El próximo 30 de enero la clase trabajadora en Euskal Herria está llamada a las calles en defensa de unas pensiones públicas y dignas. El PCPE en EH llama a sumarse a esta convocatoria de huelga, ante la necesidad de defender las pensiones desde el movimiento obrero, en defensa del sector público en general, y por unas condiciones dignas de trabajo.

 

El comité de empresa y la sección sindical de CGT han convocado paros de trabajo indefinidos los últimos viernes de cada mes, la última media hora de trabajo de cada turno de trabajo, más los sábados y domingos que la empresa declare obligatorios.

Esta decisión se tomó por mayoría del comité de empresa con el apoyo de CGT. Sin embargo, Comisiones Obreras, pese a la votación mayoritaria, se ha desmarcado de estos paros y ha convocado huelga en otras fechas, en un intento de dividir a la plantilla. A UGT no se la espera, no dice nada.

El grupo Sada (la filial española de la multinacional Nutreco, que a su vez pertenece a la empresa holandesa SHS Investments) pretende cerrar el matadero situado en el polígono El Segre de Lleida y despedir a 260 personas que trabajan en este centro de trabajo. Des de el Partit Comunista del Poble de Catalunya (PCPC) rechazamos contundentemente este ERE orquestado de manera intencionada por la empresa des de hace ya tiempo, aunque se hizo publico a mitad de mes de octubre y fue comunicado al comité de empresa, un día antes.

El comité de empresa, ha transmitido a la empresa su rechazo a este ERE. Las intenciones de la empresa son claras, están decididos a cerrar este centro y despedir a sus trabajadores, perjudicando gravemente el territorio y el futuro de muchas familias que dependen únicamente de este salario. Esto último añade más sufrimiento, si cabe a unas familias que tendrán que pasar tiempos muy difícil.

Ya caminan por los caminos con las manos encallecidas miles de jornaleras/os cifra que irá creciendo en la medida que la campaña de la aceituna vaya aumentando.

Una temporada más la patronal del olivar hará uso del modelo de contratación que viene usando desde mucho antes de que, un día, Miguel Hernández escribiese su universal poesía (Aceituneros de Jaén). Hoy con la añadidura de que parte del empleo se realiza a través de subcontratas lo que hace que las condiciones en que las jornaleras y jornaleros realizan su labor productiva sea más dura y denigrante.

¡1200 € de salario mínimo y de pensión mínima! Con esta consigna clara se desarrolló la Décima Marcha Obrera el pasado viernes 22 de noviembre. 10 años, 10 marchas que comenzaron como una iniciativa del Partido Comunista del Pueblo Canario a poco de empezar esta última etapa de crisis estructural del sistema capitalista en 2010, y en los últimos años ya se ha consolidado como una movilización de referencia en Las Palmas de Gran Canaria.

Si en 2018 el PCPC juntó a 15 organizaciones, en esta ocasión fueron 26 organizaciones sindicales, políticas, sociales y diferentes comités de empresa las que han querido estar presentes en un recorrido que a lo largo de 2 horas pasa por algunos de los barrios populares más castigados de la ciudad.

La posibilidad de que las y los trabajadores seamos despedidos por el simple hecho de caer enfermos, y el/la médico de familia dictamine la baja laboral, viene recogida en el Estatuto de los Trabajadores desde hace más de 20 años. Basta la acumulación de 9 días hábiles de Incapacidad Temporal (IT) en un período de dos meses consecutivos para que comiences a ser carne de despido “por causas objetivas” de acuerdo con el Art. 52d) del ET. Tal crueldad, claramente atentatoria contra la salud y seguridad de quienes todo lo producimos, saltó a la luz cuando, entre otros muchos ataques, la contrarreforma laboral de 2010 (PSOE) rebajó del 5% al 2,5% el índice de absentismo en el conjunto de la plantilla necesario para que se pudiera aplicar el despido y, posteriormente, con la contrarreforma laboral de 2012 (PP) que finalmente eliminó dicho requisito. En ambos casos la clase obrera respondió con Huelgas Generales, la del 29 de septiembre en 2010 y las de 29 de marzo y 14 de noviembre en 2012.

Hoy el acoso laboral está presente día tras día en innumerables centros de trabajo. Las cada vez más reducidas plantillas de trabajo, el empleo precario, el abaratamiento del despido y en general las malas condiciones que el sistema se encarga de prevalecer para su mejor explotación de la clase trabajadora, hacen que día a día haya compañeros y compañeras de trabajo azotados por esta situación.

Situaciones de vejaciones verbales, psicológicas, desplazamientos, aislamientos, amenazas y un largo etcéteras de agresiones que llegan a mermar y mucho la salud física y psicológica de quienes la padecen.

Ahora bien, si bien es cierto que nadie está a salvo del acoso laboral, lo cierto es lo que muestran que las estadísticas y dejan claro es que las grades apaleadas por este aberrante desprecio somos nosotras, las mujeres trabajadoras.

 

 

El 4 de octubre ha finalizado la semana de huelga del metal de Bizkaia, sumando ya 10 días de huelga. La convocatoria ha sido un éxito, los trabajadores y trabajadoras del metal de Bizkaia paramos la producción durante una semana, y llenamos las calles de Bilbao y otros pueblos obreros durante una semana de movilizaciones.

 

La importancia de este sector en un territorio históricamente industrial como Bizkaia no es para menos. Uno de cada 9 trabajadores de Bizkaia estamos empleados en este sector, en el que, como la propia patronal (FVEM) se enorgullece de decir, han aumentado año tras año los beneficios. No es igual la situación que sufrimos los y las trabajadoras del sector, que respecto a 2003 que fue el año en el que se firmó el último convenio hemos perdido salario año a año por la subida del IPC. La patronal, aunque como consecuencia de esta nueva convocatoria de huelga y el éxito de la anterior, ha ofrecido una leve subida salarial, ésta sigue suponiendo aceptar ganar menos que hace 10 años.

El título del artículo es la pintada que hay - o había - en la sede de los sindicatos de la Universidad Politécnica de Valencia. Se constata en este ERE de Solvia que los sindicatos que se autoproclaman de clase no solo ya no lo son, sino que temen a las trabajadoras y trabajadores que dicen representar. CCOO y UGT han firmado un ERE en el que despiden a 151 personas sin realizar ni una sola asamblea en los centros de trabajo, de Alicante al menos (uno de los núcleos de personal más grande). Han firmado un ERE sin realizar NINGUNA movilización en un sector tan sensible a ellas, donde los bancos temen a su daño reputacional, así lo llaman ellos, como al demonio.

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