Con tanto foco mediático en operaciones judiciales, investigaciones y exabruptos machistas quedan opacadas las movilizaciones obreras. Si además suceden en un sector donde cerca del 85% son mujeres, seguramente no obtengan mucha difusión más allá de un ámbito local.

Sin embargo, desde el mes de marzo cuando se firmó un preacuerdo por la patronal integrada en la Asociación de Retail Textil España (ARTE), integrada por firmas como Inditex, Mango, Primark o H&M con CCOO y Fetico, las trabajadoras empezaron a movilizarse. El epicentro estuvo en Galiza donde hay una fuerte tradición textil y alberga la sede principal gigante europeo de la distribución de moda, Inditex, lo que le da al conflicto mucha carga simbólica. Lucha de clases en estado puro. Uno de los señores más ricos del planeta amparándose en la negociación colectiva pretende que las trabajadoras de su cadena pierdan derechos.

Las movilizaciones de estos meses han sido numerosas en A Coruña, Vigo, Santiago, Pontevedra, Lugo, Ferrol y Ourense, con concentraciones ante establecimientos comerciales y críticas directas al modelo laboral, más precario y con pérdidas significativas de salario y derechos, que podría consolidarse bajo el paraguas del convenio estatal. Precisamente en un territorio donde la lucha obrera había logrado un convenio mucho más garantista que el que viene a sustituirlo.

Desde el sábado 23 de mayo la protesta se ha generalizado y comenzó la huelga estatal en el sector de las grandes empresas del textil y el calzado en protesta por el nuevo convenio y al que están llamadas cerca de 200 000 trabajadoras.

Los intereses de la patronal están puestos en lo que denominan competitividad,rentabilidad,velocidad logística...Tras varios años marcados por la transformación digital, presión sobre márgenes y cambios en los hábitos de consumo, las grandes cadenas intentan “ganar flexibilidad operativa en tienda física” y para ello utilizan un mecanismo que los capitalistas saben: la mano de obra.

Las trabajadoras del retail reclaman estabilidad, conciliación, reconocimiento y salarios suficientes acordes con la realidad económica actual y con el incremento de los costes de la vida.

Denuncian que el convenio firmado fija salarios insuficientes y penaliza a las mujeres y las personas con contrato a tiempo parcial al introducir mecanismos que permiten a las empresas aumentar la disponibilidad de las personas trabajadoras, sin compensación y mecanismo para una mayor desregularización del tiempo de trabajo, imposibilita la conciliación e incrementa la incertidumbre en la organización de la jornada laboral.

La flexibilidad que pretende la patronal es a base de las plantillas: horarios más variables, ampliación de aperturas comerciales y reorganización constante de turnos. Y a eso han puesto su firma quienes ya no son sindicatos, sino agentes sociales, y cómplices de la sobreexplotación obrera. Será legal, en un marco legal marcado por la dominación de nuestros enemigos de clase, pero es una nueva traición para la clase obrera.

Los sindicatos críticos con este convenio estatal lo ven como instrumento para igualar a la baja derechos consolidados en territorios con convenios fuertes y además que rompe el equilibrio entre plantillas antiguas y nuevas, otro viejo mecanismo usado por el capital para dividir a la clase obrera, al permitir contrataciones con condiciones inferiores y abrir la puerta a la absorción futura de complementos salariales, lo que de facto se traduce en pérdida de poder adquisitivo y mayor rotación laboral.

La desaparición de derechos recogidos en convenios territoriales —como licencias retribuidas, mejoras en incapacidad temporal, vacaciones o determinadas garantías de contratación— generará desigualdades tanto territoriales como dentro de las propias plantillas, se debilita a los comités de empresa y se diluye la capacidad negociadora en lugares donde la fuerza obrera organizada es mayor y más reivindicativa y de ahí que entre las propuestas de las organizaciones sindicales discrepantes con el acuerdo firmado esté el que este convenio de ámbito estatal de ARTE funcione como suelo mínimo, preservando la capacidad de negociación territorial y de empresa allí donde existan condiciones más favorables.

Será la capacidad de lucha de las trabajadoras del sector la que habrá de doblar el pulso a la patronal y a los agentes del pacto. Los derechos y avances nunca nos fueron regalados, todos fueron conquistados con grandes sacrificios, así también hoy la lucha es el camino frente a la explotación.

María Luna

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