Si escuchamos el relato del acuerdo sobre las pensiones publicado el 28 de diciembre en el BOE, tanto de los firmantes, CEOE, sindicatos y Gobierno; como de los medios de comunicación, tendremos claro que la pensiones han subido un 2.5 % y se ha recuperado la sostenibilidad del sistema. Isabel Rodríguez, portavoz del Gobierno dice: "A partir de ahora ningún pensionista tendrá que preocuparse de sus pensiones, siempre se van a poder revalorizar". Por su parte, CC. OO. muestra su satisfacción por el importante acuerdo alcanzado en la mesa de diálogo social, que corrige la reforma de las pensiones de 2013; garantiza su poder adquisitivo conforme al IPC; deroga el Factor de Sostenibilidad y mejora la financiación del sistema para no deteriorar las pensiones de las futuras generaciones. Eso es el relato, la realidad viene de lejos.

El Pacto de Toledo se firma en 1995 con un PSOE en declive y un Partido Popular a las puertas de entrar en el Gobierno. En estas circunstancias, en lugar de apostar por la clase obrera, se jugó a favor del capital, tratando de dejar el sistema atado por años. Sin embargo, el pacto de Toledo, en lugar de ser perdurable, ha sufrido muchas modificaciones, con la excusa de su viabilidad. En todas ellas las pensiones se han rebajado y endurecido los requisitos.

El Gobierno de Zapatero planteó una reforma del sistema público de pensiones. El 27 de enero de 2011 se convocó una Huelga General con un seguimiento amplio. En lugar de tumbar la reforma, se pactó un endurecimiento de la edad de jubilación y los requisitos para tener derechos al 100 % pasando a 38.5 años cotizados y 67 de edad. Fue un cambio de postura de difícil justificación con crispación en el mundo sindical, pero el relato de la sostenibilidad se llevó por delante las luchas y las asambleas en las empresas

En el año 2013, con M. Rajoy en el Gobierno, se creó una comisión de expertos sindicales, de los bancos y aseguradoras que dieron las pautas para esa reforma. Contra la aplicación de esta reforma no hubo movilizaciones ni huelgas, aunque sí mucho debate al eliminar el IPC como referencia de las subidas. El asesor de Comisiones Obreras dio su voto al proyecto a pesar de la oposición del sindicato.

Hoy, si no leyéramos el BOE y nos quedásemos con el relato, habrían conseguido derogar la reforma del 2013 y dar viabilidad al sistema. Sin embargo la realidad es otra:

El relato dice que se garantiza y revaloriza el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, pero se inventan un nuevo concepto, el IPC medio, que en noviembre de 2021 es del 2.5, que a su vez es lo que sube la pensión a partir del 1 de enero de 2022. Es decir, por arte de magia, o de trampa, les quitan a las pensiones un 4.2 % de poder adquisitivo.

El relato nos dice que flexibilizan la edad de jubilación, la realidad es que potencian la prolongación de la edad más allá de los 67 premiando con una subida del 4 % y las empresas no tienen que cotizar a la seguridad social.

El relato nos dice que acercan la edad de jubilación anticipada a la real, pero lo cierto es que recortan las pensiones. Si te quieres jubilar antes, perderás dinero. Si hasta ahora te reducían la pensión un 2 % por trimestre, llegando a un 16 % si te jubilabas dos años antes, con el acuerdo te reducirán un 21 % tu pensión. Eso sí, entrará en vigor en el 2024 y creerán que nos habremos olvidado.

Para muestra de lo falso del relato, ver el tuit de un sindicato firmante. Descubrid dónde está la trampa.

 

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