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Editorial Enero 2014

Te digo que no vale 

que el gris siempre se salga con la suya,

que el negro se desmande 

y diga “cruz y raya” al júbilo del aire. 

Vuelvo a la carga y te digo: aquí no cabe

esconder la cabeza bajo el ala, 

decir “no sabía”, “estoy al margen”,

”vivo en mi torre, sólo y no sé nada”. 

Te digo y te repito que no vale.

En el año 1964, nuestro poeta Agustín Millares, escribía el poema “Te digo que no vale”, que finaliza con estos versos. Era la expresión de un tiempo en el que el llamamiento a la lucha se hacía desde la firmeza y desde profundas convicciones revolucionarias, contra la forma concreta que tomaba en esos momentos la dictadura del capital en nuestro país. Hoy, cincuenta años después, nos sirve como introducción a un año 2014 en el que el proceso de agudización de la lucha de clases seguirá avanzando de forma inexorable, con el mismo desarrollo de la crisis del sistema capitalista y con la creciente respuesta de la clase obrera; y nos plantea de forma inaplazable la cuestión del compromiso militante revolucionario.

El PCPE está dando una dura lucha, política e ideológica, para rescatar a la clase obrera, y a otros sectores populares, del “síndrome de Estocolmo” en que les ha sumido la derrota ideológica de las décadas pasadas, producto de la deriva oportunista de la organización histórica de la clase obrera en el Estado Español; que se concretó en lo que conocemos como eurocomunismo. Hoy esa organización histórica mutó definitivamente al reformismo más ramplón, bajo las siglas de IU; y se muestra como complaciente muletilla de la burguesía, de gran utilidad para desviar a la clase obrera de las posiciones revolucionarias.

Hay momentos, en el desarrollo histórico, en los que las organizaciones de vanguardia nos encontramos ante situaciones de especial responsabilidad, en las que tenemos que demostrar nuestra real capacidad para conducir a la clase obrera a la recuperación de sus capacidades de lucha para enfrentar al enemigo de clase, llevándolo a su derrota.

Es frecuente oír comentarios en el sentido de: “¿cómo es que no hay una gran revuelta social con todo lo que la burguesía está haciendo a la clase obrera?”. La respuesta -siempre compleja- está en el grado de desarrollo del Partido de la clase obrera, que tiene relación directa con el nivel de conciencia de la misma clase, sometida hoy a la penetración del reformismo en sus filas; penetración para la que ese reformismo tiene todas las ventajas como consecuencia de su alianza con la burguesía.

Las clases dominantes consiguen, así, que sus acciones más violentas (aumento de la explotación, guerras y terrorismo de estado, racismo, marginalidad social, etc.) -que seguirán en aumento en el próximo futuro-, se asuman como comportamientos “lógicos” del sistema, y no como barbarie contra la clase obrera, generadoras de respuestas revolucionarias.

Nos toca hoy trabajar para que todo un entorno social -obrero y popular-, que conoce suficientemente toda esta situación objetiva, pase de una actitud de pasiva permisividad a una posición de lucha combatiente -con pensamiento propio-, que les permita incorporarse con decisión a la lucha del destacamento revolucionario de este país. El PCPE tiene que crecer numéricamente, y aumentar sus capacidades de liderazgo entre la clase obrera. Sin un fuerte Partido de vanguardia no habrá avance revolucionario.

Dos fracciones concretas de la clase obrera se encuentran en mejores condiciones para incorporarse a este proceso de lucha revolucionaria organizada: la clase obrera de los grandes centros de trabajo y la juventud de extracción obrera y popular. En el primer caso porque en esos centros de trabajo, con cientos o miles de empleos, es donde mejor se expresa la contradicción capital-trabajo y ahí se dan las mejores condiciones para la respuesta obrera de masas; y en el segundo porque en ese colectivo específico se combina un todavía inestable sometimiento ideológico con su situación objetiva, que es de absoluta falta de futuro en el capitalismo, a pesar de tener toda una vida por delante.

Cuando el imperialismo vuelve a encender los hornos crematorios -como ya hizo en la segunda Guerra Mundial-, no hay margen para quedarse en la barrera; quienes no se incorporen a la lucha en la primera fila están actuando -quieran o no-, como comparsas de la barbarie de las clases dominantes. La profunda crisis, y el agotamiento extremo del imperialismo, llevará a la burguesía a realizar todo tipo de violencias contra la clase obrera y los sectores populares, no hay límites para la barbarie del capitalismo en su etapa agonizante; bajo ese sistema podemos imaginar los tiempos más bárbaros en el futuro.

La esperanza está en el crecimiento y en el aumento de influencia política del Partido Comunista. La lucha está en momentos decisivos, y el PCPE ha tomado la decisión de jugar el papel para el que se viene preparando durante treinta años de constante lucha por el socialismo-comunismo. Por ello llamamos a los sujetos más conscientes de la clase obrera a dar el paso adelante, a fortalecer el Partido y a participar en la organización de la lucha inmediata.

UN EJEMPLO MÁS AL ACABAR EL AÑO

Finalizando el año 2013, el Consejo de Ministros aprueba una nueva vuelta de tuerca a la explotación de la clase obrera. El contrato a tiempo parcial se convierte en un coladero para la realización de horas extras a precio igual que las ordinarias; se desregula aún más la jornada laboral, pudiendo el empresario cambiar el horario y la duración de la jornada de trabajo a su capricho. Supuestamente con la consulta a la persona contratada, lo que en las actuales condiciones -de liquidación de la negociación colectiva-, significa todas las facilidades para que la patronal imponga su dictado impunemente.

Esta nueva contrarreforma responde a las necesidades del agonizante capitalismo español, pero también a las instrucciones del FMI, el Banco Mundial y la UE. La situación -en ausencia de lucha consecuente- tiende a la esclavitud de la clase obrera.

Una razón más -por si fueran pocas- para llamar al compromiso militante y a la incorporación al Partido de la clase obrera, aquí y ahora.