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“Debemos explicar a la gente que no es útil esperar regalos de la burguesía y que, si queremos algo, debemos luchar por ello.”

Siguiendo con nuestra serie de entrevistas a los máximos dirigentes de Partidos Comunistas y Obreros hermanos, en esta ocasión es Gyula Thürmer, presidente del Partido Obrero Húngaro, quien responde a las preguntas de Unidad y Lucha.

Unidad y Lucha: Camarada Gyula, ¿podrías comentarnos la actual situación que viven la clase obrera y los sectores populares de tu país?

Gyula Thürmer: En 1990 cambió el sistema social de Hungría y casi toda la economía está hoy en manos privadas. El 80% del PIB es producido por el capital privado y el poder político pertenece a la clase capitalista. La OTAN y la UE sirven como garantía internacional del sistema basado en la economía de mercado y en la democracia de tipo occidental.

Los últimos 24 años han pasado sin grandes conflictos sociales, sin grandes manifestaciones de masas. Las condiciones de vida de la gente no han mejorado pero la gente encuentra vías individuales para resolver sus problemas. La lucha de las masas trabajadoras se ha centrado en defender las anteriores conquistas del período socialista, salvar los empleos ya existentes y conseguir salarios más altos y mejores condiciones laborales; en la práctica no ha habido demandas políticas o amenazas políticas contra el sistema político existente.

Tras la crisis de 2008, la vida se volvió más difícil para la mayoría del pueblo. Casi 500.000 personas están oficialmente inscritas como desempleadas – por encima del 11% de la fuerza de trabajo – y más o menos el mismo número de jóvenes están trabajando en otros países de la UE, principalmente en el Reino Unido, Austria y Alemania, dado que no han podido encontrar un empleo en su país. Aun así, la tasa de paro juvenil (por debajo de 25 años) en Hungría se mantiene por encima del 28%.

Hungría tiene unos 10 millones de habitantes y el salario mínimo oficial son 334 euros, pero entre 4 y 5 millones de personas viven con menos de 210 euros al mes. Un millón y medio de personas no pueden pagar sus deudas y la pobreza se ha convertido en un problema social fundamental. Desde el cambio del sistema social en 1990, la gente ha ido utilizado sus recursos materiales y financieros. Ahora pueden comprar un coche o un piso únicamente si consiguen un crédito de un banco, de forma que actualmente la mayoría de la población está muy endeudada. Como resultado de la crisis, un gran número de personas han perdido el empleo y ahora no pueden pagar las deudas, lo que crea una situación muy peligrosa.

En Hungría está aumentando la tensión social y mucha gente comienza a culpar al propio capitalismo, cada vez son más los que reconocen que el capitalismo es malo. Los políticos pueden ser estúpidos y, de hecho, se comportan como tales muy a menudo, pero la estupidez política no es la única causa del paro masivo y de la pobreza. El responsable es el capitalismo de la pobreza, de las difíciles condiciones laborales, del paro, de la reacción y de las guerras. En el país no se da una situación revolucionaria pero mucha gente ha llegado a la conclusión de que el capitalismo debe ser cambiado.

UyL: Hungría, como otros países europeos, ha elaborado leyes de claro carácter anticomunista, ¿cómo ha afectado esto al trabajo de vuestro partido?

GT: La clase capitalista húngara ataca con fiereza el pasado socialista húngaro. ¿Por qué razón? Porque el socialismo húngaro, a pesar de todos sus fallos y debilidades, ofreció más al pueblo que el nuevo sistema capitalista. Sobre esta base, ellos prohibieron en 1993 el uso público de la estrella roja y de la hoz y el martillo, y hasta ahora ningún gobierno ha derogado esa prohibición, ni los conservadores ni los socialistas-liberales.

El actual gobierno conservador encabezado por Viktor Orbán ha ido más allá que sus predecesores en cuanto a la histeria anticomunista se refiere. La época socialista y sus dirigentes son considerados criminales. La cuarta enmienda a la Ley Fundamental de Hungría, aprobada el pasado mes de marzo, señala: “El Partido Socialista Obrero Húngaro, sus predecesores legales y los órganos políticos creados en la ideología comunista para su servicio fueron todos órganos criminales y sus dirigentes son responsables sin limitaciones”. Tal enmienda a la Constitución puede servir de base para numerosas acusaciones y procesamientos.

