Grupo del Batallón Azov con su emblema y banderas de la OTAN y una esvástica

Mientras el imperialismo mantenga su dominio hegemónico, se puede permitir (al menos en los países centrales del capitalismo, como es la Unión Europea) dar una imagen de funcionamiento más o menos democrático, guardar ciertas apariencias. Pero en cuanto se le tuercen las cosas un poco más allá, se deshace de cualquier formalidad democrático-burguesa y saca su verdadero carácter de clase, como la dictadura burguesa que debemos tener claro que es.

Históricamente, la vertiente más brutal y más reaccionaria del capital ha sido y es el nazi-fascismo. Hoy observamos a las claras cómo esta bestia crece y se fortalece de nuevo. Lo hace con la protección de la propia UE (anticomunista hasta la médula desde su misma fundación), que le ha ido abonando el terreno de manera continuada. Una de sus maniobras más nítidas fue la resolución del Parlamento Europeo de septiembre 2019, donde bajo el pretexto de la "memoria histórica para el futuro de Europa", se trataba de equiparar nazismo y comunismo, calificando a ambas ideologías antagónicas de "regímenes totalitarios". Sencillamente, una manipulación histórica repugnante y burda, que no se sostiene... pero que le allana el camino al fascismo.

Ahora, cuando la UE juega un papel cada vez más secundario y más subordinado al imperialismo yanqui-OTANista (mientras éste pierde aceleradamente influencia económica a nivel mundial), es cuando a la institucionalidad burguesa ya se le caen todas las caretas. De este modo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (o así se hace llamar) acaba de ratificar, de forma unánime y no apelable, la aberrante condena a Pablo Hásel por "enaltecimiento del terrorismo" e "injurias a la corona". A los jueces de la tan democrática Europa les parece "equilibrada, razonable y proporcionada" la condena impuesta por la Audiencia Nacional española, la sucesora directa del Tribunal de Orden Público franquista (sin que hubiera de por medio ni la más mínima depuración).

Cuando Theodor Herzl (1860-1904) propuso, en los últimos años del Siglo 19, lo que hoy conocemos como “Sionismo” (un Estado judio en Palestina) tanto él como sus seguidores dejaron claro que para realizar ese proyecto sería indispensable expulsar a los “nativos” de las tierras que habitaban desde hacía más de 2000 años.

Para esa colonización armada los inmigrantes judíos de antes y después de la II Guerra Mundial recurrieron al terrorismo contra palestinos y árabes, y contra los británicos que entonces administraban el país, y levantaron en secreto un censo y un inventario del territorio que iban a “sanear”. El desalojo forzado y masivo de los palestinos comenzó en 1947, con amenazas, violencias torturas, asesinatos, violaciones y masacres de civiles de todas las edades. Unas 700.000 personas (la mitad de la población no judía) abandonó de un dia para otro tierras, casas y propiedades y huyeron hacia los países vecinos, en lo que hoy se conoce como la Nakba (la “catástrofe”) y que los textos escolares de Israel dicen fue un caso de paranoia e histeria colectiva.

Esta catástrofe fue ignorada por el mundo porque Europa vivía entonces la culpa del holocausto y la creación del Estado de Israel era vista como una causa justa; y aunque los palestinos despertaban la solidaridad de los pueblos árabes, sus gobiernos veían con malos ojos la llegada indetenible de cientos de miles de refugiados.

En los medios occidentales nadie se atrevía a criticar la violencia extrema de los comandos sionistas. Nadie, salvo algunos ilustres como el sabio Albert Einstein, Hanna Arendt y otros 30 intelectuales, algunos judíos, que el 4 de diciembre de 1948 escribieron al New York Times, en ocasión de la visita de Menachem Begin a los Estados Unidos, una carta abierta que advertía:

 

Los ataques dirigidos a cortar el agua, la electricidad y la calefacción

a hombres, mujeres y niños con la llegada del invierno

son actos de puro terror.

