Es frecuente oír, al hablar del estado de la educación, que el gobierno no quiere que aprendamos, o que le interesa que seamos unos ignorantes. Incluso la sabiduría popular se pone creativa, y acuña términos como ignorantaro ignorantadospara describir este proceso.

La situación económica de la mayoría de los españoles resulta cada vez más insostenible, especialmente entre los jóvenes, que cada vez ven más limitadas sus posibilidades de ocio. A la notable disminución del poder adquisitivo de las familias, sostenidas cada vez con menor número de salarios y cada vez más bajos, se suma la tendencia que vincula la oferta de ocio a la necesidad de contar con coche propio.

Hace 129 años en Chicago comenzó una gran huelga donde el proletariado estadounidense demostró el poderío con el que cuenta la clase obrera. Durante esta movilización se produjeron los asesinatos de 6 huelguistas por parte de la policía pero a pesar de la represión se consiguió el derecho a una jornada de 8 horas aunque aquí en España no se disfrutaría hasta unos cuantos años más tarde tras otra gran huelga.

El estudiante no sólo tiene que lidiar con las trampas y dificultades del Ministerio de Educación sino que también las propias Universidades ponen obstáculos para obtener las ayudas económicas.

Muchos son los estudiantes y las familias que piensan en el estudio de carreras con un alto nivel de prestigio y una relativa demanda social como una salida a su actual situación socioeconómica. Los estudios de medicina siempre han sido una opción a considerar ya que se trata de una profesión bien vista y con una necesidad incesante de nuevos trabajadores. Este artículo pretende explicar las dificultades del estudiante a la hora de emprender la carrera y la posterior realidad laboral a la que se va a enfrentar en la actualidad y en un futuro inmediato.

Ante la evidente situación de desempleo y precariedad que sufre la población dentro del estado español, el estudio de oposiciones se convierte en una salida atractiva a la que cada vez más jóvenes se suman con la esperanza de conseguir un puesto para la administración pública, un empleo que ofrece una relativa estabilidad laboral y que, especialmente ahora con el azote de una crisis sin brotes verdes, se ha vuelto más atractivo para los jóvenes.

La pérdida de derechos para la juventud trabajadora sigue avanzando, en este caso el acceso a la sanidad. La realidad es tozuda y los datos son prueba de ello: 7000 millones de euros menos presupuestados en materia sanitaria desde 2010, cierre de decenas de hospitales y ambulatorios no rentables o el establecimiento del copago sanitario.

En la situación actual de crisis del sistema capitalista, las distintas patronales española y europea, demandan mano de obra técnica, barata, con la que volver a recuperar sus tasas de beneficios, y por ello, España, en su posición económica dependiente, incentiva por mandato europeo detener el crecimiento de una masa sobre-cualificada de universitarios y potenciar las salidas técnicas de FP. Recordemos que la media europea es de un 46% de profesionales técnicos frente al 23% de España.

Desde la Unión Europea y la CEOE, la burguesía reclama una mayor flexibilidad en el trabajo, o en otras palabras, que la capacidad del empresario para cambiar unilateralmente las condiciones de trabajo sea mayor.

Inglaterra lleva aplicando desde hace varios años el llamado contrato a cero horas, en el cual no se fija contractualmente, quedando a decisión del empresario cuantos horas trabajaremos cada semana.

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