Declaraciones del Comité Ejecutivo y Central del PCPE
- Ante las concentraciones convocadas por Ceuta 06-09-2026
- La cumbre de la OTAN en Ankara (7-8 de julio) viene manchada de sangre 12-07-2026
- Ante el desfile militar y los actos centrales del día de las Fuerzas Armadas en Vigo 22-05-2026
- Comunicado urgente del PCPE a la clase obrera y los sectores populares antiimperialistas del Estado español. ¡Con Raúl, con el pueblo cubano y su revolución socialista! 22-05-2026
- Organizarse para derrotar la barbarie 20-05-2026
DESTACADO
Todas las guerras una misma guerra
Ante las concentraciones convocadas por Ceuta
Ante las concentraciones convocadas por Ceuta

Las concentraciones convocadas por ayuntamientos de casi toda España, impulsadas por la FEMP – Sección Española del Consejo de Municipios y Regiones de Europa- y arropadas por la derecha y la extrema derecha, no son más que un nuevo episodio de la farsa patriótica con la que las fuerzas más reaccionarias del Régimen del 78 pretenden ocultar su absoluta sumisión a los intereses del capital, además de su cobardía estructural frente al Reino de Marruecos y su nulo interés en relación a la soberanía territorial del Estado español.
La ineficacia del actual gobierno de progreso para gestionar la actual crisis en Ceuta debido a su subordinación a los intereses de la OTAN y su apuesta por Marruecos han llevado a la desesperación a miles de ceutíes, abriendo el paso al fascismo.
Esta sumisión del Estado español, y de cualquier gobierno sometido a los intereses de Washington y Bruselas, lleva a la clase obrera a un futuro de destrucción paulatina de todos los derechos y conquistas obreras conseguidas heroicamente si no es capaz de impedir su venta al mejor postor. Una forma para conseguir este objetivo es azuzar el odio entre la clase obrera, dividiéndola por su origen.
La cobardía de la derecha y la extrema derecha.
Mientras PP y Vox se llenan la boca con supuestas "defensas de la integridad nacional" y corean consignas contra el Gobierno, ninguno de estos partidos se atreve a señalar al verdadero responsable de la crisis: la dictadura alauita de Mohamed VI, que utiliza a miles de trabajadores desesperados como moneda de cambio en su estrategia geopolítica. La derecha y la ultraderecha, empleando el odio al migrante, les es imposible exigir la ruptura de relaciones con Marruecos ni denunciar las maniobras militares conjuntas "African Lion" que el ejército español realiza en el Sáhara Occidental ocupado. Simplemente son buitres que se aprovechan de la ineficacia del actual gobierno, escondiendo su gestión de catástrofes como la DANA o los incendios, para realizar convocatorias de odio contra el inmigrante.
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- Escrito por Comité Ejecutivo del PCPE
- Categoría: Actualidad*
Todas las guerras una misma guerra

Para ubicarnos estratégicamente en esta nueva etapa del capitalismo con patente inclinación hacia el caos, es preciso tener claro que estamos ante un modo de producción que se ha hecho ya nítidamente degenerativo. Así lo evidencia la dilución del valor y la mengua del plusvalor, la galopante reversión del capital a su forma simple de dinero, un endeudamiento público y privado más allá de cualquier parámetro razonable, insostenible, una economía crecientemente ficticia, el manifiesto agotamiento de materiales y energía fósil, así como la imparable expansión de un “valor negativo”: plagas, epidemias, deterioro de recursos, saturación de sumideros, contaminación generalizada, pérdida de fertilidad, salinización, estrés climático, desaparición de nutrientes agrícolas, sobreexplotación, sobre-empobrecimiento y extenuación de las poblaciones….
Todo ello da como resultado una suerte de “tormenta perfecta” en la que la hipotética solución a uno de esos factores lleva al agravamiento inmediato de otros. La destrucción social y ambiental, el desmoronamiento de las sociedades y la descomposición económica, así lo testimonian. También el cada vez mayor protagonismo de las fuerzas destructivas sobre las productivas, con el consiguiente declive del conjunto de la civilización capitalista.
La gran paradoja de un capitalismo extenuado es que es la exacerbación financiera la que le está insuflando vida artificial mediante la desmaterialización del dinero (que ha quedado desligado de cualquier anclaje material). Pero el ciclo de dinero que se reproduce a sí mismo sólo puede estar garantizado al final por la fuerza militar. Así que la militarización generalizada es la condición de existencia de los oligopolios del capital a interés, dada su inverosímil pretensión de reproducir infinitamente el dinero por sí mismo (D-D’-D’’-…). Y ellos se apoyan en la potencia líder del Sistema de cada momento -hoy claro está, en la armada estadounidense-, para intentar preservar su situación de dominio y de beneficios irreales e insostenibles productivamente, pero llevados a cabo a costa de una creciente desposesión de las sociedades. La vinculación entre finanzas e industria de la guerra se hace, por tanto, más y más evidente (sobre todo en el caso del hegemón mundial).
A su vez, la hipercentralización del capital en unas cuantas grandes corporaciones o fondos de inversión (Blackrock, Vanguard, State Street…) sólo puede conducir al hiperimperialismo, auténtica fase terminal del capitalismo.
Si a ello le añadimos la mórbida decadencia de la potencia imperial capitalista, el recurso a la GUERRA se evidencia como “salida forzada” del Sistema.
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- Escrito por Andrés Piqueras
- Categoría: Actualidad*
Todas as guerras uma mesma guerra

