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El Fruto del progreso nació

El tiempo de los sueños pasó.

Ciudades hechas de hormigón.

Autopista como distracción.

*Autopista (Obús).

Tras aquellos años idílicos de una falsa Transición, surgen en los barrios obreros de los pueblos de España una serie de grupos musicales con una nueva cultura industrial que rompen con aquellos espejismos que algunos nos pretendían vender con sus Pactos de la Moncloa. Sus canciones nos hablaban de la realidad social del momento como el paro, o los problemas de acceso a la cultura y educación de los trabajadores. Es el momento de Barón Rojo, Medina Azahara, Asfalto, Leño... Entre estos destacaban unos jóvenes de los distritos de Pacífico y Puente Vallecas en Madrid. Eran los Obús, que denunciaban los cambios urbanos que se estaban dando en torno a las periferias de las ciudades industriales con la llegada de las autopistas y otros supuestos cambios del progreso capitalista.

Hoy no vamos a hablar de esas letras reivindicativas, pero si que nos viene bien recordar cómo se construyeron esas megalíticas y faraónicas construcciones planificadas por la tecnocracia franquista del país en sus últimos coletazos de los años setenta del siglo XX. Estos no tuvieron en ese momento ningún pudor en dividir barriadas de poblaciones urbanas como las de Bilbao por ejemplo con la famosa A-8 que partió en dos el barrio referencia en lucha vecinal como es Rekalde.

Ni Adam Smith, ni los clásicos teóricos fundadores del Capitalismo hubiesen sido tan chapuceros a la hora de gestionar las redes y vías de comunicación del Estado Español comparando con Gran Bretaña. Desde el siglo XIX carreteras y otros viales han sido pasto de la privatización destacando las líneas de ferrocarril, aeropuertos y puertos marítimos.

Los últimos sucesos acaecidos en las carreteras centrales del país, donde quedaron miles de conductores, camioneros y pasajeros de autobuses atrapados a merced de las inclemencias del tiempo invernal, por falta de previsión del Gobierno conservador del PP, nos hacen recordar también al anterior equipo gubernativo del PSOE en tiempos de Rodríguez Zapatero, con quién ocurrió exactamente el mismo caos. La mala gestión y falta de planificación de los servicios públicos por estos mismos entes burgueses, coinciden en favorecer a las empresas privadas con verdaderas redes clientelares.

Resulta irónico a la par que curioso observar a los medios de comunicación del Gran Capital cómo“han olvidado” que con las grandes nevadas acaecidas en zonas como el pueblo de Alsasua (Navarra), fueron los vecinos y vecinas de allí los que socorrieron a las personas atrapadas en el temporal.

No hay nada nuevo en este tipo de comportamientos maniqueos por parte de estos Gobiernos Nacionales que lo único que fomentan son las directrices de sus jefes europeos de la UE y OTAN. Sólo hay que recordar aquellos tiempos donde surgían trenes mineros de empresas inglesas, francesas u holandesas para llevarse cual países coloniales las reservas de mineral del Norte de España, y de ahí la falta de líneas en la actualidad, al no existir un verdadero sistema estatalizado al respecto. Un claro ejemplo es RENFE y su filial ADIF; lo mismo que AENA tras la privatización de IBERIA en 1994 con Felipe González.

Podemos seguir con los modelos de comunicación como el Tren de Alta Velocidad (TAV) , que al igual que en Italia suele pasar por terrenos de grandes magnates económicos que se lucran por las compras y expropiaciones de terrenos, dejando al abandono líneas “en el nombre de la rentabilidad” como muchas que existieron como el Santander -Mediterráneo, cuya obra fue realizada por los presos y presas republicanos/as. A todo ello dejando pueblos rurales enteros sin ningún tipo de medio de transporte en tierras de Castilla y León, Castilla La Mancha, o Aragón,para comunicarse con los núcleos urbanos de las comarcas que les rodean durante todo el año.

Hemos de recordar que todos estos negocios son repartidos entre las diferentes burguesías nacionales del país. Por este mismo motivo tanto la antigua y actual CIU de Pujol, Mas y Puigdemont, y el PNV de Ardanza, Ibarretxe y Urkullu reciben parte de este pastel estatal en el reparto de concesiones privadas que van desde las autopistas vasco aragonesa, a otras redes como la Supersur en Bizkaia, creada desde la Diputación Foral con fondos públicos en veinte kilómetros de autovía de pago.

Concesiones en los trenes de la FEVE (Ferrocarriles de Vía Estrecha) para seguir construyendo modelos en otros países capitalistas, nos deben hacer reflexionar sobre las pocas diferencias que existen entre estas burguesías periféricas y centralistas a la hora de recoger plusvalías que roban al conjunto de la clase obrera de los pueblos de España.

Sólo desde el Socialismo, con una gestión estatal, de corte público como el que se desarrollaba en la Unión Soviética y en los Países del Este, podremos conseguir un buen transporte y vías de comunicación que beneficien a la clase trabajadora por tierra, mar y aire, donde la gratuidad de los servicios debe ser primordial, y en todo caso con precios simbólicos en ciertos medios de locomoción.

El Pequeño Maxím.