Nacer el 1 de abril de 1882 en Pozuelo de Aragón, España rural y profunda, en el seno de una familia pobre, de  jornaleros del campo y donde leer y escribir no era algo a su alcance, eran premisas para una infancia de trabajos y una vida adulta de escasez y penurias.

Sin embargo, algo en la voluntad de aquella niña hizo torcer ese destino desde temprano, aprovechando las pocas horas de escuela y siendo una autodidacta  hasta llegar a ser maestra, escritora y, desde luego, una gran luchadora por la justicia social, la educación, la cultura y la emancipación de las mujeres.

Si su tenacidad y esfuerzo hicieron de ella una intelectual republicana de pluma incisiva, irónica y cargada de inteligencia, su compromiso político la llevó a ser asesinada por los falangistas en la tapia del cementerio de Fuendejalón el 7 de septiembre de 1936.

Casada con 18 años, tras 7 años de malos tratos y humillaciones, se fue con lo puesto y a pie dejó el pueblo hasta Navarra y, después, a Barcelona. Tras diversos trabajos y el reclamo familiar, regresó al pueblo y al marido, aunque esta vez aguantó 7 días. Regresó a Barcelona, compaginando trabajos de sirvienta y cosiendo medias,  con la lectura y la escritura.

Su conciencia feminista y de compromiso social está en sus primeros escritos. "Somos nosotras, las hijas del pueblo, las únicas que tenemos derecho a levantar la voz, porque somos las más perjudicadas en estos atentados a las libertades femeninas. Las grandes damas aristocráticas no pueden sentir estos mismos anhelos, porque ellas disfrutan de todos los privilegios. Qué saben ellas de privaciones y amarguras". Defensora del derecho al voto femenino y de la ley de divorcio, fue  colaboradora del semanario republicano Ideal de Aragón, donde escribía con el seudónimo “Imperia”. A partir del 14 de abril de 1931 realizó una intensa labor de propaganda feminista, socialista y republicana.

En 1932, en el  XVII Congreso de la UGT,  se desempeñó como  secretaria en la 10ª sesión. Ese mismo año, es  designada  como presidenta de una Comisión Gestora en Gallur, convirtiéndose en la primera mujer en estar al frente de una alcaldía. Permaneció al frente de la corporación municipal de Gallur hasta febrero de 1933, retirándose  para dedicarse a la docencia y a las colaboraciones periodísticas.

Tras el golpe fascista volvió a Pozuelo y desde 1936 hasta el 30 de enero de 2021 su cuerpo estuvo desaparecido. Sus restos  recuperados de la fosa común tenían un tiro en la cabeza.

Ni olvido ni perdón.

Ana Muñoz.

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