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En general conocemos la trayectoria vital de el Ché. Poco se puede añadir. Sí hay que repetir cuanto sea necesario que el Ché es lo menos parecido al personaje turístico y fraudulento que las multinacionales del consumismo y de la frivolidad nos venden y, así entre otras cosas, adocenan su figura presentándonos un personaje fraudulento y casi grotesco, lejano, muy lejano de la persona con un firme compromiso comunista que el representó. A la vez intentan imbecilizarnos, someternos algo más a su dominación ideológica..

El Ché es un personaje único y a la vez no lo es. Ya van para muchos años que hemos visto a millones de comunistas ahora y antes, aquí y fuera de aquí entregar no sólo lo mejor de su vida, sino poner toda su misma vida a disposición del internacionalismo proletario, en el combate irredento por la clase obrera y las clases populares, en el ansia por construir una sociedad. sin clases; en suma, en su aspiración a la sociedad comunista. Entregaron y entregan su experiencia, su conocimiento práctico y teórico, su inteligencia, todo, a la marcha de la revolución. Estimulaban y estimulan al compañero, al camarada para vencer el desaliento que alguna vez nos golpea. Como el Ché millones y millones de comunistas se han entregado a sus anhelos fundiendo su vida diaria con el quehacer de la revolución. No un rato comunistas y otro rato pasando de largo. Aprendiendo a conocer que los pormenores y situaciones de la vida forman parte de nuestra vida y condición de comunistas; es más como comunistas de partido. Por tanto, no dejar parte de nuestra humanidad fuera del p. Ni dejar parte de nuestra humanidad dentro del partido.

En ese rasgo el Ché ha sido un comunista más. Si en ese aspecto hay algo que le diferencia es porque en él se referencian, se ejemplarizan, toman cuerpo todos los millones de comunistas que han materializado y materializan sus vidas en una permanente experiencia de combate contra la sociedad explotadora.

Sí hay algo en que el Ché sobresale. Nuestro proceso vital discurre a diario de manera anodina. Son multitud las tareas, compromisos y responsabilidades obligadas y no prescindibles que hemos de acometer. De el Ché hemos de aprender lo que con seguridad es uno de los elementos que le hacen excepcional, eminente: Que no hay un solo instante que no conlleve su oportunidad revolucionaria. La enorme capacidad analítica y su firmeza ideológica le permitían reconocer el instante, el momento como instantes y momentos acordes para materializar la intervención política en el sentido más completamente revolucionario.

Posiblemente esta es una de las mejores enseñanzas que podemos sacar de la vida ejemplar de el Ché. Deseando aprender y sabiendo que podemos aprenderlo. Es más, el capital lleva ya mucho tiempo intentando doblegar la tendencia decreciente de su tasa de beneficio, obligando al capitalismo a intensificar la permanentemente cruel y catastrófica guerra de clase contra la clase obrera, el pueblo trabajador y la naturaleza. La consecuencia inevitable consiste en agitar, organizar y luchar con la clase obrera; estar dispuestos siempre a aprender. Y aprender a encontrar en toda situación el grado concreto, específico de oportunidad revolucionaria.

Hasta la victoria siempre.

Julio Mínguez