En noviembre de 2012 el gobierno húngaro lanzó un nuevo y muy importante ataque contra nuestro Partido. El parlamento de Budapest adoptó una nueva ley que prohíbe el uso público de nombres vinculados a los “regímenes autoritarios del siglo XX”. Por esta razón tuvimos que cambiar el nombre de nuestro partido y eliminar la palabra “Comunista”, pero seguimos siendo un partido comunista marxista-leninista que lucha contra el capitalismo.

UyL: Se habla cada vez con más frecuencia del ascenso de los grupos de extrema derecha y fascistas en distintos países europeos. En Hungría está el partido Jobbik y, en su día, la Magyar Garda, ¿cómo analiza el Partido Obrero Húngaro esta situación?

GT: Existe en Hungría un partido de extrema derecha, el Jobbik, que es un producto del capitalismo húngaro y que tiene una tarea principal: manipular a las masas con consigas pseudo-radicales y pseudo-anticapitalistas, al mismo tiempo que dificulta el fortalecimiento de las fuerzas comunistas. Si en el año 2010 no hubiera existido el Jobbik, el Partido Obrero habría recibido el apoyo de los insatisfechos con el capitalismo y habríamos entrado en el parlamento.

La política del Jobbik únicamente parece anticapitalista, pero de hecho lo que hacen es proteger al sistema capitalista. Junto al pseudo-anticapitalismo utilizan otras dos herramientas, que son el antisemitismo y las consignas contra los gitanos. No obstante, actualmente la clase capitalista húngara no piensa que la vía para salvar al capitalismo sea permitir que las fuerzas pro-fascistas lleguen al poder.

Las declaraciones sobre la amenaza a la población judía y sobre el peligro del fascismo son armas en el arsenal de las fuerzas socialistas-liberales. Así tratan de distraer la atención del pueblo trabajador de la lucha de clases contra el capitalismo y unirlos a sus filas con consignas de lucha antifascista y defensa de la democracia.

UyL: Vuestro partido abandonó el PIE en el año 2006, criticando muy duramente las posiciones del mismo, ¿puedes explicarnos cómo fue el proceso que llevó a vuestra salida del PIE?

GT: Nuestro Partido siempre ha apoyado todas las formas de cooperación de los partidos comunistas. Esperábamos que la Izquierda Europea, que incluía a partidos comunistas con grandes tradiciones revolucionarias como franceses e italianos, sirviera a los intereses de las masas trabajadoras. Posteriormente nos dimos cuenta de que eso no era así. Yo mismo tuve un serio conflicto con el anterior presidente del PIE, Bertinotti, cuando declaró que no necesitábamos más lucha de clases sino “una nueva cultura política europea”. Nosotros intentábamos explicar que en Hungría nos enfrentábamos a las peores formas de explotación capitalista y que únicamente hay una vía para ayudar a las masas trabajadoras: la lucha contra el capitalismo. Llegamos a la conclusión de que el PIE no es más que un instrumento del capitalismo europeo y del Parlamento Europeo para manipular al movimiento comunista.

UyL: ¿Cuál es el análisis y la posición de vuestro Partido sobre la Unión Europea?

GT: Consideramos que la UE es un instrumento del capital europeo. Hacemos el mayor esfuerzo por convencer a la gente de que la UE no se creó para dar una vida mejor a la gente, sino para asegurar un uso más efectivo del capital. Debemos decirle a la gente que la UE no es una organización de caridad, sino que sirve a los intereses del gran capital. Debemos convencer a la gente de que la “Renta Básica Incondicional” no es posible bajo el capitalismo y de que todos los que la pregonan buscan socavar la lucha de clases de las masas trabajadoras. Debemos explicar a la gente que no es útil esperar regalos de la burguesía y que, si queremos algo, debemos luchar por ello. El pueblo húngaro tenía muchas ilusiones antes de entrar en la UE. Se pensaba que viviríamos como los austriacos o los alemanes, pero la verdad es que la diferencia entre Hungría y Austria se ha hecho más grande. Nuestra postura es la salida de la Unión Europea.

UyL: El PCPE y el Partido Obrero Húngaro coinciden en diversos ámbitos de coordinación, como la Iniciativa Europea y la Revista Comunista Internacional. ¿Cómo valoráis estos pasos en la línea de una mayor coordinación comunista a nivel europeo y mundial?

GT: El Partido Obrero Húngaro cree en el internacionalismo. Creemos que tenemos un enemigo común y que debemos luchar juntos contra este enemigo. Participamos en los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros, apoyamos los tradicionales encuentros de los comunistas europeos y deseamos contribuir a los mismos, porque este intercambio anual de opiniones es muy útil.

