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¡Que sí, coño, que si!, no te empecines en tus análisis de izquierdista trasnochado. Te guste o no, “la crisis se ha acabado”. Así, como lo oyes: A-CA-BA-DO. ¿Te enteras de una puta vez?  A-CA-BA-DO. No, no es que lo digo yo, lo ha dicho en la tele el presidente de Telefónica, Cesar Alierta Izuel, un tío que de eso sabe un rato largo. Para empezar, y para que te empapes, entre otras muchas actividades profesionales que le rentan dinero mogollón, Cesar Alierta ejerce de presidente de esa compañía de comunicación desde que Aznar la privatizó allá por el año 2000, fijándole además un sueldo de 11 millones de euros al año, más o menos. Por otra parte, este visionario de la economía, es igualmente presidente de un llamado Consejo Empresarial para la Competitividad, cuyo objetivo primordial es “fortalecer la confianza internacional en España”; dicho para que lo entiendas: preparar el mercado laboral hispano para que las multinacionales lo exploten como mejor vean. ¿Comprendes, compañero? Pues bien, para este versado conocedor de la crisis actual, que, por decirlo todo, no hace mucho se vio envuelto en varios casos de corrupción, como en el “caso Tabacalera”, la crisis económica ha finiquitado “para bien de todos los españoles”. ¡Toma ya! Para que luego digas… Y además, no creas que es el único que afirma eso. Otro experto en la materia, el multimillonario presidente del Banco Santander, Emilio Botín, padre, hijo, hermano, sobrino, nieto y biznieto de banqueros, ha largado otro tanto de lo mismo. ¡Miento, pecador!. Ha dicho más y mejor. La otra tarde volvió loco al alcalde de Nueva York soltándole en público que “España estaba irreconocible, y que la pasta gansa entraba por todas partes”. ¡Qué me dices!, y tú sin enterarte. Si a todo eso le añades, las subidas del Ibex 35 y compañía, las bajadas continuas de la “Prima de riesgo”, el canto de sirenas de los medios de comunicación y las intervenciones en la tele de Rajoy, anunciando que la luz al final del túnel le ciega ya, habrá que reconocer, amigo mío, que su crisis, la que les provocó la pérdida de su tasa de ganancia, se la están endilgando bastante bien. ¿No crees? Puede que su crisis, sí. Pero, ¿y la otra crisis, compañero? La que nos ha arrebatado derechos sociales y laborales logrados después de muchos años de lucha obrera; la que condena a los trabajadores españoles a salarios de miseria; la que usurpa el futuro a la inmensa mayoría de la juventud de este país privándola de trabajo y obligándola a emigrar; la que privatiza sin cese en beneficio de intereses capitalistas; la que dificulta el acceso del pueblo a una sanidad y una educación universal, gratuita y de calidad; la que mantiene un ejército de reserva de millones de parados para bajar los salarios;  la que niega a nuestros mayores una pensión digna después de una vida entera de trabajo. De esa crisis permanente en el capitalismo, ¿cuándo salimos, amigo? ¿Que no lo sabes? Pues permíteme entonces que yo te lo diga: saldremos cuando comprendamos que el capitalismo se nutre de crisis permanentes para mantener su tasa de ganancia, y cuando asumamos que la única salida para la clase trabajadora está en su demolición y en la construcción del socialismo-comunismo. Mientras tanto habrá crisis en permanencia, te lo aseguro, compañero.

José L. Quirante