Efectos del fósforo blanco

Estas palabras, que van en la línea del Derecho Internacional Humanitario, fueron pronunciadas por la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen: según el artículo 8 (2) (b) (ii) del «Estatuto de Roma» de la Corte Penal Internacional, está prohibido «dirigir intencionalmente ataques contra bienes civiles, es decir, bienes que no son objetivos militares».

Según la OMS, a 20 de octubre, Israel había realizado más de 136 ataques a centros de salud de Palestina (de los cuales 59 fueron en Gaza) desde el inicio de esta última contraofensiva del 7 de octubre. Al momento en que se escriben estas líneas, el hospital Al Shifa, el más importante de Gaza, está siendo atacado por las fuerzas de ocupación israelíes, lo que contraviene también el Derecho Internacional Humanitario, que prohíbe los ataques a «edificios dedicados a la religión, la educación, las artes, las ciencias o la beneficencia, los monumentos históricos, los hospitales [...]» (artículo 8 [2] [e] [iv]). Igualmente, está penada la utilización de armas como las bombas de racimo o el fósforo blanco por el artículo 8 (2) (b) (xx), que contempla como crimen emplear «métodos de guerra que, por su propia naturaleza, causen daños superfluos o sufrimientos innecesarios». Aquí mismo podrían incluirse los cortes de electricidad y de combustible, así como del suministro humanitario de alimentos, que el Estado genocida de Israel está perpetrando en Gaza. Por último, el apartheid al que lleva sometido el pueblo palestino desde hace 75 años está condenado en el artículo 7.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales argentinas ha dejado una foto fija muy interesante. Más allá de lo histriónico que pueda parecer el personaje de Javier Milei, su candidatura, aupada por los medios y los think tanks neocons como la Fundación Atlas (hermana de la FAES española), es toda una declaración de principios de la oligarquía terrateniente y compradora de Argentina.

Después de la hecatombe provocada en 2018 por el expresidente Mauricio Macri, que endeudó a la Argentina con el FMI por más de 57.000.000.000 de dólares, hubiera sido más fácil escribir 57 mil millones, pero visualizar los ceros ayuda a entender la dimensión del drama; el peronismo kirchnerista volvió a ganar la presidencia del país. Ese préstamo representa 127 veces la capacidad de endeudamiento del país austral, que hoy ve cómo su economía está quebrada por la deuda y la hiperinflación.

Ante el retorno del peronismo “popular” de Sergio Massa, heredero de Néstor Kirschner, y la bancarrota de la derecha oligárquica; la apuesta ha sido un personaje llamado Javier Milei, economista de verbo fácil y lengua viperina, que se llegó a presentar como ganador seguro de las elecciones presidenciales. Autodefinido como anarco-capitalista, sus intervenciones, cargadas de insultos, grandes mentiras y medias verdades al estilo de nuestro Federico Jiménez Losantos, proponían rebajar el Estado a su mínima expresión, es decir, dejando sólo el ejército y la policía, dejando el resto a la benévola mano invisible del mercado. Propone dolarizar el país, y niega los crímenes de la dictadura militar, al contrario, la reconoce como salvadora del peligro comunista (¿te suena?).

En definitiva, un fascista con ínfulas de youtuber.

Los medios “mainstream”, y todo el trabajo en redes sociales, crearon a un personaje capaz de ganarse la presidencia “de la nada”. Pero, todo lo contrario, hay mucho detrás de Milei. Hay mucho dinero y muchos medios empresariales, humanos y tecnológicos. Es la apuesta de la oligarquía ante un peronismo que representa, fundamentalmente, a cierta burguesía nacional enfrentada a una oligarquía sin proyecto de país, que solo pretende saquear las riquezas y llevárselas a Miami, Madrid o París.

Mientras cientos de manifestantes estadounidenses le gritan al Presidente: «¡Biden, Biden, no puedes esconderte! Te acusamos de genocidio», una legisladora en la Florida propone matar a todos los palestinos.

Al crimen y a la destrucción se oponen cientos de miles de pobladores en varias capitales del mundo.

