Es la vanguardia del proletariado la que forma e instruye a sus cuadros, dotándolos de un arma –su conciencia teórica y la doctrina revolucionaria- con la que se aprestan a afrontar a sus enemigos en las batallas que han de venir. Sin este arma, el Partido no existe, y sin el Partido, ninguna victoria es posible.

 

En su primera fase sindical, la lucha económica es espontánea, es decir, que nace ineludiblemente por la misma situación en que se encuentra el proletariado en el régimen burgués, pero no es por sí misma revolucionaria, no lleva necesariamente al derrumbamiento del capitalismo, como han sostenido y continúan sosteniendo cada vez con menos éxito los sindicalistas. Tan cierto es esto que los reformistas, e incluso los fascistas, admiten la lucha sindical elemental, pero sostienen que el proletariado como clase no debe mantener otra lucha que la sindical. Para que la lucha sindical se convierta en un factor revolucionario, es necesario que el proletariado la acompañe de la lucha política, es decir, que el proletariado tenga conciencia de ser el protagonista de una lucha general que afecta a todas las cuestiones vitales de la organización social, es decir, que tenga conciencia de luchar por el socialismo.

La crisis del comercio mundial producida en 1847 había sido la verdadera madre de las revoluciones de febrero y marzo de 1848, y que la prosperidad industrial, que había vuelto a producirse paulatinamente desde mediados de 1848 y que en 1849 y 1850 llegaba a su pleno apogeo, fue la fuerza animadora que dió nuevos bríos a la reacción europea otra vez fortalecida.

Lamartine discutía a los luchadores de las barricadas el derecho a proclamar la República, alegando que esto sólo podía hacerlo la mayoría de los franceses; había que esperar a que éstos votasen, y el proletariado de París no debía manchar su victoria con una usurpación. La burguesía sólo consiente al proletariado una usurpación: la de la lucha.

La emancipación del proletariado es la abolición del crédito burgués, pues significa la abolición de la produccíón burguesa y de su orden. El crédito público y el crédito privado son el termómetro económico por el que se puede medir la intensidad de una revolución. En la misma medida en que aquellos bajan, sube el calor y la fuerza creadora de la revolución.

Nadie se mostraba más fanático contra las supuestas maquinaciones de los comunistas que el pequeñoburgués, que estaba al borde de la bancarrota y sin esperanza de salvación.

Hasta el más mínimo mejoramiento de su situación es, dentro de la república burguesa, una utopía; y una utopía que se convierte en crimen tan pronto como quiere transformarse en realidad. Al convertir su fosa en cuna de la república burguesa, el proletariado obligaba a ésta, al mismo tiempo, a manifestarse en su forma pura, como el Estado cuyo fin confesado es eternizar la dominación del capital y la esclavitud del trabajo.

El revisionismo no es otra cosa que una generalización teorética hecha desde el ángulo del capitalista aislado. Teóricamente ¿de dónde procede este punto de vista si no de la vulgar economía burguesa? La teoría del revisionismo es una teoría de estancamiento del movimiento socialista, construida con la ayuda de la economía vulgar, sobre una teoría de estancamiento capitalista. Como Bernstein cree que es posible regular la economía capitalista y llega con el tiempo a la creencia en la posibilidad de poner remedio a sus males [paliando las contradicciones del capitalismo].

En la historia de la sociedad burguesa la reforma legislativa sirvió para fortalecer progresivamente la clase naciente [la burguesía] hasta que ésta fue lo bastante poderosa para adueñarse del poder político, suprimir el sistema jurídico entonces imperante y construir por sí misma uno nuevo.

Desde la aparición de la sociedad dividida en clases, que reconoce la lucha de clases como el contenido esencial de su historia, la conquista del poder político ha sido la mira de todas las clases nuevas.

Una transformación social y una reforma legislativa no se diferencian según su duración, sino de acuerdo con su contenido. El secreto del cambio histórico a través de la utilización del poder político reside precisamente en el paso durante un período histórico de una a otra forma de sociedad.

Extractos -1907-

La lucha por la independencia económica

En primer lugar debemos preguntarnos si un movimiento unitario sólo de mujeres es posible en una sociedad basada en las contradicciones de clase. El hecho de que las mujeres que participan en el movimiento de liberación no representan a una masa homogénea es evidente para cualquier observador imparcial.

El mundo de las mujeres está dividido —al igual que lo está el de los hombres— en dos bandos. Los intereses y aspiraciones de un grupo de mujeres les acercan a la clase burguesa, mientras que el otro grupo tiene estrechas conexiones con el proletariado, y sus demandas de liberación abarcan una solución completa a la cuestión de la mujer. Así, aunque ambos bandos siguen el lema general de la “liberación de la mujer”, sus objetivos e intereses son diferentes. Cada uno de los grupos inconscientemente parte de los intereses de su propia clase, lo que da un colorido específico de clase a los objetivos y tareas que se fija para sí mismo…

A pesar de lo aparentemente radical de las demandas de las feministas, uno no debe perder de vista el hecho de que las feministas no pueden, en razón de su posición de clase, luchar por aquella transformación fundamental de la estructura económica y social contemporánea de la sociedad sin la cual la liberación de las mujeres no puede completarse.

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