Basta de retórica. La tan recurrente frase que recuerda por enésima vez la necesidad de avanzar hacia una nueva Internacional Comunista que, ajustada a la realidad actual del desarrollo de las organizaciones comunistas, haga frente al Capitalismo en su fase actual de desarrollo imperialista ya no se soporta sin acciones que ayuden a su concreción práctica.

Es necesario denunciar todos los discursos retóricos que, conscientes de su ineficacia, se repiten en el tiempo y se consolidan como un obstáculo para la acción contra lo que enuncian o para luchar por lo necesario. Hoy, cuando una y otra vez no se deja de señalar acertadamente que estamos inmersos en un momento absolutamente crucial para el desarrollo histórico de las luchas de clase, no hacerlo es traición.

  1. Urgencia y dialéctica. Interpretar la ofensiva criminal del Imperialismo como un reto que enfrentar sin demora y, al mismo tiempo, una ventana para el desarrollo de la conciencia revolucionaria entre las masas y una oportunidad para el Socialismo, se torna imprescindible para, al menos, situar con claridad que:

  1. Si el avance objetivo de la crisis general del Capitalismo es el factor que determina toda la violencia que ejerce para mantener su hegemonía, se impone marcar el horizonte de su superación. Una sociedad diferente (no una gestión distinta) es la única referencia posible sobre la que proyectar las esperanzas de las grandes masas trabajadoras a nivel internacional. Porque ya estamos en la Barbarie, luchemos por el Socialismo; esa es la consigna sobre la que articular la acción conjunta de los partidos comunistas.

  2. Desde el optimismo de la razón y la acción, hay que vencer el pesimismo de la dominación ideológica en la que se instalan quienes en este momento no atisban más que la derrota. Es imprescindible que, desde el reconocimiento de la adversidad actual, los partidos comunistas asuman el reto de transformar la conciencia de las masas, abriendo escenarios de confrontación política y social con el Estado en cada uno de los conflictos que se dan entre el interés objetivo del pueblo trabajador y la clase dominante y sus instituciones. Paz, Techo, Trabajo – Tu lucha decide son consignas que, ajustadas a la realidad de cada formación social, pueden cimentar la necesaria contraofensiva obrera y popular que deben propiciar los partidos comunistas.

  3. La Resistencia es el camino hacia la Victoria. Desde la consideración del valor que supone la diversidad de los distintos actores que conforman la Resistencia en cada una de sus experiencias, los partidos comunistas deben formar parte de ella. La defensa de la legitimidad de todas las formas de lucha y el compromiso por la libertad de todas las presas y presos del imperialismo es una bandera común que han de levantar todas las organizaciones comunistas sin excusa.

  1. Identificar con claridad el enemigo principal. El imperialismo, liderado por los EE. UU. y nucleado en torno a la OTAN, cuya vanguardia es el sionismo internacional, es el enemigo principal de la Humanidad. La participación, aunque crítica, en cualquiera de las estructuras sobre las que este se conforma y pretende legitimar su hegemonía planetaria constituye un claro deslinde entre imperialismo y antiimperialismo.

Cualquier otra valoración que, por lo demás, también desconsidere como factores relevantes en el colapso imperialista el fin de la hegemonía secular del Occidente capitalista, blanco y cristiano y la existencia de una realidad multipolar en desarrollo es absolutamente funcional al mantenimiento de su dominación.

No a la OTAN, fuera bases y no a la guerra imperialista. Ni bloqueos, ni sanciones ¿Qué impide que sobre estas consignas los partidos comunistas articulen el Frente Mundial Antiimperialista?

  1. Alianzas tácticas y estrategia. Definir con claridad las alianzas es una exigencia de la práctica política que, para quienes viven instalados en la intrascendencia de la retórica, no significa nada. Sin embargo, para quienes se fajan a diario en la lucha política conforme a las directrices de sus organizaciones es absolutamente prioritario. Si los partidos comunistas no abordan este debate y no marcan las líneas de actuación, se incapacitan para el ejercicio de dirección política propio de la Vanguardia.

Julio Díaz

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