Compartir

Oye, no es que pidamos la decapitación ni la horca pero juzgarlo sí, que vemos que no va a haber forma humana de meterle mano al tipo este.

La Fiscalía del Tribunal Supremo, no es que se haya dado mucha prisa, pero ha acabado considerando que Juan Carlos de Borbón ha podido cometer un delito de fraude fiscal y otro de blanqueo de capitales, al haber ocultado, desde 2014, una importante fortuna al fisco español. Buscan aclarar el destino de 100 millones de dólares recibidos de Arabia Saudí por el cobro de comisiones que según la amiga entrañable del ex-rey, se repartieron entre varias personas.

Fue precisamente un fiscal suizo, quien dio los primeros pasos para iniciar la investigación pero en la Audiencia Nacional consideraron que no iban a entrar en el asunto debido a la inviolabilidad del gachó en el momento de los hechos y la Fiscalía del TS se ha visto obligada a remangarse para hincar el diente a un asunto que acapara el rechazo, la reprobación y desprecio de cualquiera que tenga el mínimo sentido democrático. El PP tuvo que tragárselo a regañadientes, los de C´s confían en la profesionalidad y el buen hacer de la Fiscalía, y Vox que interpreta que es una persecución instigada por el Gobierno “socialcomunista”.

En Zarzuela están que no viven con la noticia porque saben que como se empiece a hurgar de ahí van a salir rayos y centellas, entre comisiones, amantes, contubernios, intrigas y dinero poco limpio.

Menos mal que “la ley es igual para todos” como proclamó el investigado cuando andaban detrás de los desfalcos de su yerno y cualquiera que sea el delito, la condena saldrá tan atenuada que no habrá condena, si no el tiempo...

Felipe de Borbón se sube por las paredes porque da por hecho que esto forma parte de una nueva campaña antimonárquica de la extrema izquierda pero, al mismo tiempo, tiene que aceptar la investigación porque la Corona que él representa ha llegado a las más profundas simas de degradación, puterío y enviciamiento y sabe que, o se actúa de alguna manera con un lavado de cara o la institución heredada del franquismo va a pasar malos momentos.

Estos borbones se creen que la monarquía es un atributo divino que ningún humano podrá arrebatarles pero la cosa se les puede poner complicada. Aunque Juan Carlos se marche al Caribe, aquí nadie dará por bueno que se le juzgue sólo por las fechorías posteriores a 2014 porque, ¿qué ha pasado a lo largo de sus 40 años de reinado? ¿Vivió como un asceta mortificando la carne y se entregó a la perdición a partir de 2014? Sí, nosotros sabemos que a la vejez viruelas, pero antes hubo muchos sarampiones...

Tampoco parecería bonito que la Fiscalía cerrara la investigación y nos devolviera al ínclito sin haberlo juzgado, si bien esa posibilidad bien podría convertirse en un problema para Felipe VI que, viendo la que se le venía encima, se adelantó a anunciar que renunciaba a la herencia de su padre y le retiraba la asignación de 200.000 € anuales. O se encuentra una solución airosa al asunto o a la polvorienta corona se le van a ir cayendo los pedruscos y los zafiros y nos vemos nosotros apañando cachos de oropeles celebrando, hasta que se nos acabe la vida, cómo se va descabezando la monarquía...

Claro que para amortiguar el golpe siempre estará el PSOE que sale al paso y, con una voz muy suavecita, se niega a la comisión de investigación en el Congreso argumentando que la inviolabilidad tiene efectos jurídicos permanentes, es decir, que sus actividades (aunque posteriores a 2014) eran derivadas de su condición de su etapa como Jefe del Estado.

Por nuestra parte aguardamos, con perplejidad y desconfianza, a ver concluida la causa porque no podemos creernos que las instituciones de un estado burgués arremetan contra los suyos, más bien al contrario, tendrán que mostrar la gratitud y devolver los evidentes favores que la monarquía les hizo durante 45 largos años, así que para aliviar la espera, habrá que irse organizando para ir levantando una República Socialista que liquide esta monarquía envilecida, hedionda, golfa y depravada.

Telva Mieres