El pasado octubre, el ejército del Gobierno de Irak con el apoyo del imperialismo estadounidense decidió recuperar Mosul, en poder del Estado Islámico (EI). Conviene recordar que Irak está sacudido por una guerra imperialista desde 2003.

En su cronología, la guerra iniciada con la invasión es la misma que se ha repetido en otros puntos del planeta, sobre todo en Oriente Próximo.

El imperialismo invade y provoca conflictos bélicos para apropiarse de recursos naturales, o para ocupar un lugar estratégico y seguir participando con ventaja en las guerras imperialistas.

El crecimiento de la guerra en la región árabe se apoya en organizaciones terroristas que, entrenadas por militares norteamericanos y asesoradas por la central de inteligencia americana, son además las compradoras potenciales de armamento, actuando en una primera fase como una alianza no oficializada, sostenida sobre todo en la extensión y desarrollo de la guerra.

Al mismo tiempo que el Gobierno sirio recuperaba la ciudad de Alepo, ocupada en 2012 por el Estado Islamista con la ayuda del ejército estadounidense, EEUU se aliaba con Occidente (Gobiernos inglés y francés) para apoderarse de Mosul (en poder del Estado Islamista).

En el 2008 quien era presidente de Francia, el infame Nicolás Sarkozy, propuso lo que definió como una refundación del capitalismo sobre unas bases éticas y nuevas regulaciones globales. Eran los inicios del actual ciclo largo de crisis y en las altas esferas económicas se cacareaban diagnósticos y remedios para salvar del desastre a la economía mundial.

Casi una década después, ninguna de las recetas se ha aplicado, al contrario, se ha insistido en las mismas dinámicas que generaron la crisis del 2007. Los remedios para recuperar la economía han sido la devaluación de la fuerza de trabajo, la pérdida de derechos por parte de la clase obrera, seguir privatizando (un ejemplo paradigmático es México, con las privatizaciones de PEMEX y del agua), y el aumento de los choques interimperialistas por el control de los recursos y las rutas de distribución. En resumidas cuentas, la salida de la crisis se ha basado en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo, el desvalijamiento de los Estados y la guerra de rapiña.

Las uniones estatales imperialistas, en los últimos meses, han mostrado serios síntomas de crisis, no solo la Unión Europea, la retirada de los EEUU del TPP o la crisis de la CELAC parecen síntomas de agotamiento y de una pulsión aislacionista de algunos sectores oligárquicos en Europa y los EEUU. Pero como el capital tiende indefectiblemente a la concentración y la centralización, parece que estamos ante una reconfiguración de los bloques imperialistas del hemisferio occidental.

Lo más importante, es que todas somos necesarias, todas tenemos un papel que jugar. ¿Cómo? ¿Dónde? ¿De qué manera? Tiene que surgir de un espacio de articulación, de construcción colectiva, de unidad en la diversidad.

Fanny Edelman (1911-2011)

La Historia de las mujeres ha sido silenciada y ocultada en Europa y en todos los continentes, por tanto, tampoco la historiografía venezolana queda excluida de esta realidad. El discurso dominante y los libros de texto han ensalzado las biografías y las heroicas acciones de grandes políticos o militares, presidentes, libertadores, etc.; sin embargo, las mujeres, salvo en casos muy excepcionales, no existieron, no contaron para la Historia.

Las guerras, los conflictos bélicos son vitales para el imperialismo, con el objetivo de apropiarse de los recursos naturales del mundo, de dominar las tecnologías para aumentar los beneficios, de manipular los canales informativos para estigmatizar y perseguir. En esta circunstancia, dueño de un poder militar de alcance global son millones los prisioneros que son encarcelados sin causa concreta.

El imperialismo tiene el derecho nacional e internacional de apresar, detener, encarcelar o matar a cualquier persona en cualquier parte del mundo.

El imperialismo siempre ha tenido una resistencia política a su barbarie. Muchos prisioneros son encarcelados porque representan un peligro político al desarrollo imperialista, independientemente de la cárcel donde sean retenidos, son considerados presos políticos del Imperialismo.

Una de las resoluciones de nuestro X Congreso fue denunciando el encarcelamiento de dirigentes, líderes políticos, sindicales o sociales, que en defensa de sus pueblos se han enfrentado de alguna forma al Imperialismo y sufren prisión por ello.

