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[Resolución Comité Ejecutivo PCPE]

Crisis estructural y movimientos de las clases dominantes para tratar de recomponer la tasa de ganancia y dar continuidad a su poder hegemónico, caminan juntos en el actual desarrollo de la lucha de clases en el sistema capitalista internacional, y -también- en el Estado Español.

Así, el gobierno de la oligarquía exacerba la cuestión de Gibraltar, generando una fingida tensión con el gobierno inglés, con la intención de distraer su continuada agresión contra la clase obrera -la última, por ahora, el nuevo ataque a las pensiones- tratando de levantar sentimientos de apoyo a su gestión de gobierno “en defensa de la soberanía”.

El sistema político español transita por una profunda crisis institucional, que afecta a los mecanismos fundamentales de la superestructura estatal. La monarquía, el sistema de partidos políticos y la misma credibilidad del sistema democrático-burgués -elementos fundamentales de la hegemonía burguesa construidos en la llamada Transición- pierden capacidad para contener el incremento de las contradicciones que, en esta situación, se dan entre la clase obrera -cada día más explotada y más empobrecida-, y la burguesía.

Como consecuencia directa de esta situación las contradicciones entre las distintas fracciones de la burguesía también se acrecientan, tratando desesperadamente -cada una de ellas-, de buscar una mejor recolocación en la búsqueda de una salida a la actual crisis. Quienes siempre hicieron causa común para mantener la explotación de la clase obrera, quienes al unísono apoyaron gobiernos y leyes antiobreras, quienes colaboraron y callaron en complicidad con los vuelos secretos de la CIA, hoy buscan nuevos caminos para dar continuidad a la opresión de la clase obrera, a la extracción de la plusvalía y a la parasitaria acumulación capitalista; manteniendo su inserción en el polo imperialista europeo, en el euro y en la OTAN, como mejor garantía para la continuidad de la dictadura del capital.

La manipulación de los sentimientos nacionales de los pueblos y naciones del Estado, y de las aspiraciones al ejercicio del derecho a la libre autodeterminación, también forma parte hoy de estas estrategias de las clases dominantes. En unos casos exaltando el nacionalismo español, y en otros los sentimientos nacionales de los pueblos y naciones del Estado.

El PCPE llama a la clase obrera a no dar ni un minuto de apoyo a las maniobras de la burguesía para tratar de mantenerse en el poder y dar continuidad al sistema capitalista. La clase obrera no debe caminar nunca detrás de su burguesía, porque ello solo le llevará a apretar los grilletes sobre sus propias manos.

Vivimos en la etapa de transición del capitalismo al socialismo; ahora -más que nunca- la clase obrera tiene que transitar su propio camino. El que le conduzca a la emancipación de la dominación capitalista, confrontando radicalmente con la burguesía que la subyuga y la explota, y destruyendo -sin contemplaciones- las bases materiales que permiten y legitiman esa dominación. La clase obrera, en todo el Estado, y en cada pueblo y nación, tiene que organizar su lucha -de forma unida- con el objetivo de la construcción del poder obrero y de la sociedad socialista-comunista, por una República Socialista de carácter Confederal, que lleve a la clase obrera al poder, y en la que nuestros pueblos y naciones convivan en pie de igualdad, viendo reconocidos plenamente todos sus derechos y en virtud de una decisión libre y voluntariamente adoptada. En ese camino es donde se resuelve el ejercicio efectivo del derecho de autodeterminación a favor de la clase obrera, y de sus intereses de clase; constituyéndose en clase obrera nacional en el poder, con la propiedad socialista como base material del nuevo proyecto histórico.