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Durante esta semana han sido varios los vídeos y comunicados de trabajadores y trabajadoras de Correos denunciando la situación que sufren.

La plantilla desde el primer día laborable tras la declaración de alerta, ha venido denunciando ante la empresa en los distintos centros que no van a arriesgar su salud trabajando sin la protección adecuada. Solo tras este primer plante fue cuando se les administraron guantes al día siguiente, pero careciendo del resto de material preventivo necesario como pueden ser mascarillas, gel hidroalcohólico, etc...

Los y las trabajadoras han dejado claro que no es una negativa al trabajo, pero reclaman que se cumplan unas garantías en materia preventiva durante su actividad laboral. Como dicen nuestros hermanos trabajadores/as en Italia estos días: “No somos carne de matadero”.

Los directivos y jefes de Correos empujan en favor de sus propios intereses, y presionan a la plantilla con la amenaza de represalias y elaborando listas negras que elevan a la dirección de Madrid, con los nombres de trabajadoras/es que se niegan a hacer el reparto en condiciones de desprotección, según ampara el Art. 21.2, Ley 31/1995, de prevención de Riesgos Laborales.

Todo ello es reflejo de la durísima lucha de clases en los centros de trabajo. Mientras el Borbón, el gobierno de coalición socialdemócrata y los medios de comunicación afines al sistema hablan de unidad frente al coronavirus, nuestros jefes están en cuarentena en su casa o despachos, mientras nuestros compañeros/as de Correos exponen su salud y la de sus familias cada día, forzados para seguir alimentando la ganancia del sistema.

Cierre inmediato de los sectores laborales no esenciales.

¿Acaso el servicio de reparto de Correos (o de Amazon, y otras empresas de paquetería) es en estos momentos un servicio esencial? ¿Debemos seguir jugando con la salud de la clase obrera porque a alguien le apetece comprar una tostadora o una funda para el móvil, o para seguir recibiendo publicidad en el buzón?

Teniendo en cuenta que las administraciones están cerradas, los plazos administrativos prorrogados o paralizados, etc..., no es un servicio esencial. Desde el PCPE exigimos la suspensión de las actividades laborales en servicios no esenciales, dado que disponiendo de herramientas informáticas se está poniendo en juego la salud de la plantilla de forma irresponsable.


Llamamos a los y las trabajadoras a seguir defendiendo los derechos de la clase trabajadora, organizándose y luchando contra estas medidas, teniendo claro que el problema de base de toda esta situación es común a todos los centros de trabajo, es decir, el sistema capitalista que se basa en la propiedad privada de la riqueza social y la ausencia de una economía al servicio de la mayoría social y organizada por la clase obrera. Mientras tanto, seguirán jugando con nuestra salud en los centros de trabajo...

Nota:

A fecha de este jueves 19 de marzo, la situación del estado de salud de la plantilla estatal de Correos es de 43 trabajadores y trabajadoras contagiadas y casi 400 en cuarentena. 

Una trabajadora catalana ya ha fallecido por coronavirus a día 20 de marzo.

Francisco Valverde

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