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La crisis institucional que afecta al sistema capitalista en España, ha colocado a las clases dominantes ante la necesidad de tomar la iniciativa de realizar cambios en la estructura del Estado burgués, para tratar de contener los efectos desestabilizadores de dicha crisis, y reconducir la situación a una nueva estabilidad para mantener la explotación sobre la clase obrera y los sectores populares.

 

La abdicación del Rey no es otra cosa que un intento de cambiar algo para que todo siga igual. ¡La lucha obrera lo tiene que impedir!

Se pretende articular una Segunda Transición que, al igual que la primera, cree un nuevo marco de dominación en el que las clases dominantes se garanticen su situación de privilegio, acumulación parasitaria de riqueza, y empobrecimiento generalizado de la clase obrera y sectores populares.

Es la lucha de la clase obrera más combatiente la que amenaza la estabilidad de las clases dominantes. Por ello ha de ser la lucha obrera, más combativa en estos momentos, la que abra camino a un primer paso en la acumulación de fuerzas para avanzar hacia el Poder Obrero y la República Socialista de carácter Confederal, que aborde también el libre ejercicio del derecho de autodeterminación de los pueblos.

Organizar a la ofensiva a las masas obreras y populares, en un Frente Obrero y Popular por el Socialismo, es el camino de construcción de una amplia alianza de la clase obrera con otros sectores del pueblo. Esa es la propuesta del PCPE y de los CJC a la clase obrera y los pueblos y naciones del Estado.

El PCPE y lo CJC convocan a sus militantes y simpatizantes a todas las movilizaciones que tendrán lugar a lo largo del día.