Son muchos los muertos, es muy grande el silencio cómplice de no hacer algo para detener el crimen. Al Presidente de Estados Unidos sus propios conciudadanos lo acusan de genocidio, y una legisladora republicana de la Florida propone matar a todos los palestinos. Desde Tel Aviv, el Ministro de Defensa sionista exclamó que «lo que estamos haciendo en Gaza, sabemos hacerlo en Beirut», en clara amenaza contra El Líbano.

Así transcurrió el pasado fin de semana –el quinto–  desde que comenzó el genocidio contra la población palestina en Gaza.

Al crimen y a la destrucción en aquella franja convertida en sangre y cenizas se contraponen los cientos de miles de pobladores que se manifiestan en Londres, o los que lo hacen en París o en Washington, por solo citar la meca occidental, en la que sus gobiernos, unos con más implicación que otros, pudieran detener el exterminio de palestinos a manos de Israel.

Michelle Salzman, así se llama la legisladora republicana por Florida que, cuando la demócrata Angie Nixon preguntó, durante un debate en la Cámara de Representantes de ese estado, cuántos palestinos más tendrían que morir para que Israel detenga su masacre, ella respondió: «tienen que morir todos».

Ante esta insólita declaración, el director ejecutivo del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas de Florida, Imam Abdullah Jaber, declaró que «este escalofriante llamado al genocidio» por parte de la legisladora «es resultado directo de décadas de deshumanización del pueblo palestino por parte de los defensores del «apartheid» israelí y sus facilitadores entusiastas en el Gobierno y los medios.

En Izmir (Turquía), entre el 19 y el 22 de octubre, se ha celebrado el 23º EIPCO que se postuló y recibió el encargo de organizar este encuentro anual de partidos comunistas y obreros tras el celebrado el pasado año en La Habana.

El PCPE ha venido asistiendo a todos los encuentros desde su primera convocatoria en 1998 en consonancia con el principio leninista e internacionalista de trabajar por la unidad comunista. Se partía con la finalidad de recuperar la relevante tradición que supuso la Internacional Comunista tras el glorioso triunfo de los bolcheviques en la Revolución de Octubre

Desde ese año de 1998, se han venido realizando estos encuentros con una periodicidad anual y en localidades de los partidos que se proponían para ello, asumiendo un denso y laborioso trabajo que el PCPE siempre ha reconocido. Sólo la pandemia de la COVID-19 detuvo esta dinámica en la convocatoria que se iba a realizar en Pyongyang.

El PCPE siempre ha tratado de enfocar los encuentros en la necesidad de buscar elementos para la coordinación del trabajo en la lucha de masas, evitando ciertas poses retóricas y con sumo respeto a la soberanía partidaria que le corresponde a cada organización, sin excluir los debates sinceros, científicos, marxista-leninistas que encontraban una notable receptividad.

En este 23º EIPCO, no hemos dejado escapar la oportunidad de provocar una reacción para afrontar desde el plano del trabajo en la calle, con la clase obrera como protagonista principal, la obligación revolucionaria de llegar a acuerdos a partir de la caracterización de la crisis general del capitalismo.

Muchos temas se han debatido en la reunión del Grupo de Trabajo. Indudablemente Palestina ha estado presente, posicionándose el PCPE por un solo estado laico desde el Jordán hasta el Mediterráneo. En ciertos espacios se vienen derramando posturas revisionistas y troskistas donde, se muestran intentos alquimistas que burlan y vulgarizan la teoría leninista del “Imperialismo, fase superior del capitalismo”.

Ha sesionado la Asamblea General de la ONU sobre el Bloqueo por parte de EE.UU. contra Cuba. Como viene siendo habitual una abrumadora mayoría de países se posiciona en la denuncia de ese ilegal y criminal bloqueo y exige que se ponga fin al mismo, que ha causado y causa graves sufrimientos a la población cubana. Como también es habitual el vaquero del norte y el sionismo criminal, junto con los lacayos habituales, votaron en contra de la resolución que denuncia e insta a ponerle fin. No sólo eso, sino que continuarán ignorando y violentando el derecho internacional, a la comunidad internacional y la ONU como vienen haciendo por más de 30 años.

