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Mauritania: en el continente africano, frente a las costas de Canarias, una mina de oro a cielo abierto es explotada por capital canadiense, la explotación tiene una valla metálica de setenta y dos kilómetros de perímetro, y en su interior cientos de tractores y camiones remueven la tierra y seleccionan el material, los aviones de la empresa aterrizan y despegan de la misma mina, saqueando el metal.

Fuerteventura: el campo de tiro de Pájara invade el 10,5% de la superficie de ese municipio a pesar de la oposición de la población majorera; entre otros, militares mauritanos son entrenados por las fuerzas mercenarias de la OTAN que ocupan esta isla. En Fuerteventura también se asienta un cuerpo de intervención rápida, dispuesto de forma permanente a intervenir en África. Está previsto, por el Gobierno español, que se instale también una división de tanques en la isla, con el mismo fin. En la Montaña de La Muda se construyeron en los últimos años dos bunkers subterráneos de comunicaciones a pesar de la movilización popular sostenida durante un largo período, sus paredes de hormigón tienen un espesor superior a los dos metros. Estas instalaciones forman parte del inicial sistema ALERCAN hoy combinado con el FRONTEX, que la OTAN no ha conseguido cerrar en anillo en la isla de El Hierro por la oposición de su población.

En diciembre del año 1977 se estrelló en la isla de El Hierro un avión militar yanki del tipo P-3B Orion Lockheed, destinado a la lucha antisubmarina y a misiones de reconocimiento y vigilancia electrónica. Murieron sus catorce tripulantes. Nunca el Gobierno español tampoco el yanki dio una explicación de las razones de la presencia de este aparato militar en el archipiélago canario, y de su procedencia.

En la noche del 20 de marzo de 2014 un helicóptero militar español cae al mar durante unas misteriosas maniobras nocturnas al sureste de la isla de Fuerteventura, en este caso tampoco el Ministerio de Defensa español ha aclarado nunca quéhacía ese aparato en ese lugar, a esa hora, y con quién.

Los comandos irregulares de la estructura secreta de la OTAN, conocidos como Operación Gladio, se entrenan en la isla de Gran Canaria en los años setenta, y quizás antes ya. Tampoco existe, hasta el día de hoy, explicación alguna por parte de los sucesivos gobiernos españoles y/o europeos sobre estas actividades irregulares.

Todos estos episodios solo tienen una respuesta: Imperialismo en África.

España no es precisamente la principal potencia imperialista que participa en el saqueo del continente africano y, a pesar de ello, desarrolla una parte de su política exterior orientada a garantizarse una cuota en el saqueo de sus recursos. Su alianza con la dictadura marroquí, sus intereses energéticos en Argelia, su amistad con el dictador Teodoro Obiang, su participación en la operación Atalanta en el Índico, y su más reciente presencia militar en la guerra imperialista contra Mali, solo encuentran justificación en los intereses parasitarios y expoliadores del capital monopolista español.

Pobreza y miseria como forma de dominación

La línea estratégica del imperialismo internacional, desde hace dos siglos, se ha centrado en impedir la estabilización y el desarrollo económico de África, como forma de facilitar su dominación. La miseria en África es una política cuidadosamente planificada por las principales potencias imperialistas, europeas y yankis.

Los países africanos conquistaron su independencia soportando brutales acciones criminales de la potencia colonizadora de turno: Francia, Bélgica, Portugal, España, Inglaterra, etc.

Los magnicidios han formado parte del manual de la intervención de las potencias imperialistas: Amilcar Cabral, Thomás Sankara, Patricio Lumumba, Chris Hani, Nasser, Gadafi, etc. Líderes que impulsaron proyectos de desarrollo independiente de los países africanos fueron ultimados directamente por los servicios secretos europeos, sionistas y yankis, o utilizando intermediarios locales.

La emigración desesperada que huye del terror se estrella contra la Europa fortaleza que defiende sus fronteras con fuerzas militares mercenarias.

Reparto imperialista

África fue repartida inicialmente entre las potencias imperialistas en la Conferencia de Berlín en 1890. El expolio de África fue y es fundamental para el desarrollo capitalista de las principales potencias mundiales.

Frente a esta línea política imperialista, la revolución cubana ha sido siempre la gran aliada de los proyectos políticos más esperanzadores del continente: Argelia, Angola, Congo, Sudán, Etiopía, etc.

