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El pasado 15 de mayo ha finalizado la campaña por el Derecho al Retorno del pueblo palestino a su territorio del que ha sido expulsado desde hace 70 años. La salvaje represión del ejército sionista se ha plasmado una vez más con fotografías y vídeos tan espeluznantes que sólo se puede interpretar desde la naturaleza criminal y genocida que representa la entidad sionista de Israel.

El balance de muertos y heridos durante esta campaña de lucha sitúa al pueblo palestino como un ejemplo en la Historia de los pueblos que han combatido contra el fascismo y el imperialismo en unas duras condiciones. En el momento de redactar este artículo, los muertos ascienden a 68 y los heridos a más de 12.000, con la certeza de que una buena parte de ellos serán inválidos de por vida.

Las muestras de solidaridad con esta lucha han sido protagonizadas por las plataformas y organizaciones ajenas a las instituciones burguesas de los países imperialistas. La hipocresía y el cinismo son los compañeros permanentes de los gobiernos y los medios de propaganda del sistema burgués. El pueblo palestino, como todos los pueblos que luchan por su verdadera independencia y soberanía, sólo dispondrá de la solidaridad internacionalista de la clase obrera y de los sectores populares antiimperialistas.

Esta campaña ha contado con un elemento incendiario añadido como ha sido el reconocimiento de Jerusalén por parte del imperialismo norteamericano como capital del Estado sionista de Israel. A pesar de las tibias críticas, varios de sus secuaces en breve tiempo también trasladarán su legación diplomática a esta ciudad que, atendiendo a 10 resoluciones desde 1967 del Consejo de la ONU, sólo puede modificar su status con un acuerdo firmado entre Palestina y el Estado sionista de Israel.

En estas condiciones de agravamiento y agudización de la represión del pueblo palestino y de sus derechos históricos, nos encontramos con una situación calamitosa en los hospitales de la franja de Gaza, que continúa padeciendo el bloqueo sionista, que ocasiona ahora mismo la imposibilidad de asistir a los enfermos. Dentro de pocos días, incluso, se agotarán las existencias de combustible, agua, alimentos, medicina, electricidad, etc. Gaza cuenta con una población de 2 millones de palestinos y palestinas que sobreviven en una superficie de 365 km2.; es la mayor prisión del planeta, vigilada por el asesino ejército sionista de Israel.

En la macabra lógica criminal sionista, las palabras de ministros de su gobierno no dejan lugar a dudas de su política genocida. Ayelet Shaked, Ministro de Justicia acaba de declarar: “Esta no es una guerra contra el terror, ni una guerra contra los extremistas. ¿Quién es el enemigo? El pueblo palestino, todo el pueblo palestino es el enemigo. En las guerras el enemigo suele ser todo un pueblo, incluidos sus ancianos y sus mujeres, sus ciudades y aldeas, sus propiedades y su infraestructura, en nuestra guerra esto es siete veces más correcto. Cada valiente madre de un “pequeño terrorista serpiente” que envía a su hijo al infierno, debería saber que irá con él, junto con la casa y todo lo que hay dentro. Sus casas deberían ser bombardeadas desde el aire, con la intención de destruir y matar. Y debe anunciarse que haremos esto de ahora en adelante a cada hogar de cada mártir. No hay nada más justo, y probablemente más eficiente.” Y Michal Maayan, representante del ente israelí, responde a una pregunta de un periodista irlandés en estos términos: “El ejército dispara a matar porque no podemos meter a tanta gente en la cárcel”.

Como se venció al nazifascismo, ¡¡EL PUEBLO PALESTINO VENCERÁ!!