
Cientos de asambleas de trabajadores de la educación, pancartas preparadas en los pasillos, panfletos abarrotando las salas de profesores, debates diarios de cómo organizar la huelga. Este es el ambiente que se vive en gran cantidad de centros de educación públicos del País Valenciano desde antes de la histórica huelga del día 31 de marzo de este mismo año. El 11 de mayo, y cómo resultado lógico de ese proceso, se inicia una huelga indefinida por la dignidad de un derecho conseguido a base de muchos años de lucha por parte de la clase trabajadora: la educación pública.
La huelga que hoy se inicia es por un problema de voluntad política que responde a un proyecto privatizador que hunde sus raíces hace bastante tiempo atrás. La falta de recursos es una falsedad, esto se demuestra cuando la Generalitat, dando igual el gobierno de turno, destina más de 800 millones de euros anuales a financiar centros de titularidad privada mediante conciertos. A esto podemos sumar los millones que la Generalitat destina para ayudas directas a multinacionales como la Ford, Stadler Rail, PowerCo, ThyssenKrupp, etc.
El corazón de la huelga indefinida del 11 de mayo es el movimiento asambleario desarrollado entre el profesorado y que ha hecho que muchos de ellos retomen la lucha por sus derechos de forma activa, participando y decidiendo.
Fruto de estas asambleas es el acuerdo unitario de negociación con la Generalitat Valenciana. En el encontramos medidas que se consideran de aplicación inmediata como la substitución de todas las bajas docentes para evitar sobrecargas de trabajos y garantizar una educación continuada al alumnado, la reconstrucción de los centros afectados por la DANA y el pago obligatorio de las retribuciones extraordinarias; respecto a las medidas que se deberían aplicar el próximo curso 2026/2027 se coloca la recuperación del 20% del poder adquisitivo perdido, la aplicación de la clausula de revisión según el IPC, la recuperación de la paga extra, el cobro del verano para el profesorado interino y la creación del sexto sexenio; para finalizar, se encuentran medidas para aplicar durante el curso 2026/2027, entre las más destacadas se encuentran la reducción de ratios, ampliación de las plantillas de refuerzo, la simplificación burocrática, la mejora de infraestructuras, etc.
Otro elemento importante para organizar esta huelga es el respaldo de la totalidad de los sindicatos de la educación: CC.OO, UGT, STEPV, CSIF, CSO, COS, CNT, CGT y ANPE. Los sindicatos convocantes de la huelga y con representación – CC.OO, UGT, STEPV, CSIF- han mantenido las convocatorias, apoyado a las asambleas de docentes, se han opuesto a las faltas de respeto y chulería de la administración valenciana y se han negado a ceder a la presión para desconvocar la huelga. Por otro lado, hay que destacar el papel de sindicatos que han optado por desarrollar un modelo sindical donde lo decisorio son las asambleas que antes mencionábamos, nos referimos al CSO, CNT, CGT Y COS. Por otro lado, los sindicatos más conservadores, CSIF y ANPE, a pesar de posiciones vacilantes, se han visto forzados por la realidad a secundar y apoyar la huelga indefinida. Este apoyo sindical total solo ha sido posible por la acción colectiva y la determinación de los trabajadores de la educación desde su participación en las asambleas de profesores.
El 11 de mayo se inicia una huelga decisiva para todos. Se inicia una lucha frente a la creciente privatización y desvalorización de la mano de obra que encontramos en muchos sectores. La educación pública es una conquista obrera y todos los trabajadores/as tenemos la obligación de defenderla.
¡A la huelga!
A. Moreno.












