
Vambery visitó la Samarkanda decimonónica, puente entre Oriente y Occidente; Baricco nos traslada al nomadismo cuasi abstracto en su librito Seda. China a día de hoy ha conquistado el epicentro del mapamundi. Tras el siglo de las humillaciones y la revolución maoísta, ha proseguido una senda silenciosa hasta convertirse en el centro industrial mundial. China, la gran desconocida, protagoniza la admiración por sus sorprendentes transformaciones vertiginosas en todos los rincones del orbe. Todo ello es consecuencia de la mundialización gigantesca, a día de hoy, de la NEP que aplicó China desde finales de la década de los 70.
Desde que Xi Jinping proclamó la Nueva Ruta de la Seda en 2013, el mundo inauguró una nueva Era. Xi Jinping explicó perfectamente las reticencias iniciales de China a la globalización y la comprensión posterior de que se vería arrastrada por una corriente histórica de una magnitud telúrica imparable. Frente a ello su inserción en la globalización la llevaría a un papel de relevancia universal.
China ha conseguido un hito único en la Historia al sacar a 900 millones de seres humanos de la pobreza en la República Popular a través de la dirección del PCCh. La propuesta china de creación de un mundo multipolar y una comunidad de futuro compartido para la Humanidad, basados en un mundo por el desarrollo armonioso, el equilibrio, la cooperación, el respeto a la diversidad cultural y la coexistencia pacífica, supone el eje vertebrador planetario frente al totalitarismo de las amenazas arancelarias y militaristas trumpistas o la globalización uniformada unipolar del Foro de Davos.
Hoy ignorar el papel de la República Popular China en el mundo contemporáneo equivale a vivir en una oscura caverna alumbrada por un mísero candil. Hay que conocer con enjundia el socialismo con características chinas, el mundo con sus contradicciones en el contexto de crisis estructural, irreversible del capitalismo. Frente a las amenazas guerreristas imperialistas de EE. UU. y sus países vasallos, China propone al mundo paz y armonía en el marco del ingente desarrollo de fuerzas productivas y sus inevitables contradicciones con las relaciones de producción capitalistas. Por ello es necesario conocer en profundidad tres libros: uno es El Capital, de Karl Marx; otro es El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin; y el libro El Gobierno de China, de Xi Jinping.
Miguel Ángel Rojas












