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"La clase obrera catalana no tiene interés objetivo alguno en las posiciones defendidas por cualquier facción de la burguesía, todas las burguesías del Estado están comprometidas con el imperialismo europeo."

Ya en 2012, después de la multitudinaria manifestación de la Diada Nacional catalana, analizábamos desde Catalunya que semejante movilización respondía a una apuesta seria de la facción dominante de la burguesía catalana.

Algo más de un año después, con una inmensa cadena humana y varios posicionamientos parlamentarios de por medio, se reafirma que la apuesta sigue en la mesa, y que la han subido. El pacto entre CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP, señalando el 9 de noviembre del presente año como fecha para la realización de la consulta, y el acuerdo sobre la fórmula de la pregunta, marcó el inicio de la puesta en marcha de la hoja de ruta.

El siguiente paso fue incluir en el presupuesto los gastos de la consulta, incluida la confección de un censo y de una plataforma electrónica para el voto exterior. Por este motivo el presupuesto de 2014 fue impugnado por el PP, pero la comisión de garantías estatutarias le dio el visto bueno hace escasas semanas.

El último paso realizado ha sido la aprobación parlamentaria para pedir en nombre de la Generalitat y del Parlament que el gobierno central acepte el traspaso de la competencia para la celebración de referendos y consultas al gobierno catalán. Este trámite parlamentario ya ha provocado un cisma en el PSC, que al negarse a apoyar la proposición, ha abierto una crisis con el sector histórico del catalanismo socialista, y amenaza con la escisión dentro de sus filas.

Los siguientes pasos están bien definidos en la hoja de ruta soberanista, proposición de los grupos parlamentarios catalanes en el congreso de la petición aprobada institucionalmente, aprobación de una ley electoral y de una ley de consultas catalana, convocatoria del referendo y…

Esos puntos suspensivos son la gran incógnita, el gobierno central repite que no se va a celebrar ninguna consulta en Catalunya, el PSOE pide un gran pacto de estado para reformar la constitución y convertir España en un reino federal, el PP dice que no hay nada que hablar más allá de un reforma fiscal, y algunos cargos del PP y de UPyD hablan de suspender el Estatut de Autonomía.

Aventurarse a dar pronósticos es algo arriesgado, la partida sigue abierta, las posiciones cada vez están más definidas y encontradas, y la marcha atrás por parte del nacionalismo catalán cada vez es más difícil.

Los comunistas catalanes situamos este conflicto en el marco de las luchas entre las burguesías central y periférica por tener posiciones ventajosas en el polo imperialista europeo. Para la burguesía catalana la cuestión a discutir es su sitio en Europa, cómo una burguesía como la catalana puede gestionar un espacio propio en esa UE en construcción. Hoy es obvio que el bloque oligárquico español tiene profundas grietas, las burguesías nacionales, fundamentalmente la catalana, pero también la vasca, con su propuesta de “nuevo estatus político para Euskadi”, plantean un serio problema a un proyecto de Estado como el español.

La clase obrera catalana no tiene interés objetivo alguno en las posiciones defendidas por cualquier facción de la burguesía, todas las burguesías del Estado están comprometidas con el imperialismo europeo. Por lo tanto, es falsa la premisa sostenida por algunos, que una hipotética secesión catalana debilitaría el poder burgués en Catalunya, al contrario, en este conflicto, la facción burguesa que consiga sus objetivos se fortalecerá y generará fuertes consensos y hegemonías populares a su alrededor.

Los y las comunistas no debemos ni podemos dejarnos arrastrar a una guerra que no es la nuestra y que no se juega con las reglas de la lucha de clases. El PCPC está en proceso de realizar una Conferencia Nacional que aborde estas cuestiones y defina una posición coherente para ofrecer a nuestra clase obrera.

Ferrán Nieto