No a todo el mundo nos interesa lo mismo, nuestros problemas cotidianos y de futuro son distintos dependiendo de nuestra clase social, pero también de nuestro interés en tener un mundo más o menos equilibrado. Si eres de las personas a las que le va bien tal como está, aunque sepas que para que tú estés bien otras personas no lo estén tanto, no sigas leyendo, porque este artículo trata de ver cómo repartir el bienestar entre todas y todos, que no se lo queden unos cuantos. Que diferente es el carpe diem (aprovecha el tiempo y no lo malgastes) del vivir al día porque no hay expectativas de empleo fijo, de  vivienda, de independizarme y mucho menos de tener pensión de jubilación, y el único futuro es pensar en el mañana.

Hace unas semanas se hizo pública la lista Forbes con las 100 personas más ricas en España, y lo primero que nos dicen es que las cien personas más ricas han aumentado en el año 2020 su patrimonio en 20.620 millones de euros. Entre estos ricos está Amancio Ortega con 67.000 millones de euros, su hija Sandra accionista de Inditex con 6.300 millones de euros, Rafael del Pino Presidente de Ferrovial con 3.800 millones de euros, o Juan Roig, Presidente de Mercadona con 3.700 millones de euros, y para que todo siga en familia también figuran en esta lista la mujer de Rafael del Pino y la de Juan Roig, porque esto del dinero debe ser además de una cuestión de clase social, sin duda un tema familiar.

Entonces, si hablamos de Pensiones, ¿alguien cree que a estas personas les puede importar el tema salvo si es porque pueden sacar un partido importante si dejan de ser públicas y ellos pueden darle un buen bocado? Y, si nos seguimos haciendo preguntas tendremos que ver con quién se reúnen los gobiernos, tanto del PP como del PSOE para hacer sus políticas económicas. Pues no se reúnen con los Sindicatos por muy entregados al sistema que estén, no. Se reúnen justo con estos, con los más ricos de España y con las empresas más fuertes. Es decir, los intereses que se discuten en esas reuniones no son los nuestros, son los de la clase dominante, que son menos, pero tienen más.

De este modo y teniendo claro que los que ostentan el poder económico no les importa la cuantía de su pensión ni lo más mínimo, sólo les importa que la nuestra no sea muy grande para poder vendernos sus planes privados, nos proponen reforma tras reforma, siempre quitando derechos a la clase obrera, reduciendo las cuantías y aumentando los requisitos, en lugar de buscar alternativas a la financiación del sistema público, todo esto con la inestimable ayuda de los Sindicatos mayoritarios que dicen una cosa y firman la contraria.

Años llevan vaciando la hucha de las pensiones mientras se bonifican las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social con la excusa de generar empleo, y seguimos siendo el país con mayor precariedad laboral y menor aportación empresarial a la caja común de las pensiones.

Parece que ya han conseguido que la gran mayoría de la juventud no vea en las pensiones una lucha eficaz, porque dan por supuesto que a ellos eso no les afecta. Les parece más fácil parar el cambio climático, cuando sin duda es una empresa mucho más grande. Pero el capitalismo va haciendo y muy bien su trabajo, con la sola oposición de los que ya son pensionistas. Ese es un grave error que se debe corregir de inmediato si no queremos llegar tarde. La lucha por las pensiones sobre todo afecta a las personas que no son pensionistas, y sólo cambiará cuando tengamos claro que debe haber pensiones públicas y de calidad, siendo su garantía el Estado como lo es con otros gastos que nunca se discuten y suelen ser más un despilfarro que un gasto necesario, por ejemplo, el ejército, la iglesia, o la casa real.

La apuesta del PCPE pasa por garantizar las pensiones a futuro con aportación vía presupuestos si fuese necesario, garantizando la aportación empresarial a la seguridad social, pasa por regular la jubilación con arreglo a la penosidad del puesto, introduciendo coeficientes reductores en profesiones de alto riesgo y mortalidad que permitan reducir los años de trabajo y no la pensión, pasa por mejorar la pensión de viudedad y que no haya pensiones de miseria. ¿Es una utopía? Creemos que no, simplemente con una parte del fraude fiscal de los que más tienen estaría solucionado el problema y nos dejaríamos de ir recortando derechos a los que menos tienen.

Vicent Alcaraz

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