Nuestra cooperación es buena pero no es todavía lo suficientemente efectiva. ¿Qué vemos nosotros? Vemos que hablamos demasiado y que, en la práctica, hacemos mucho menos. Nuestras acciones comunes realmente son sólo declaraciones comunes y lo que hacemos no afecta a la vida interna de nuestro Partido, no obtenemos fuerzas adicionales a partir de nuestra cooperación. Pensamos que se debe cambiar esta situación y por eso nos unimos a la Revista Comunista Internacional, que se ha convertido en un órgano de alto nivel político y teórico. Por eso hemos apoyado la idea del PC de Grecia de establecer una nueva forma de cooperación, la “Iniciativa de partidos comunistas y obreros para estudiar y elaborar sobre temas europeos y coordinar su actividad”. Ésta es una nueva forma de cooperación que no resolverá automáticamente nuestros problemas pero que puede abrir nuevas vías para nosotros. Podemos utilizar las valiosas experiencias de nuestro movimiento y mantener alta la bandera del internacionalismo.

No debemos cerrar los ojos. Todo lo que vemos en Europa – incluyendo al fascismo, las leyes anticomunistas, el rechazo incondicional del período socialista de los países de Europa Oriental - es resultado de las acciones plenamente coordinadas de las fuerzas capitalistas. A nivel general de la UE el PIE, Syriza en Grecia o los partidos social-liberales en Hungría son también resultado de las acciones coordinadas de las fuerzas capitalistas contra nosotros.

Las fuerzas capitalistas saben muy bien que nosotros, hoy, no podemos tomar el poder, pero también saben que representamos un nuevo mundo, un mundo humano que sustituirá a su mundo capitalista inhumano. ¡Que nadie se haga ilusiones! Hoy no nos enfrentamos a una discusión placentera entre caballeros sobre el futuro común europeo, se trata de una lucha a vida o muerte. Y queremos vivir, por eso necesitamos más internacionalismo, más coordinación y más cooperación.

UyL: ¿Cómo analiza el Partido Obrero Húngaro la situación del Movimiento Comunista Internacional en general?

GT: Las fuerzas capitalistas ganaron la Guerra Fría, fueron capaces de destruir los países socialistas europeos y de destruir las conquistas sociales de las masas trabajadoras de los países de la UE. Todo esto ha llevado a la crisis ideológica, política y organizativa del movimiento comunista, de la que todavía no hemos salido a pesar de que hagamos muy serios intentos y haya algunos buenos resultados.

El capitalismo está en crisis y no es capaz de superar esa crisis. Se enfrenta a problemas históricos y estructurales y la gente comienza a entenderlo, no de forma inmediata pero sí paso a paso, por lo que debemos utilizar la nueva situación para fortalecer al movimiento comunista.

Pero lo cierto es que hay diferencias muy importantes. Algunos partidos piensan que deberíamos abrir nuestros encuentros anuales a otros partidos de izquierda. Nosotros nos oponemos a ello, pensamos que nuestros encuentros deben seguir siendo encuentros de partidos comunistas, aunque por otra parte haya que ver cómo cooperar con algunos partidos de izquierda.

Algunos partidos piensan que deberíamos cooperar con la socialdemocracia e, incluso, participar en sus gobiernos. Sobre la base de nuestra experiencia, histórica y reciente, podemos decir que la cooperación con los socialdemócratas siempre ha conducido al debilitamiento de los comunistas. 

Algunos partidos piensan que ya no necesitamos luchar contra el revisionismo y el oportunismo. Nosotros pensamos que el revisionismo es el mayor enemigo de la clase obrera. Si te encuentras a un capitalista de derechas, entenderás que es un capitalista, pero si te encuentras a un revisionista, a veces es difícil entender quién es. Pueden utilizar nuestras consignas y pueden decir que sirven al pueblo, pero posteriormente verás que, además, quieren el capitalismo.

Pensamos que necesitamos discutir más a diferentes niveles. En primer lugar deberíamos incluir en nuestra cooperación internacional a los verdaderos luchadores de nuestros partidos, a los propios trabajadores, a los dirigentes locales, a la generación joven. Ellos son el partido vivo y deberíamos escuchar su voz.

UyL: Por último, ¿te gustaría añadir alguna otra cosa para conocimiento de nuestros lectores?

GT: Apreciamos enormemente la lucha consecuente del PCPE contra el capitalismo y por el socialismo. Aprendemos mucho de vuestra experiencia y les decimos a nuestros jóvenes: por favor, estudiad español para conocer mejor la lucha revolucionaria de nuestros amigos. Estoy seguro de que estamos juntos en el camino correcto, nuestra lucha no es fácil pero venceremos.