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Traemos aquí, a esta sección de Unidad y Lucha, un ejemplo que debería figurar en cualquier manual de formación de un sindicato decente que pretenda formar a sus cuadros, a sus delegados y delegadas y representantes. Para ilustrar de manera clara cuál es la labor de un sindicalista de verdad, de alguien que da la cara en la defensa de los derechos de sus compañeros y compañeras, único objetivo este de toda persona que un día decide presentarse a unas elecciones sindicales en su centro de trabajo. Cosa básica que desgraciadamente se debe  volver a recordar de vez en cuando.

José Juan Santana Araya tiene 47 años, afiliado a CCOO, es el Presidente del Comité de Empresa de Naviera Armas (ARTRA) en Las Palmas desde octubre de 2015. Naviera que es la primera de España y una de las mayores de toda Europa en transporte de pasajeros y carga. Con unos 1200 empleados, en tierra y en su flota. De origen canario, a finales de 2017 se hizo con la histórica Transmediterránea.

Primera situación habitual. Nada más salir electo la empresa intenta “quitarlo de en medio” sindicalmente hablando, ofreciéndole irse para su casa cobrando el sueldo. José se niega. “Yo me presenté a Presidente del comité de empresa para arreglar la situación de la plantilla, entre otras cosas porque muchos trabajaban 300 horas al mes, sin descanso entre jornadas, salarios bastante bajos, obligados a hacer horas extras,…”.

En 2017 comienza la negociación del convenio. La empresa quería que el comité aceptara un convenio con una subida salarial del 0 %. Tras 7 años sin subida salarial, esto le parece al comité ridículo, por lo que se negó a firmarlo. Era inaceptable para un sindicalista. Aquí comenzaron sus problemas.

Llega su despido en Marzo de 2017 en medio de la negociación del convenio. El compañero presenta la correspondiente demanda por despido nulo por entender que este despido se produce por su labor sindical. La empresa viendo que tenía todas las de perder, lo vuelve a despedir por segunda vez en Junio de ese mismo año (despido ad cautelam). ¿Se puede despedir a una persona que en ese momento ya esta despedida y no pertenece a la empresa? Parece absurdo.

José “doblemente” despedido sigue negociando el convenio porque la ley laboral le permite seguir siendo Presidente del Comité de Empresa hasta que no haya sentencia firme. Con su empeño y el de sus ocho compañeros del comité se firma el nuevo convenio en 2018 (con carácter retroactivo a 2016) con una subida salarial del 3,5 %.

Por estas fechas se cumplen tres años de su despido. En este tiempo ha consumido dos años de paro cobrando apenas 700 euros, y en el último año ha tenido que subsistir con la ayuda de 420 €. En todo este tiempo esta “gran empresa” ha intentado “comprarle” en varias ocasiones ofreciéndole cantidades indecentes para que tirara la toalla, pero él se ha mantenido firme rechazando una tras otra esas cantidades. Y han sido tres años muy duros en los que ha cambiado de casa, vendido su coche, su moto, y saliendo adelante con el apoyo de su pareja, su familia, CCOO y su entorno más cercano.

En Octubre de 2019 vuelve a salir elegido por la plantilla como Presidente del Comité de Empresa. La campaña de presión por parte de la empresa para que no saliera elegido fracasa.

José ha ganado en el supremo la anulación de su primer despido y el 23 de Marzo tendrá el juicio por el segundo despido (aplazado por la crisis del coronavirus).

El compañero solo pide reincorporarse a su puesto de trabajo y seguir defendiendo los derechos de sus compañeros y compañeras. No se trata de ser héroes, se trata de ser consecuentes con los valores de justicia social.

Cómo dice José Santana: “Pronto acabará todo y volveremos a la lucha, porque los valores no se compran con dinero.”

Javier Delgado