El triunfo de la contrarrevolución en los países socialistas del Este europeo cambió la correlación de fuerzas internacional, y ello afectó de una forma especialmente desfavorable al continente africano.

Los recursos energéticos y minerales que posee el continente son un objetivo de enorme interés para las potencias imperialistas.

Los países de la ribera mediterránea están condicionados por la estrategia del imperialismo yanki, cuya finalidad es controlar todo el pasillo euroasiático, con Israel como aliado principal. Las revueltas y conflictos violentos de los últimos años hay que interpretarlos en esta clave, así ocurre en Túnez, Libia, Argelia, Siria, Líbano, Egipto, e incluso en Mali.

Los países del Golfo de Guinea están sujetos a la lógica de la rapiña de sus recursos petrolíferos. Una oligarquía local, especialmente en Nigeria, es la aliada fundamental del capital monopolista para mantener a ese país en la miseria a pesar de su gran riqueza petrolífera, teniendo además como consecuencia directa la destrucción de su medio natural; especialmente el río Níger, que era elemento fundamental del medio de vida de su población, y que es hoy un auténtico cementerio de la naturaleza.

El centro de África está sometido a una lógica de guerras continuadas que no tienen otra justificación que los intereses de las multinacionales que saquean el coltán, y que mediante la activación de conflictos armados de todo tipo obtienen facilidades para el saqueo de este valiosísimo metal, imprescindible para las más modernas tecnologías.

En la ribera norte del Índico se expresan todos los conflictos que tienen su origen en la península de Arabia Saudí y las aguas que la rodean. Hoy la monarquía saudí desarrolla una guerra imperialista de invasión en Yemen para garantizarse el control de este país. El Índico, además, es utilizado como basurero por varias potencias imperialistas que lanzan a su fondo marino todo tipo de productos de alta incidencia contaminante, al tiempo que saquean sus pesquerías hambreando a las poblaciones ribereñas, entre ellas la flota pesquera vasca.

Francia sigue controlando sus viejas colonias, con un dominio absoluto de sus monopolios sobre las economías locales (Costa de Marfil, Burkina Faso, Marruecos, Argelia, Congo, Mali, Madagascar, Seychelles, etc). Así se garantiza el uranio necesario para el funcionamiento de sus centrales nucleares, al tiempo que desarrolla todo tipo de golpes de estado y otras acciones violentas para mantener a sus aliados de las oligarquías locales.

Las tierras fértiles africanas están siendo masivamente compradas por el capital internacional, sustrayéndolas al uso y control de las poblaciones locales, lo que se traduce en mayor hambre y miseria.

China no está ausente de África y, aunque su intervención no tiene el grado de violencia de las grandes potencias imperialistas, participa en una línea de competencia con dichas potencias.

La esperanza es la clase obrera

En África, como consecuencia también de la misma violenta imposición de las normas capitalistas, se dan desarrollos que van dando nacimiento a una clase obrera sobreexplotada que inicia el camino de sus luchas, avanzando desde sus originales posiciones anticoloniales a las más consecuentes posiciones de la lucha revolucionaria por el socialismo. Un proceso de desigual desarrollo por la inmensa extensión del continente, pero que marca una tendencia que el imperialismo, una vez más, trata de ahogar en sangre, miseria y desesperación. Para ello es necesario comprender que en África no se da una situación neocolonial que también se mantienen algunos aspectos de esa fase histórica sino que las luchas hoy se dan en la fase del imperialismo, y que las oligarquías locales son parte integrante del mismo sistema de dominación, y no víctimas del imperialismo mayor.

España tiene su particular responsabilidad en esta situación. Concretamente como potencia administradora del Sáhara Occidental, que entregó este territorio a la dictadura marroquí vulnerando los más elementales principios del derecho internacional. Hoy una valiente mujer saharaui, Takbar Hadi, en huelga de hambre ante el consulado marroquí en Las Palmas, exigiendo justicia para su hijo Haidala, asesinado por los ocupantes, representa todo el valor y el coraje de un continente que más pronto que tarde caminará hacia su liberación.

Jhon Kerry quiere venir a España para firmar el acuerdo de instalación de la sede del AFRICOM en Morón. Un paso más en las agresiones imperialistas contra África, colaboración España-EE UU.

Carmelo Suárez