Compartir

La noche de reyes de 1937 fueron arrancadas de sus casas y llevadas a la Creu de Porreres donde las asesinaron.  Eran Aurora Picornell, Catalina Flaquer, Catalina Torreta y sus dos hijas, Antònia Pascual y Maria Pascual. Las cinco eran cosedoras, bordadoras y residían en el Molinar, por lo que eran popularmente conocidas como “Les Roges del Molinar”. Aurora levantó su voz frente a los tiros con estas palabras: "Podéis matar hombres, mujeres, niños como el mío que aún no ha nacido. Pero y ¿las ideas? ¿Con qué balas mataréis las ideas?".

El delito de todas ellas había sido nadar contra corriente. Aurora Picornell era ya una destacada activista que había recorrido Mallorca en charlas y mítines a favor de la sindicación femenina en la rama de la costura. Había publicado su primer texto a los 16 años en forma de prólogo, con dos compañeras más en el libro editado en S’Arenal y firmado por la misteriosa Margarita Leclerc: ¿La Mujer es superior al hombre?. Estudio dividido en tres meditaciones en 1928. Inmediatamente después empezó a escribir artículos y a colaborar en la prensa comprometida.

Aquel núcleo de mujeres activas, librepensadoras, feministas y sindicalistas que celebraron el Día de la Mujer Trabajadora en la isla, y que destacaron entre la sumisión y el silencio impuesto a las mujeres por las clases dirigentes pronto fue el foco de las miradas de las autoridades políticas y eclesiásticas.

Aurora Picornell enseguida fue hecha prisionera, en 1935 por venta y difusión de prensa comunista.  En 1931 había ingresado en el Partido Comunista de España, y con su compañero, H. Quiñones, había viajado a Valencia donde siguió colaborando en la prensa bajo el seudónimo de Amparo Pinós.  Quiñones es hecho prisionero a consecuencia de la huelga revolucionaria de Asturias (1934) el mismo año en que nace su hija y a quien Aurora pone por nombre laico: Octubrina Roja. Un importante desafío a la iglesia mallorquina, que mira impotente cómo las mujeres acuden a los registros civiles en lugar de a las pilas bautismales, para dar nuevos nombres a los recién nacidos, por los que construyen un mundo más digno.

Los artículos de aquella mujer risueña, activa, simpática y franca llegaron a los hogares de las trabajadoras mallorquinas. Eran la muestra de la capacitación femenina, de raíz autodidacta y asociativa, una capacitación que la misma Aurora Picornell fomentaba con sus clases nocturnas a las niñas y los niños analfabetos en el barrio de los Socorros.

Actualmente, en la fosa de Porreres esperan todavía ser rescatados los cadáveres de todas estas mujeres. Su delito era ser mujeres potentes, valientes, activas y desafiantes contra toda autoridad.

Gloria Marrugat