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Los despidos y cierres en SNIACE, Konecta-Vodafone, Teka y otros grandes centros productivos muestran los planes de la patronal para la clase obrera y son ejemplo del agotamiento del capitalismo como modo de producción.

El Capital: Marx en 1867 manifiesta el fin del capitalismo

Hace más de dos siglos, en el contexto de la revolución industrial, la lucha de clases separa a dos grandes grupos con intereses irreconciliables: la burguesía, propietaria de los medios de producción (fábricas, maquinaria), y el proletariado, quienes para poder vivir tienen que vender su fuerza de trabajo por un salario. Al calor de estas luchas obreras contra la patronal, surgen pensadores que elaboran una crítica contra el capitalismo tanto en su plano teórico como guía de acción.

Principalmente, serán Marx y Engels a través del estudio de la filosofía, la economía y las experiencias colectivistas de la época –socialismo utópico– los que eleven a categoría de ciencia la emancipación de la clase obrera. En su obra El Capital, Marx llega a la conclusión que el propio desarrollo del capitalismo provoca su autodestrucción, en lo que define como Ley de tendencia decreciente de la tasa ganancia. Por lo tanto, la crisis no tiene su origen en una mala gestión del capitalismo sino en su propia lógica de desarrollo. Marx señala que la única forma que tienen los capitalistas para contrarrestar esta ley es la destrucción de las fuerzas productivas a través de guerras, despidos, cierres de fábricas o bajadas de salarios y/o aumento de la jornada laboral.

No es el objetivo de este artículo profundizar en la explicación teórica del fin del capitalismo, en todo caso, sí estimular su lectura por los trabajadores y trabajadoras que hoy sufren la ofensiva del capital en experiencia propia. Lo que es indudable para la clase obrera es lo acertado de la teoría marxista sobre las consecuencias del funcionamiento del capitalismo.

Cantabria: se intensifican los conflictos laborales – Haulotte y Bridgestone

Desde comienzo de la última crisis, los primeros conflictos laborales que estallan en Cantabria de cierta categoría por su volumen en puestos de trabajos fueron los de Bridgestone en 2010 y Haulotte en 2012. Significativo que sigan declarando millones de beneficios mientras que han reducido plantillas, bajada de salarios, eliminación de pluses y aumento de horas de trabajo.

La empresa de neumáticos Bridgestone en Puente San Miguel en los últimos tres años ha despedido a 132 trabajadores, trasladado a 33 obreros a Burgos y reducido salarios, además de empeorar las condiciones establecidas en el convenio colectivo. Haulotte, después de haber recibido todo tipo de facilidades del Gobierno de Cantabria, cierra la empresa y despide a sus 72 trabajadores.

A pesar de contar con un número importante de trabajadores, las movilizaciones fueron tímidas y con altas dosis de resignación. Como consecuencia de esta pasividad, Haulotte cerró la fábrica y trasladó la maquinaria a Francia. En Bridgestone los despidos han continuado y son constantes las amenazas sobre salarios, pluses y otros complementos.

Bahía de Santander: Teka y trabajadores de basuras ASCAN-GEASER

La histórica empresa santanderina Teka, fabricante de cocinas, con una plantilla de 400 trabajadores amenazó en febrero de 2012 con 200 despidos, 60 prejubilaciones y 25 traslados a Turquía –ya sabemos que el capital no tiene alma–. Tras dos meses de ligeras movilizaciones, la empresa ganó “el farol” con reducciones de salarios entre el 6 y 10%, 15 despidos y 36 prejubilaciones.

En las fiestas de Santander en 2013, los trabajadores de las basuras –servicio privatizado del Ayuntamiento al monopolio cántabro de la construcción ASCAN-GEASER– convocaron una huelga indefinida ante la no renovación de 30 contratos y el empeoramiento de la condiciones de trabajo. La medida de presión con la basura en la calle y la lucha obrera resolvió el conflicto en menos de 24 horas a favor de los trabajadores.

Comarca del Besaya: la patronal es culpable de hundir la comarca

El conflicto laboral en Froxá, empresa de congelados, fue de los primeros en estallar en la comarca en 2010. En los siguientes años fueron los 132 despidos de Bridgestone, el cierre de Nueva Papelera del Besaya en 2011 y de Haulotte en 2012 con el finiquito para 90 y 72 trabajadores respectivamente. Recientemente, en 2013, Insago, la empresa de ventanas del polígono industrial de Barros, cierra echando a la calle a 121 operarios y la empresa química Solvay despidió en diciembre a 78, además de una reducción del presupuesto para personal subcontratado. En el sector del telemarketing, la empresa Golden Line, prestadora de servicios a Vodafone puso en la calle a 150 trabajadores con la “generosa” alternativa de trasladarse a su centro de Valladolid.

En 2013, destacó la lucha de los trabajadores de Nueva Papelera del Besaya, a los que el Gobierno de Cantabria prometió recolocaciones que no fueron cumplidas, protagonizando varias jornadas de lucha con asambleas obreras en las que participaron dos centenares de personas.

SNIACE: lucha obrera, nacionalización y toma del poder

En la conciencia colectiva de la clase obrera de Cantabria se encuentra la lucha de SNIACE en defensa de los puestos de trabajo en los años noventa. Dos décadas después, los y las trabajadoras de la factoría de Torrelavega mantienen ese espíritu combativo en un conflicto que se alarga más de un año y con la firme voluntad de la Asamblea de Trabajadores para que ningún trabajador sea despedido. Su lucha se ha caracterizado por la unidad obrera, manifestaciones semanales, presión al Gobierno; lucha que si bien se encuentra en un estado defensivo y en el plano económico, la única solución real para evitar los despidos será lanzarse a la ofensiva por su nacionalización sin indemnización y el control obrero de la fábrica. Hoy en día, sus trabajadores cantan en sus movilizaciones la consigna: “¡¡Luchar, luchar, luchar hasta vencer!! ¡¡ Luchar hasta llevar a los obreros al poder!!”

Huelgas Generales, Cumbre Social y freno de la Huelga Comarcal

Las últimas tres Huelgas Generales han enriquecido la experiencia de lucha del Partido y del movimiento obrero, paralizando por completo la producción en Torrelavega y el surgimiento de focos organizados en Santander. Por la dramática situación que vive la clase obrera en la comarca Besaya, se ha reivindicado en el último año la convocatoria de Huelga Comarcal; esta propuesta ha sido rechazada por la Coordinadora Social Saja Besaya que agrupa a las cúpulas sindicales de UGT y CCOO y las organizaciones reformistas Izquierda Unida e Izquierda Anticapitalista, actuando como freno de las luchas obreras.

¿Qué hacer? Construyamos poder obrero y popular por el Socialismo

Las luchas obreras en Cantabria responden tímidamente ante las agresiones de la patronal, pero surgen conflictos que con una orientación combativa y de clase puede suponer los primeros pasos para la recomposición del movimiento obrero. En esta tarea será imprescindible el desarrollo de los Comités para la Unidad Obrera que permita organizar y unificar a obreros de diversos sindicatos y/o centros de producción.

La intervención directa del Partido explicando la naturaleza de la crisis y ganando hegemonía y prestigio entre la clase obrera hará que pasemos de la actual fase de resistencia centrada en lo económico a una fase superior de lucha por el objetivo estratégico, el socialismo. Es decir, pasaremos de la lucha instintiva a una lucha de conciencia de clase para sí. El frente militante del movimiento obrero, los CUO, y el Partido de vanguardia de la clase obrera empujarán este proceso; el resto, tal como actúa la ley de la gravedad en la naturaleza, lo hará la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia.