como seas soltera y vivas sola ya puedes ir apañándote.  Si no tienes la suerte de haber obtenido ninguna pensión de jubilación, no te preocupes porque eres de la gran mayoría, tan solo el 37,73% de las mujeres consiguen ese santo grial.

Pero espera, que en una pensión sí que ganamos, la de viudedad. Cobramos, de media, unos 664,77 euros (un pastizal) y los hombres 488,15 euros. Pero qué casualidad, para una en la que ganamos es la única en la que dependemos de otra persona.

En general, de media todas las prestaciones que percibimos las mujeres de clase trabajadora (desempleos, jubilaciones, Incapacidades temporales, permanentes) son 593,13 euros más bajas que las de los hombres. Una cantidad que desde luego hace vislumbrar la situación que las mujeres padecemos en este sistema, capitalismo y patriarcado, relegándonos a segundos puestos y arrastrándonos a la pobreza extrema.

Compañeras, tenemos que luchar para detener todo tipo de agresiones contra toda la clase trabajadora y contra nosotras en particular. Porque sin nosotras, tened claro, que no se movería ni una solo engranaje.

Alba AK.