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Un 25 de septiembre de 1828 se producía el famoso atentado contra Simón Bolívar que, aunque fracasó en el intento de asesinato al líder revolucionario, sí triunfó en el propósito de ser el puñal que, amparado en la oscuridad de la noche, marcaría el principio del fin del proyecto bolivariano de unidad latinoamericana.

Hoy, 190 años después, todo apunta a que la historia podría repetirse, solo que la víctima es el pueblo bolivariano de Venezuela y su presidente Nicolás Maduro. Conocido es el gusto que tienen los EE.UU. por lanzar los ataques más sanguinarios en el mes de septiembre, siendo los ejemplos más llamativos el 11 de septiembre de 1973, donde instigaron y apoyaron el golpe de estado contra Allende, y el 11 de septiembre de 2001, donde lanzaron un ataque contra su propio pueblo, para justificar la invasión contra Irak que llevaría a la muerte a tres millones de iraquíes y al desastre y saqueo del país.

La correlación de fuerzas se ha modificado en Latinoamérica. Después de un poco más de diez años de políticas “progresistas”, algún golpe de estado y desgaste de los gobiernos por sus propias contradicciones, han dado paso a gobiernos sumisos a los intereses imperialistas que han aplicado recetas neoliberales, y modificado su posición de fortalecimiento regional de los pueblos latinoamericanos.

Venezuela es la gran excepción en el actual panorama. Los grandes medios de comunicación, como voceros de sus burguesías y del imperialismo, continúan, quizás con más ahínco, atizando las llamas del odio para provocar la intervención militar. Al haber quebrado sus planes golpistas que intentaron con las “guarimbas”, sabotajes, en las urnas, con el bloqueo económico, financiero y comercial…, han acudido a un viejo recurso que es el de promover la migración masiva, para justificar la intervención militar por la falsa acusación de “crisis humanitaria”. Algo parecido sucedió en Haití, cuando en septiembre de 1994, so pretexto de la abundante migración de haitianos, derrocaban a una junta militar que se manifestaba contraria a las políticas del imperialismo. En este caso, el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, que ha ganado limpiamente en las últimas elecciones presidenciales, también comete el pecado de querer ser libre, independiente y soberano.

¿Por qué septiembre es un mes importante? Porque el gobierno venezolano ha tomado medidas para frenar la guerra económica y rectificado errores cometidos en este área, aunque es necesario recalcar que no son medidas que pudiera adoptar cualquier gobierno de un estado socialista consolidado, que abordaría procesos de nacionalización en los sectores básicos de la economía. No obstante, el apoyo al gobierno bolivariano de Venezuela que combate diariamente al imperialismo se convierte en una clara expresión de la solidaridad internacionalista y antiimperialista, para posibilitar el fracaso del imperio y sus cipayos.

Con esta derrota de los enemigos del pueblo venezolano, sólo queda el camino de la intervención militar. No en vano, EE.UU. está movilizando la cuarta flota en aguas del Caribe, y lleva un barco con supuesta ayuda humanitaria para venezolanos en territorio colombiano. Todo parece indicar que la intervención militar sería en las fronteras con Colombia y Brasil, cuyos gobiernos son fieles representantes de las burguesías más sanguinarias de la región.

Las dificultades en UNASUR y el ALBA para frenar la intervención, favorecen el protagonismo de la OEA a través de Luis Almagro, que levanta la bandera de este organismo colonial del imperialismo en el continente latinoamericano, que se muestra indolente al sufrimiento de los pueblos de Honduras, México o Argentina, pero feroz y cruel con los de Nicaragua. Este famoso e histórico “Ministerio de las colonias” fomenta las sanciones y alienta la intervención.

Ante este panorama, los comunistas no podemos ser ajenos a la lucha de los pueblos del mundo. Debemos organizar la lucha y la solidaridad internacionalista para denunciar las agresiones contra los pueblos que luchan contra el imperialismo. Otra noche septembrina debe tener la respuesta de los pueblos. El imperialismo debe tener absoluta certeza de la lucha del pueblo bolivariano de Venezuela y de la solidaridad.

Jorge Ochoa Moncada

Militante PCPE-Madrid.