El Bloqueo es todo un conjunto de leyes y medidas económicas, comerciales y financieras que sólo entre el 1 de marzo de 2022 y el 28 de febrero de 2023 se estima provocó daños económicos por valor de 4.867 millones de dólares en la Isla. De no existir el bloqueo criminal el PIB de Cuba habría crecido un 9% en 2022. Pero además de los económicos, el bloqueo significa incontables daños en términos sociales y de sufrimiento, aunque como constatamos y vivimos en estos días, el sufrimiento humano no cotiza en los mercados y las bolsas del imperialismo.

Reproducimos este artículo que desgrana el significado de una de las leyes que integran la arquitectura y andamiaje conformado por el imperialismo con el único fin de quebrantar la voluntad de un pueblo soberano que decide su destino.

Redacción UyL.


La Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana llamada Helms-Burton, constituye en toda su letra una intentona anexionista colonial, que busca provocar el cambio del sistema político en Cuba y convertirla en una sumisa y dependiente neocolonia yanqui.

Con fecha 26 de octubre, el PCPE ha recibido la información de la Embajada de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) del cierre de su embajada ante la imposibilidad de poder desarrollar las relaciones de beneficio mutuo con las instituciones, entidades comerciales y culturales, por la aplicación de las sanciones que el imperialismo norteamericano impone a sus vasallos de la UE y, por ende, de los gobiernos del estado español.

El PCPE denuncia la hostilidad demostrada por todos los gobiernos del estado español, con sus ministerios, secretarías ministeriales e instituciones públicas, que proyectan la miseria, felonía y atentado a las normas que rigen las relaciones de los estados. Una vez más, resulta aberrante la falta de soberanía de los distintos gobiernos, que han actuado con descarada prevaricación contra la RPDC y su Embajada en Madrid.

El PCPE denuncia las enormes dificultades de tipo administrativo y logístico que ha tenido que intentar sortear la Embajada de la RPDC para desarrollar sus actividades cotidianas de carácter básico.

El PCPE condena la pasividad de sus distintos ministros de Asuntos Exteriores, que han actuado amoralmente ante la petición de extradición del agente de la CIA Chistofer Ahn, identificado en el asalto de la embajada que se produjo el 22 de febrero de 2019. El PCPE está convencido de la colaboración de los servicios secretos norteamericanos y españoles para permitir el asalto, conocer la huida de los sicarios, y menospreciar las reclamaciones, entre ellas, la que presentó el PCPE el 24 de mayo de 2023, exigiendo que el actual ministro en funciones, José Manuel Albares Bueno, procediera con su responsabilidad en este campo.

Tengan esto claro: “Israel» no es un país es una base militar americana occidental en Medio oriente que poblaron de miserables colonos europeos, le crearon una bandera, un idioma (creado por Éliézer Perelman, un bielorruso, a finales del siglo 19), y les contaron el cuentito del “Antiguo Testamento” , un relato de mentiras y mitos que los más desesperados se creen. De hecho es el Centcom que dirige las operaciones en la guerra genocida contra los Palestinos.

Disculpe, pero Israel no tiene derecho a existir

La frase “derecho a existir” entró en mi conciencia en la década de 1990 justo cuando el concepto de la solución de dos Estados pasó a formar parte de nuestro léxico colectivo. En cualquier debate universitario, cuando un sionista se quedaba sin argumentos, se invocaban esas tres palabras mágicas para cerrar la conversación con un indignado: “¿Estás diciendo que Israel no tiene derecho a existir?».

Por supuesto, no se podía cuestionar el derecho de Israel a existir; eso era como decir que se estaba negando un derecho judío fundamental a tener… derechos, con todo tipo de culpabilidad, por el Holocausto incluida, para lograr el efecto.

Excepto, por supuesto, que el Holocausto no es culpa mía ni de los palestinos. El programa a sangre fría de limpieza étnica de Europa de su población judía ha sido utilizado de manera tan cruel y oportunista para justificar la limpieza étnica de la nación árabe palestina, que no me conmueve en absoluto. Incluso me he sorprendido –en shock– poniendo los ojos en blanco cuando escucho Holocausto e Israel en la misma frase.

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