El Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez dijo que en Cuba no se necesita intervención humanitaria. Cuba y el mundo lo que necesitan es mucha solidaridad en tiempos como este. Foto: Estudios Revolución

 

Acompañado por integrantes de su equipo de trabajo del Partido y del Gobierno, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, compareció este lunes ante la prensa, con el propósito de esclarecer un grupo de matrices que, en las últimas horas, se han tratado de imponer para desacreditar la manera en la que Cuba enfrenta la pandemia y para generar incidentes provocadores de mercenarios internos y, con ello, promover el descontento y fracturar la unidad del pueblo.

Obra de Alberto Lescay Merencio.

¿Es necesario hablar de discriminación racial en Cuba? ¿Más allá del choteo y del humor que nos caracterizan, existen realmente en nuestra sociedad prejuicios por el color de la piel? ¿Si somos ese «gran ajiaco», en el que «aquel que no tiene de congo tiene de carabalí»; si la Revolución, desde el propio triunfo, comenzó el desmontaje de las condiciones que en épocas anteriores propiciaron la expresión de conductas racistas y dotó a todos los cubanos por igual de los mismos derechos, por qué entonces la huella de ese pasado, de una forma u otra, aún persiste y marca comportamientos que, involuntariamente o no, llegan a exteriorizarse en la realidad social?

Quizá, como primer paso para entender el fenómeno o, al menos, desentrañar parte de este, deberíamos partir de que, desde principios de la década de los 70 del pasado siglo, las ciencias biológicas demostraron que no existen razas para los seres humanos, aun cuando la construcción cultural nos sigue remitiendo a tal noción.

El próximo 23 de junio, la delegación de Cuba ante la ONU presentará nuevamente una resolución de condena contra el Bloqueo financiero, económico y comercial que el imperialismo norteamericano impone como elemento de guerra permanente contra la Revolución Cubana y la inmensa mayoría del pueblo, que apoyó el derrocamiento del sanguinario dictador Fulgencio Batista, y que ahora continúa firmemente respaldando a su gobierno, su Partido Comunista y su proceso socialista, tal y como ha sido constatado en el reciente VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, que tuvo lugar durante el pasado mes de abril.

Cuando el primer político del partido de Los Verdes, Joschka Fischer, se presentó en el parlamento de Hesse para ser investido Ministro de Medio Ambiente, los ordenanzas en las entradas le denegaron el acceso a la sala de las sesiones plenarias porque iba vestido de zapatillas de deporte blancas1, vaqueros, jersey y – como máxima concesión de un ex-combatiente callejero y antisistema a las costumbres de los partidos tradicionales – una americana cutre. La imagen que los ecologistas acuñaron en los primeros años de su existencia fue de un partido progresista, de izquierda no ortodoxa y un partido antipartidos.

El Sáhara es la última colonia de África, así lo declaraba el presidente Brahim Ghali el pasado 16 de febrero en su discurso ante las Naciones Unidas, intervención en la que denunciaba las sistemáticas violaciones de derechos humanos que el gobierno de Marruecos comete contra el pueblo saharaui en las zonas ocupadas.

La República Árabe Saharaui lleva décadas esperando una solución pacífica, durante las que el gobierno del monarca alauita ha torturado y asesinado como se hace en tiempos de barbarie capitalista: con impunidad.

En estos días, el gobierno de Sánchez, continuador de la política servil con respecto a Marruecos, cómplice silencioso de las agresiones al pueblo saharaui, apaga la ira del monarca alauita por la atención médica prestada a un dirigente saharaui regalándole 30 000 000 de euros de nuestras arcas públicas.

 

 

El Paro Nacional que empezó el 28 de abril ha convulsionado el país andino y lo ha puesto en el mapa informativo internacional. Al escribir este artículo van 14 días de Paro, en el que todos los sectores populares se han movilizado contra una reforma tributaria, al principio, y contra todo un modelo de orden político, económico y social, pensado para enriquecer a un puñado de oligarcas y drenar cantidades ingentes de recursos y capitales hacia las potencias imperialistas, fundamentalmente los EE. UU. y la UE. Mientras, como se dice en Colombia, la inmensa mayoría del pueblo en la inmunda y raspando la olla.

 

El Partido Comunista de los Pueblos de España y su Juventud, la JCPE, ante el cobarde asesinato del camarada Óscar Rangel, en el municipio Bolívar del Estado Táchira el pasado 8 de mayo; se solidariza con el conjunto de la militancia del PCV y de la JCV, con sus familiares y amigos.

El PCPE y la JCPE manifestamos nuestra preocupación por la seguridad de nuestros camaradas en Venezuela, este es el segundo asesinato de un camarada del PCV, pero las amenazas contra la militancia comunista se multiplican especialmente en los territorios de frontera y en zonas de disputa de la tierra. Grupos paramilitares de la frontera colombo-venezolana y mafias de diverso origen y composición, son el origen de este asesinato y el de decenas de dirigentes sindicales, del campesinado y del movimiento popular.

La lucha de clases y la agresión imperialista en Venezuela se expresan cada vez con mayor crudeza en la hermana Venezuela, el Estado debe garantizar la vida de los revolucionarios y revolucionarias, combatiendo las mafias enquistadas en diversos ámbitos, los sicarios vinculados a terratenientes y empresarios y a los grupos paramilitares colombianos.

 

Apenas han pasado tres meses y aquel tufillo de renovación y cambio que esperaban los “demócratas” de toda la vida se ha esfumado y solo ha quedado la cruda realidad: el imperialismo norteamericano no cambia así como así. Aquellos que esperaban que con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca y la salida del sicópata de Trump el mundo volvería a recobrar el equilibrio, si alguna vez lo tuvo, se han quedado en eso, esperando. Solo ha cambiado un payaso sicópata por otro sicópata igualmente peligroso.

El bipartidismo imperante en los Estados Unidos de Norteamérica es la expresión política de la confrontación de intereses de las distintas facciones de la burguesía norteamericana que se disputan el poder, pero ni cambia la naturaleza del sistema capitalista ni cambia el posicionamiento que adoptan los distintos gobiernos, ya sean demócratas o republicanos, en cuanto al papel de mantener a toda costa su hegemonía sobre los demás pueblos y naciones del planeta.

Más de cuarenta asociaciones y colectivos del Estado español han constituido el MESC (Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba), con el objetivo de coordinar acciones globales de solidaridad con Cuba y su Revolución, y de llevar a cabo el Plan de Acción aprobado en los Encuentros Estatales de Solidaridad con Cuba, de carácter bienal.


Cuatro son las iniciativas que apoya el MESC en su nacimiento:

  1. Caravanas. El 30 de mayo, domingo, se realizarán, en diversas ciudades, acciones de apoyo a la III Caravana Mundial contra el bloqueo a Cuba, después de las dos primeras realizadas en marzo y abril de este año.

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