Acaba de comenzar el nuevo mandato del Gobierno de Rajoy, para la clase obrera es la continuación de la barbarie capitalista.

Nuevos ajustes, recortes y ataques a los trabajadores y trabajadoras son anunciados en diferentes intervenciones del viejo Gobierno reestrenado en estos días: la subida del IVA sanitario, la rapiña contra los trabajadores del sector público, la incidencia en los supuestos datos catastróficos de las pensiones para una revisión del Pacto de Toledo, en una lista sin fin de agresiones que garantizan la tasa de beneficio del capital.

Los comunistas tenemos la tarea de construir la base del movimiento revolucionario, debemos consolidar nuestro trabajo en las masas, desarrollar el Frente obrero y popular por el socialismo.

Ante el aluvión de conflictos sociales y laborales debemos reforzar nuestra organización, tanto en su identidad política como organizativa, determinar nuestros principales objetivos. Desde el conocimiento de que todos los conflictos están provocados por la misma causa, los reconocemos en diferentes niveles y con diferentes formas de intervención. Algunos tendrán una expresión concreta local y otros tendrán una implicación mundial.

El pasado 4 de diciembre de 2016 se celebró un referéndum en Italia en el que se preguntaba al pueblo italiano lo siguiente:

"¿Aprueba el texto de la ley constitucional concerniente a la supresión del bicameralismo paritario, la reducción del número de parlamentarios, la contención de los costes de funcionamiento de las instituciones, la supresión del CNEL y la revisión del título V de la parte II de la Constitución, aprobado por el Parlamento y publicado en la Gaceta Oficial número 88 del 15 de abril de 2016?"

Acaba de comenzar el nuevo mandato del Gobierno de Rajoy, para la clase obrera es la continuación de la barbarie capitalista.

Nuevos ajustes, recortes y ataques a los trabajadores y trabajadoras son anunciados en diferentes intervenciones del viejo Gobierno reestrenado en estos días: la subida del IVA sanitario, la rapiña contra los trabajadores del sector público, la incidencia en los supuestos datos catastróficos de las pensiones para una revisión del Pacto de Toledo, en una lista sin fin de agresiones que garantizan la tasa de beneficio del capital.

Los comunistas tenemos la tarea de construir la base del movimiento revolucionario, debemos consolidar nuestro trabajo en las masas, desarrollar el Frente obrero y popular por el socialismo.

Ante el aluvión de conflictos sociales y laborales debemos reforzar nuestra organización, tanto en su identidad política como organizativa, determinar nuestros principales objetivos. Desde el conocimiento de que todos los conflictos están provocados por la misma causa, los reconocemos en diferentes niveles y con diferentes formas de intervención. Algunos tendrán una expresión concreta local y otros tendrán una implicación mundial.

Empezaba yo el día con un chiste de mal gusto de la Revista Mongolia con respecto al perfil de los votantes de Trump: "Buen momento para recordar a los hombres mayores de 45 años que no vuelvan a hacerse un chequeo médico". Y quizá esa broma explique por sí misma lo que pasó anoche.

Quienes votaron a Trump ayer son justamente quienes no tienen un seguro médico para hacerse chequeos o tienen grandes dificultades para tenerlo. En el mapa se ve claramente dónde tuvo lugar el vuelco electoral, principalmente en lo que allá llaman "El Cinturón del Óxido". Allí se sitúa gran parte de la industria pesada y manufacturera del país y una de las que más está sufriendo las consecuencias de la globalización neoliberal: el cierre masivo de fábricas que van siendo deslocalizadas a países donde la mano de obra sea más barata y el consecuente aumento del paro y la pérdida de expectativas de futuro para la clase trabajadora.

Desde el 2015 Yemen está sufriendo una guerra de agresión imperialista, que en occidente se vende como una simple guerra civil, en la que Arabia Saudita participa de manera desinteresada evitando el derramamiento de sangre civil.

La “fatalidad” hizo que, al final de la primera década de este siglo XXI, aparecieran “operativos de Al-qaeda” o “Al-CIA” en la parte sur del país. Rápidamente los Estados Unidos realizaron prácticas de tiro y bombardeos selectivos. El objetivo prioritario de EEUU es evitar la influencia de Rusia, de China y de Irán en esta importante zona estratégica.

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