
En la clausura de la 45.ª edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, celebrado en La Habana en diciembre de 2024, Miguel Díaz-Canel, presidente de la República de Cuba, asumió que, gracias a la presencia de cineastas, artistas e intelectuales de todo el mundo y de Cuba, y también al compromiso de su dirección y de los trabajadores del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), el evento cinematográfico había tenido lugar. Fundamentalmente, afirmaba Díaz-Canel augurando que “el Festival siempre tendrá lugar”, “por su capacidad de organización en medio de las difíciles condiciones por las que atraviesa la nación”. Condiciones, no solo persistentes durante la 46.ª edición celebrada el pasado mes de diciembre, sino agravadas por el recrudecimiento del criminal bloqueo norteamericano. Sin embargo, nada ha impedido que “el festival de cine más relevante de Latinoamérica y el Caribe por enriquecer y reafirmar su identidad cultural abordando temas sociales, políticos y de memoria” tuviera, otro año más, sus días de gloria.
Masiva concurrencia
Con una masiva concurrencia que sobrepasó los treinta y un mil espectadores, el Festival habanero exhibió 336 películas procedentes de cuarenta y dos países; las mejores, premiadas con los prestigiosos Premios Coral el día de la clausura en la emblemática sala Charles Chaplin, llena a rebosar. Así, la cinta colombiana Un poeta, del realizador Simón Mesa, acumuló los premios Coral al mejor largometraje y al mejor actor para Ubeimar Ríos. Una tragicomedia que cuenta de manera ácida la vida de un poeta fracasado que intenta renacer ayudando a una humilde adolescente. Por su parte, la película brasileña El agente secreto, del cineasta Kleber Mendonça, un excelente thriller político ambientado en la opresiva dictadura brasileña de los años 70, obtuvo los Premios Coral a la mejor dirección, guion, dirección artística y música original.
El Premio Especial del Jurado recayó en la obra El origen del mundo, de la joven directora argentina Jazmín López. Un corto de 12 minutos que escenifica un tableau vivant del provocador cuadro homónimo del fundador del realismo pictórico, Gustave Coubert (1819-1877). El Coral a la Mejor Actuación Femenina fue ex aequo para Helen Mrugalski y Denise Weinberg, por sus interpretaciones en Cuerpo celeste, de la chilena Nayra llic, y en El sendero azul, del realizador brasileño Gabriel Mascaro, respectivamente. El Coral Ópera Prima fue a las manos del chileno Diego Céspedes por La misteriosa mirada del flamenco, y el de la prensa cinematográfica, FIPRESCI, se lo llevó En el camino, del realizador mexicano David Pablos.
Resumiendo, y recogiendo palabras de Tania Delgado, directora del certamen cubano, “el Festival, en esta nueva edición, ha confirmado la vigencia del concepto del nuevo cine latinoamericano”; uniéndosele el encomiable deseo de Alexis Triana, presidente del ICAIC, de “que nada pueda impedir que este Festival siga realizándose”.
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