
Enhorabuena, camarada, por tu reciente reelección como SG del PCPC.
La verdad es que me siento muy honrado al renovar la confianza que el Comité Central deposita en mi persona. También, agradecer el estímulo fraternal que recibimos del PCPE, siempre juntos, en esta titánica tarea de fortalecer la organización del Sujeto Revolucionario (la clase obrera) para combatir todas las lacras de la dictadura del capital.
-¿Cómo valoras la realidad política catalana?
Con extrema preocupación por la voracidad depredadora de la burguesía. La privatización de lo público y la especulación en la vivienda son fórmulas para aumentar sus beneficios en esta crisis, y sus estragos, muestran con claridad la naturaleza de este modelo de explotación capitalista.
Con un proyecto alternativo de clase crítico, aflorarían las contradicciones, se cuestionaría toda la superestructura de dominación organizada por la oligarquía; la realidad se enmascara en eufemismos, hablan de “democracia” cuando es la Dictadura del Capital. El control omnímodo del Estado burgués y sus medios de comunicación opacan la realidad objetiva y construyen un mantra, un relato para justificar la pérdida continuada de los derechos de la clase obrera.
El proletariado en Catalunya conquistó la jornada laboral de ocho horas en una huelga de 44 días, el año 1919. Esta huelga empezó en La Canadiense y sumó al 70 % de la industria catalana. Por vez primera en un estado capitalista de Europa, se obtenía por ley ese derecho. Este ejemplo universal de lucha, que tuvo como antecedente la Revolución de Octubre de 1917, es la unidad de acción que pretendemos los comunistas, es la centralidad de objetivos comunes y universales que se dirime en la lucha de clases entre burgueses y proletarios.
Un siglo después, en 2017, la burguesía catalana hegemonizó otro hito histórico, un referéndum de autodeterminación, precedido por un acto de transformismo sorprendente: pasó de ser nacionalista con intereses compartidos con la oligarquía heredera del franquismo a tejer una alianza transversal con el independentismo más ortodoxo. Se sentía acosada en plena crisis sistémica, el parlamento catalán gobernado por CiU había sido asediado por las masas. Jacobina o independentista, lo que pretendía realmente era salvaguardar sus intereses de clase utilizando a las masas para proteger sus intereses económicos. En la actualidad, apoya en el parlamento español a los partidos más reaccionarios cuando conviene. La prioridad ahora no son las libertades del pueblo de Catalunya, son las de preservar sus intereses de clase. Aquellos que reclamaban el palo y la represión contra la lucha legítima por el derecho a la autodeterminación son ahora sus socios preferentes.
Esta es la realidad que analizamos de manera científica, una realidad objetiva, que denuncia que un sector de esa burguesía independentista se ha fortalecido y ha mutado en forma fascista y aquí conviene una autocrítica de las direcciones de la izquierda independentista por priorizar una alianza interclasista sin explorar una alianza de clase para organizar al Sujeto Revolucionario (la clase obrera).
-Tras los debates del Congrés ¿el Partido asume con decisión el reto de construir la organización de vanguardia en Catalunya?
El Partido en su tesis política ha profundizado en su génesis fundacional, aquella que nació bajo la inspiración bolchevique, y la ha reconocido como suya. Este Partido es la herramienta para la organización de la vanguardia y el contrapoder político que llevará al proletariado y a sus aliados a la emancipación.
Con la unidad y organización de clase de las y los trabajadores. Si las injusticias que emergen del sistema de explotación burgués son analizadas con conciencia de clase y revolucionaria, se convierten en contradicciones, armas que derribarán los muros de la alienación.
Es preciso abordar las alianzas en un proceso dialéctico, táctico y estratégico, centralizado con una propuesta programática inclusiva, con proyecto republicano y lucha ideológica. Hay que sustraer del revisionismo socialdemócrata a los necesarios aliados. Son los combatientes de ese universo de entidades populares que se resisten, ahora, con una vehemencia que va in crescendo, en la medida que el capital golpea con más violencia. Mientras tanto, la socialdemocracia y todos los grupos revisionistas persisten en invernar el impulso revolucionario de las masas explotadas.
Las elecciones son el mantra y se convierten en un placebo para mitigar el hastío y la desafección; es un granero de votos, donde los irreductibles inocentes intervienen para delegar electoralmente a las marcas seudoizquierdistas coyunturales; confían en frenar la vorágine depredadora del capital. La moraleja de este entuerto es la legitimación de la dictadura del capital y el encaje de una “disidencia” consciente de sus incapacidades. No es su objetivo capacitarse para generar el contrapoder político y popular y elevar la conciencia de clase organizando al proletariado para la construcción socialista.
-¿A qué nivel tenéis el desarrollo del FOPS?
El PCPC es un partido de cuadros y no de masas. Cuando existe una chispa que agudiza la lucha de clases, somos vanguardia, conductores de asambleas, organizadores de comités de huelga, capaces de desmontar ideológicamente a los adversarios más ilustres, si el contexto es la lucha entre explotados y explotadores. Es una realidad contrastada en el historial del Partido. No languidecemos esperando que se den las condiciones objetivas para intervenir, provocamos nuestra intervención, conscientes, pese a la resistencia socialdemócrata para organizar el Poder Popular. Por lo tanto, apretamos en aquellos frentes donde intervenimos, organizando a la clase obrera para que asuma su papel de sujeto revolucionario. El FOPS es la concreción de este proceso dialéctico de ruptura con la monarquía heredera del franquismo.
-El PCPC es un Partido nacional y de clase de Catalunya, hermano del PCPE, ¿qué tipo de relaciones se mantiene en la actualidad?
El de un compromiso firme contra todas las injusticias que el sistema de explotación capitalista impone a las y los trabajadores, que permanece firme en un lazo fraternal, incólume, como el de aquellos camaradas que se unificaron para la fundación del PSUC en 1936, para combatir junto al PCE el alzamiento militar y fascista como últimos baluartes republicanos después del golpe militar casadista del 5 de marzo de 1939.
-¿Consideras que la propuesta de Estado de República Socialista Confederal cumple las expectativas de soberanía para Catalunya ? ¿Por qué?
Evidentemente, si atendemos a nuestra historia, veremos que la defensa de la soberanía nacional catalana solo la puede garantizar una alianza de clase. No concebimos alianzas hegemonizadas por la burguesía, ni proyectos transversales y constituyentes excluyentes. Somos receptores de un legado histórico que expone fielmente quiénes combatieron contra el fascismo internacional para defender al pueblo de Catalunya y a sus anhelos soberanos.
Para acabar, si quieres añadir alguna cosa que consideres importante.
Sí, quiero reafirmar que el PCPC es un aliado fraternal, firme para combatir en la lucha contra el genocidio del pueblo palestino y las guerras del imperialismo. En esta crisis sistémica y terminal del capital, donde el poder político y económico se concentra en los lobbies supraestatales, condenando a la hambruna y la desolación a gran parte de la humanidad, el Partido permanece alerta, ampliando alianzas de clase donde existen condiciones, porque aspiramos a la autodeterminación, soberanía y paz.
Muchas gracias por tu tiempo.
Redacción UyL












