La historia de Cuba es un camino de lucha sin cuartel en la determinación de no doblegarse frente a la tiranía y la opresión del matón que, empleando los más viles métodos, aspiraba a rendir al pueblo cubano para someterlo. Esta es una lección histórica que la arrogancia del imperialismo yanqui no debería perder de vista. 

Así, ya en la colonización española, las poblaciones originarias de Cuba, organizadas por el cacique Hatuey, combatieron con valentía y dignidad los métodos despiadados de la colonización encabezada por Diego Velázquez de Cuéllar, que asesinaría a numerosos pobladores locales. Esta colonización generó, con el paso del tiempo, una sociedad fuertemente tensionada por la violencia y el expolio de los terratenientes y comerciales a las capas más humildes y, sobre todo, a los esclavos procedentes de África. Fruto de esa violencia estructural, lejos de mostrar sumisión, se generaban continuas revueltas de esclavos que, a principios del siglo XIX, irían ganando fuerza y organización, frente a los inhumanos métodos de castigo y maltrato, provocando en toda la isla la rebelión esclava de la Conspiración de la Escalera (1843-1844), que aunque finalmente fuera abortada por el poder colonial, daría muestra una vez más de la forja del carácter rebelde y combatiente del pueblo cubano.

Tan solo unos años después, iniciaba en 1968 el periodo de las guerras de independencia, donde figuras como Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo, José Martí y demás próceres de la independencia cubana llevarían a Cuba a su independencia en 1899. Durante esos 31 años, el Ejército Libertador cubano que, en su momento de mayor auge, no contó con más de 8 000 combatientes hambreados y mal armados, al grito de Baraguá fue capaz de causar más de 80 000 bajas al ejército colonial español, demostrando la determinación con la que llevaron a cabo su justa misión histórica de liberación nacional.

El periodo posterior, a través de la Enmienda Platt, colocaría a la isla bajo la nueva forma de dominación de la neocolonia de EE. UU., que llevaría al golpe militar y a la dictadura del títere Fulgencio Batista, para impedir el acceso al poder de cualquier forma de oposición a la dominación neocolonial. Una vez más, el pueblo cubano era empujado a las armas, para enfrentar la represión de la dictadura. Y sería otra gesta heroica la que, marcada de nuevo por una correlación de fuerzas muy desfavorable, pero con la razón de la historia por bandera, encabezaría un joven abogado llamado Fidel Castro Ruz, a través del Asalto al Cuartel de Moncada el 26 de julio de 1953, en la heroica ciudad de Santiago de Cuba. Conocedor de todo ese hilo histórico revolucionario, Fidel trasladaba a la tropa estas palabras, momentos antes del asalto: “Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras, el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertad o muerte!”

Hoy el pueblo de Cuba se enfrenta a otra gesta enorme, la de enfrentar un Bloqueo criminal de más de 60 años, por parte de la potencia imperialista más poderosa de la historia. Bloqueo duramente recrudecido, convertido en una situación de absoluto asedio inhumano y cruel. Pero aún así, como siempre, Cuba tiene a su favor su historia, su legado revolucionario y la unidad del pueblo con su dirigencia revolucionaria materializada en el Partido Comunista de Cuba.
Tenemos plena confianza porque, a pesar de todas las adversidades, el pueblo cubano mantendrá alta su bandera. Con el legado de Fidel, con la unidad en torno a la Revolución. ¡Venceremos!

Francisco V alverde

 

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