Durante muchos años el Estado mexicano ha contado con una dependencia económica, social y política de los Estados Unidos de América (EUA), misma que se recrudeció desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o TLC) en 1993 [1], y que manifestaba su preponderancia en la Economía mexicana, primero con la procedencia de una gran cantidad de manufacturas norteamericanas y después con la venta desmesurada de empresas públicas a capitales extranjeros, principalmente, estadounidenses, británicos y holandeses [2]. Esto comenzó a generar uno de los más grandes colapsos sociales en nuestro país, por un lado, se acrecentaba la brecha de desigualdad económica entre la sociedad mexicana, proveyendo al Capitalista nacional y extranjero de abundancia y precarizando al obrero y campesino, y por otro, comenzaba una gran encrucijada de la dinámica económica nacional a una dependencia ininterrumpida de México hacia los EUA.

Dicha dependencia se remontaba mucho tiempo atrás, cuando en 1942 un número significativo de trabajadores mexicanos partía rumbo a los EUA para prestar sus servicios en una economía desgastada por la segunda Guerra Mundial, misma que inicio en 1939 y que concluyó poco tiempo después de que EUA dejará caer sobre Hiroshima y Nagasaki su arsenal nuclear, el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente.

El Programa Bracero como se le nombró entre 1942 y 1964 trajo consigo una nueva cosmovisión social en nuestro país, previa a la globalización económica y a la entrada del neoliberalismo, impulso movimientos sociales en los EUA encabezados por César Chávez y nos recordó que la dependencia es en sí, una consecuencia.

Desde la concepción de la Escuela Cepalina o Estructuralista con la visión de Económica mundial como un Centro y una Periferia hasta las teorías históricas de la División Internacional del Trabajado, podremos aseverar que la dependencia es una consecuencia directa del desarrollo del Capitalismo. Prébisch [3] en su Teoría del Desarrollo Económico deja de manifiesto las vertientes de un Capitalismo periférico que traen consigo una dependencia, misma que en el caso mexicano se traduce en cuatro vertientes expuestas a continuación:

  1. Remesas: Esta fuente de ingresos para el país ha tenido un crecimiento prácticamente exponencial, ya que pasó de 4.1 miles de millones de dólares en 1995 a 40.6 mil millones de dólares en 2020 (ver gráfica 1) y justo a agosto de 2021 se han acumulado un total de 32.9 miles de millones de dólares. Lo anterior aparte de generar una dependencia directa, genera un riesgo latente ante disrupciones en los mercados estadunidenses, como lo ocurrido en la crisis financiera internacional de 2008, derivada de los bonos suprime o bonos basura, que trajo consigo un colapso financiero mundial.

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco de México, https://www.banxico.org.mx/SieInternet/consultarDirectorioInternetAction.do?accion=consultarCuadro&idCuadro=CE81&locale=es

  1. Comercio exterior: México es uno de los principales socios comerciales de EUA, después de Canadá y en los últimos años, en ocasiones, después de China. Conforme a un análisis publicado por Krugman y Ostfeld en 2006 [4], el comercio exterior (exportaciones e importaciones) entre México y EUA rondaba los 250 mil millones de dólares en 2003, mientras que para 2015 se ubicó en 533 mil millones de dólares, año en que China se convirtió en el segundo socio comercial más importante para EUA. Sin embargo, para 2019, México recobró el segundo sitio que tuvo en 2003, con un intercambio comercial que rondaba los 617 mil millones de dólares [5].

Si bien el volumen de exportaciones de EUA a México se equipara al volumen de importaciones de EUA desde México, lo cierto es que EUA, diversifica su comercio internacional con 10 principales socios comerciales, mientras que México depende en mayor medida del comercio con los EUA. Esto deja en indefensión de nueva cuenta el actuar del gobierno mexicano ante posibles restricciones comerciales, incremento de aranceles y un posible bloqueo económico.

  1. Importación de combustibles: La dependencia de combustibles resulta un de los problemas más relevantes para la economía nacional, ya que dependemos en promedio del 71% de las importaciones de combustibles como el diésel, la gasolina y la turbosina para cubrir el consumo nacional (ver Tabla 1). Lo anterior limita a nuestro país a contar con una soberanía energética que permitiría tener el control estratégico de la económica nacional.

Tabla 1. Importaciones y Demanda de petrolíferos

(2012-2019) en miles de barriles diarios

Fuente: Tabla tomada del Prontuario estadístico, elaborado por la Secretaría de Energía. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/536539/Prontuario_Petrol_feros_diciembre_2019_accesible_vf.pdf

  1. Narcotráfico: Finalmente, la alta demanda del consumo de drogas que resulta del mercado estadunidense, el tráfico de personas y armas en la frontera norte y los capitales blanqueados y estructuras económicas fachada del narcotráfico mexicano no solo en territorio nacional sino en EUA, traen consigo en igual medida que las vertientes anteriores una dependencia sangrienta entre ambas naciones, provocando una desintegración social sin precedentes en nuestro país.

Todos estos aspectos confluyen en una sola conclusión: “Evidentemente, si el Capitalismo pudiera desarrollar la agricultura, que en la actualidad está en todas partes enormemente atrasada con respecto a la industria; si hubiese podido elevar el nivel de vida de las masas, que a pesar de los fulgurantes avances técnicos, en todas partes siguen soportando falta de alimento y privaciones, sin duda no hablaríamos de un excedente de capital…Pero si el capitalismo hubiese hecho esas cosas no sería Capitalismo, puesto que tanto el desarrollo desigual como la vida miserable de las masas son condiciones fundamentales e inevitables y constituyen las premisas de este modo de producción. Mientras el Capitalismo siga siendo capitalismo, el excedente de capital no se utilizará para elevar el nivel de vida de las masas del país, ya que esto significaría la disminución de los beneficios de los capitalistas, sino para aumentar estos beneficios mediante la exportación de capital a los países atrasados del extranjero. En estos países atrasados los beneficios suelen ser altos, dado que el capital es escaso, el precio de la tierra es relativamente pequeño, los salarios son bajos y las materias primas son baratas” (Fragmento tomado de Vladimir Ilich Lenin, Imperialismo la fase superior del Capitalismo, México, Taurus, 2012, pág.83).

Edgar Dávalos, Partido de los Comunistas (PdelosC, México)


1 Decreto de promulgación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte http://dof.gob.mx/nota_to_imagen_fs.php?codnota=4815052&fecha=20/12/1993&cod_diario=207247

2 Véase: Dussel, E, CEPAL (1998) “La inversión extranjera en México”, Santiago de Chile. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/4462/1/S00080670_es.pdf

3 Raúl Federico Prébisch destacado Economista Chileno precursor de los análisis de la Teoría Estructuralistas del Desarrollo Económico.

4 Economía Internacional, “Teoría y Política, (Krugman y Ostfeld, 2006)

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