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“La pobreza y la miseria de la clase obrera es la que sustenta la riqueza de la oligarquía porque… o gana la clase obrera o gana la patronal”.

 

La retahíla de  “buenos datos económicos” de los que tanto hablan los medios de comunicación no es más que el esmerado trabajo que el aparato de agitación y propaganda de la oligarquía lanza a diestro y siniestro con el afán de justificar la dureza de la dictadura del capital, ocultando sobre qué bases se está sustentando la pretendida “recuperación”. 

Los datos del PIB, por ejemplo, son en realidad bastante engañosos: ese 0,4% de aumento, pese a ser una minucia, se ha sustentando sobre la base de un endeudamiento de algo más de 8.000 millones de euros (un 90% más con respecto al mismo trimestre de 2013) que pagará la clase obrera. Como el dato es poco espectacular, la oligarquía decidió cambiar el método para calcularlo, incluyendo a partir de ahora la prostitución o el tráfico de drogas en sus cálculos, lo que elevará el PIB hasta un 4%.

El 20 de junio se aprobó una nueva reforma fiscal que vuelva a cargar sobre las espaldas de la clase obrera el peso de la contribución. Por una parte, se reduce el impuesto de sociedades a un 25%, de la misma forma los tramos de rentas más altas tendrán una reducción de impuestos relativamente mayor que las más bajas. Por si eso fuera poco, el gobierno de la oligarquía, no contento con abaratar el despido al máximo, ahora hace pagar a la persona despedida por serlo. Así, las indemnizaciones por despido improcedente superiores a 2.000 euros por año trabajado, tendrán que pagar por considerarse rentas irregulares. 

Por otro lado, las grandes empresas han declarado 8.500 millones de euros de beneficios rebajando el precio de la fuerza de trabajo y destruyendo fuerzas productivas. Las grandes empresas del IBEX 35 han despedido, sólo en 2013, a más de 120.000 trabajadores y trabajadoras, casi un 10% de sus plantillas. Por otro lado, el salario de la clase obrera descendió en el primer trimestre de este año otro 0,6% más. A lo largo de estos años de crisis, las cifras más conservadoras nos hablan de una bajada salarial acumulada de en torno al 15%. Más aun, la clase obrera realizó, el año pasado, más de 5 millones de horas extra, de las que apenas cobró por la mitad. 

Especialmente significativa es cómo se reparte la riqueza generada por la clase obrera en el país. Antes de 2007, los 14 millones de asalariados que hay en España recibían en forma de salario algo más del 50% de la riqueza que generaba, apropiándose la patronal de otro 42% (el porcentaje restante es lo que se queda el Estado en forma de impuestos). El trimestre de 2013 se cierra con unos datos que confirma la tendencia general del capitalismo: aumentar la ganancia empresarial a costa de la clase obrera; hoy el 45,3% de la riqueza recae sobre la clase obrera y otro 47% se lo apropia la patronal.

Si a eso sumamos, entre otras cosas, los casi 4 millones de personas que ya no cobran un céntimo al mes, el saldo nos arroja una clase obrera y unos sectores populares en los que la pobreza es ya una realidad cotidiana. A nivel estatal la tasa de pobreza se sitúa en un 20% de la población, pero en CCAA como Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha o Extremadura la cifra se sitúa entre el 28 y el 30%. 

Podríamos seguir desglosando más los datos, pero la realidad seguirá siendo la misma. La pobreza y la miseria de la clase obrera es la que sustenta la riqueza de la oligarquía porque, aunque los datos se utilicen para tratar de engañar a la clase obrera, la lucha de clases es un juego de suma cero: o gana la clase obrera o gana la patronal.

Armiche Carrillo