Al cumplirse un aniversario más del ajusticiamiento de León Trotski, no faltan una infinidad de publicaciones donde se alaba la figura de este señor, olvidando su nefasto papel como revolucionario y como marxista, aún así, hoy en día, los reductos del trostkismo, tratan de tergiversar la historia, proclamándose como continuadores de Lenin y su accionar revolucionario, lejos queda la realidad, y es necesario denunciar la figura de este individuo y de quienes falsamente se dicen revolucionarios.

Lo que el troskismo olvida es que su adalid, fue un ferviente opositor de Lenin. Ya en 1904 acusaba a Lenin de "dictador, autócrata, fanático" Trotski se opuso a la teoría del Partido propuesta por Lenin, se opuso a la construcción del socialismo en un solo país en este caso la URSS, y en su lugar abogaba por la "revolución permanente" primeramente en los países occidentales, pero la historia demostró, una vez más, que los postulados de Trotski no tenían razón, prueba de ello fueron las fallidas revoluciones en Occidente.

Trotski fue un ferviente opositor a la paz de Brest Litovsk, sabiendo perfectamente lo necesario que era la firma de paz, después de años de guerra, miserias y hambrunas y que la revolución necesitaba de la paz para poder avanzar, no hay que olvidar su oposición a la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin, su rechazo absoluto a incluir a los campesinos como una fuerza revolucionaria, (no olvidemos que el campesinado en Rusia en aquella època era mayoría).

Influenciado por los grandes del muralismo y el cómic, ya es un referente para las nuevas generaciones de muralistas venezolanos.

Venezuela, 1979. Pablo tiene seis años y hace una semana que recorta pedacitos de papel para hacerle las escamas a un pez de cartón que debe llevar al festival del Entierro de la Sardina, que cada año organizan los pueblos pesqueros del estado Vargas, en las costas del mar Caribe, en Venezuela.

Hace poco más de cuatro años que Pablo llegó a este país, porque sus padres huían de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Según la UNESCO, hoy en el mundo se hablan unas 6,500 lenguas y se calcula que la mitad de ellas habrá desaparecido al finalizar el presente siglo. Algunos lo considerarán un tema menor, pero tenemos que ser conscientes del cataclismo que supone la muerte de un idioma: significa necesariamente la desaparición de una cultura completa, de una manera de ver y entender el mundo. La pérdida para el patrimonio de la humanidad es equivalente a que alguien pegue fuego al museo del Louvre y éste sea completamente calcinado por las llamas.

Huelga decir que este proceso de destrucción de la diversidad lingüística del planeta no es fruto del azar, que es consecuencia directa de las propias dinámicas del sistema capitalista y de las contradicciones de clase. Un grupo humano no abandona ni olvida su lengua porque sí, sino porque a sus miembros se les ha hecho creer que ésta es un obstáculo para prosperar socialmente, que para escalar en la pirámide social deben dejar a un lado el suyo y aprender el idioma de la clase dominante. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en América Latina, entre las lenguas indígenas y el español. La homogenización lingüística y cultural beneficia al Capitalismo: es necesario poder vender el mismo producto en Tokio y en Nueva York, en Murcia y en Kinshasa; un mercado mundial, un mundo globalizado requieren que el conjunto de la humanidad piense y hable de una única forma, es necesario que todos conozcan el inglés, todo lo demás les sobra.

Lo primero que debemos tener claro es la importancia de la educación infantil de 0-6. Es en esta etapa cuando se ponen los cimientos de todo lo que se va a construir, a aprender y a hacer a lo largo de la vida. Por ello, la educación infantil tiene una importancia fundamental en toda la educación. Así, se hace necesario que los pequeños adquieran hábitos saludables de orden, de higiene, de relación o de alimentación. Mediante el juego se trabaja la capacidad de atención y concentración de los niños/as, así como sus capacidades afectivas y todas las áreas del desarrollo: Desarrollo cognitivo, socio-emocional, lenguaje o el desarrollo motriz. Por ello, los niños/as que no han tenido acceso a Educación Infantil cuando entran a los colegios tienen mas dificultades para adaptarse y mas carencias educativas.

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