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Cumplen ya más de dos meses y medio desde que empezó la huelga contra la reducción de sueldo, condiciones y plantilla en la planta de Panrico de Santa Perpetua de Mogoda, y cada día que pasa supone un mazazo al conjunto de la patronal a nivel internacional.

El conjunto de los obreros y obreras aprendieron tras la última agresión que degradó sus condiciones laborales que a la burguesía solo se la puede combatir confrontándola abiertamente, alzando tenazmente los estandartes de la unidad, la organización, y la solidaridad de clase.

Ante este escenario de huelga indefinida, la correlación de fuerzas entre el proletariado y la patronal de Panrico queda más igualada. Algo que provoca, y evidencia, la contradicción entre dos clases antagónicas y desenmascara la dominación de una clase sobre la otra, así como la dependencia de la clase opresora con respecto a la oprimida para poder sobrevivir como clase.

A los pocos días de empezar la huelga la patronal, mediante el cuerpo de policía autonómica de la Generalitat de Catalunya, ordena cargar contra los obreros durante el piquete en la entrada de la fábrica para robar la mercancía producida los días anteriores y por la que no se les había pagado. El resultado de la contienda, tras el impresionante despliegue policial, se salda con un trabajador ingresado en urgencias y los autónomos entrando a la planta para cargar las mercancías en sus camiones, protegidos por los Mossos d’Esquadra tras golpear hasta arrinconar a los trabajadores y las trabajadoras.

Ese embate debe enseñarnos que, lejos de lo que los medios de comunicación quieren hacernos creer, el Estado no es imparcial, que es una herramienta de las muchas de que dispone la oligarquía en el Estado para ejercer su dominación sobre la clase obrera y demás sectores en pauperización por el desarrollo natural del capitalismo, agudizado por la crisis estructural. Por tanto, los cuerpos de seguridad son los garantes, en la calle, de que se mantenga el orden que beneficia a la clase explotadora, garantizándosele así continuar explotando a la clase trabajadora.

Aquel suceso motivó un gran despliegue de solidaridad de clase que culminó en una gran movilización desde la fábrica hasta el centro de Santa Perpetua de Mogoda. La solidaridad de toda la clase obrera hacia los obreros de Panrico demuestra que las luchas particulares en cada sector productivo están enmarcadas dentro de la lucha general de la clase obrera contra la clase propietaria de los medios de producción que vive de la explotación de los trabajadores.

No es casual que hasta el 23 de Diciembre no haya habido más encontronazos con la policía. La patronal, ante el rechazo social que causó el uso de la violencia contra los trabajadores de Panrico, ha buscado otros métodos para intentar, sin éxito, socavar la moral de los obreros y obreras con el fin de acabar con la huelga.

Fundamentalmente éstos han sido el uso de su influencia en los medios de comunicación para criminalizar a los trabajadores de la planta, hablando de “huelga ilegal”, y lanzando amenazas de empeorar las condiciones en las negociaciones. También han utilizado la imposición de las medidas que ha firmado la empresa con algunos representantes sindicales de otras fábricas pasando por encima de la democracia obrera para evitar por todos los medios que la huelga se extendiera al resto de plantas del Estado.

Ante la incapacidad de lograr quebrar la unidad de los trabajadores, y en vista de que a día de hoy siguen despertando simpatía y admiración entre el resto de obreros y obreras del Estado, se ha buscado, en la represión ejercida a través de los cuerpos de seguridad de la Generalitat de Catalunya, dar un golpe de efecto al conflicto a su favor. La detención de un trabajador, nada menos que del comité de empresa de la fábrica el pasado 23 de diciembre, prueba la incapacidad de la patronal de doblegar a la clase obrera si decide organizarse y luchar y enseña el camino de la lucha al resto de trabajadores del Estado Español frente a la estrategia formulada por el reformismo de aceptar migajas, abriendo los ojos a la clase obrera para entender que ambas clases son irreconciliables y antagónicas.

Todo esto debe hacernos comprender el papel que jugamos en la sociedad, la clase obrera no necesita a la burguesía parasitaria pues, indiscutiblemente, el país solo puede funcionar si la clase obrera trabaja. En este conflicto vemos como la patronal no es capaz de poner a en funcionamiento la fábrica de Santa Perpetua por sí misma, ni siquiera lo consiguen los gestores que contratan para que lo hagan por ellos con la negociación. La burguesía solo dispone de la violencia como único recurso y vemos como se organiza para ejercerla.

Durante la lucha se han visto en aumento los valores la unidad de clase por encima de divisiones sindicales y sectarias, la lucha y la combatividad como la forma de afrontar el conflicto, y la solidaridad entre la clase obrera como generadora de conciencia obrera que ha traspasado a otras empresas (como el caso de Alupu) y sectores, valores esenciales de los Comités para la Unidad Obrera que ayudan desde sus capacidades para trasladar la solidaridad y la lucha desde cada rincón del estado, destinando especial energía para que los compañeros en las otras plantas de Panrico entiendan que solo siguiendo el ejemplo de sus compañeros catalanes podrán defender sus intereses elementales.

Sea cual sea el resultado de la pelea, los trabajadores y trabajadoras debemos tener claro que mientras vivamos en el capitalismo cada victoria será parcial, pues así lo determinan la crisis y las propias leyes naturales de desarrollo del capitalismo. Es necesario que los obreros y obreras que hoy dan un salto cualitativo en su conciencia de clase se organicen en las filas del Partido Comunista como organización consciente de la clase obrera en su lucha organizada por una sociedad sin clases y sin explotación, por el Socialismo-Comunismo.

Hace unos días unidadylucha.es publicaba un interesantísimo artículo sobre la huelga titulado “huelga general: escuela de lucha clasista y experiencia práctica de poder obrero”, que empezaba con la cita de Engels que decía:“Los obreros que resisten tales calamidades para quebrar la oposición de un burgués, sabrán quebrar también la oposición de toda la burguesía”. La huelga de los trabajadores de Santa Perpetua constituye una escuela de guerra de la que toda la clase obrera extraerá importantes conclusiones para quebrar la oposición de toda la burguesía.

Eric Rodríguez

Miembro del Comité Central de CJC,

Responsable del Movimiento obrero y sindical de los CJC/Joves Comunistes del Poble Català