Para posicionar-nos estrategicamente nesta nova etapa do capitalismo com patente inclinação para o caos, é preciso ter claro que estamos diante de um modo de produção que se tornou nitidamente degenerativo. Isso é evidenciado pela diluição do valor e pela redução da mais-valia, pela galopante reversão do capital à sua forma simples de dinheiro, por um endividamento público e privado além de qualquer parâmetro razoável, insustentável, por uma economia crescentemente fictícia, pelo manifesto esgotamento de materiais e energia fóssil, bem como pela imparável expansão de um "valor negativo": pragas, epidemias, deterioração de recursos, saturação de sumidouros, contaminação generalizada, perda de fertilidade, salinização, estresse climático, desaparecimento de nutrientes agrícolas, sobreexploração, superempobrecimento e exaustão das populações…
Tudo isso resulta em uma espécie de "tempestade perfeita" na qual a hipotética solução para um desses fatores leva ao agravamento imediato de outros. A destruição social e ambiental, o desmoronamento das sociedades e a decomposição económica assim o testemunham. Também o crescente protagonismo das forças destrutivas sobre as produtivas, com o consequente declínio de todo o conjunto da civilização capitalista.
O grande paradoxo de um capitalismo extenuado é que é a exacerbação financeira que lhe está insuflando vida artificial mediante a desmaterialização do dinheiro (que se desvinculou de qualquer ancoragem material). Mas o ciclo do dinheiro que se reproduz a si mesmo só pode ser garantido, no final, pela força militar. Assim, a militarização generalizada é a condição de existência dos oligopólios do capital a juros, dada sua inverossímil pretensão de reproduzir infinitamente o dinheiro por si mesmo (D-D’-D’’-…). E eles apoiam-se na potência líder do Sistema de cada momento —hoje, claramente, na armada estadunidense— para tentar preservar a sua situação de domínio e de lucros irreais e insustentáveis produtivamente, mas realizados à custa de uma crescente despossessão das sociedades. A vinculação entre finanças e indústria da guerra torna-se, portanto, cada vez mais evidente (sobretudo no caso da potência hegemónica mundial).
Por sua vez, a hipercentralização do capital em algumas poucas grandes corporações ou fundos de investimento (BlackRock, Vanguard, State Street…) só pode conduzir ao hiperimperialismo, autêntica fase terminal do capitalismo.
Se a isso agregamos a mórbida decadência da potência imperial capitalista, o recurso à GUERRA evidencia-se como "saída forçada" do Sistema.
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- Escrito por Andrés Piqueras
- Categoría: Actualidad*
Crisis? What Crisis? Portugués

Assim intitulava, em 1975, a banda Supertramp um de seus mais destacados álbuns. Uma pergunta retórica com a qual encararam de frente as consequências do então embrionário processo de desindustrialização e de ataque aos direitos laborais e sociais das massas trabalhadoras, propiciado pelo setor dominante da burguesia britânica a partir da conhecida como Crise do 73, ou Crise do Petróleo.
Um processo com réplicas em todas as economias capitalistas, que contou com referências inequívocas em personagens de tão ingrata memória para o movimento operário e popular como Pinochet, Thatcher, Reagan ou Milton Friedman. Foram anos de intensa luta de classes entre um movimento operário disposto a defender os direitos arrancados anos antes à burguesia, frente a uns monopólios necessitados de implementar processos de privatização e financeirização da economia que atuassem como contratendências para superar a crescente queda da taxa de lucro e equilibrar seus balanços.
Anos complexos em que a social-democracia, em suas mais variadas versões, mutou definitivamente em um hábil gestor dos interesses dos monopólios e passou a desenvolver disciplinadamente todos os ajustes sociais demandados pelo grande capital. Anos de confrontação, mas também de claudicação pelo avanço das políticas de aceitação do mal menor que, através de múltiplos pactos sociais, acabaram integrando grande parte das organizações políticas e sindicais naturais do movimento operário —incluídos todos os partidos eurocomunistas— nas estruturas institucionais de seus Estados.
A sua dependência política e económica do Estado burguês provocou que abandonassem as posições de classe necessárias para projetar a defesa dos interesses e necessidades das massas trabalhadoras no marco do processo de luta pelo Socialismo.
Anos de derrotas e retrocessos que alcançaram seu zênite com a dissolução da URSS e a derrota temporária do Socialismo no Leste da Europa.
Pois bem, anos depois, quando gajos como Netanyahu, Milei, Trump, Lagarde ou Narco Rubio, para nomear apenas alguns dos mais significativos personagens que caracterizam a decadência civilizatória imperialista, já estão submetendo a Humanidade a um acelerado processo de Guerra Global Total, é mais necessário do que nunca que, desta vez sim, os partidos comunistas respondamos com firmeza à sua violenta ofensiva, pois não fazê-lo já sabemos os resultados tão negativos que tem.
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- Escrito por Julio Díaz
- Categoría: Actualidad*
Crisis? What Crisis?

Así titulaba en 1975 el grupo Supertramp uno de sus más destacados álbumes. Una pregunta retórica con la que miraron de frente las consecuencias del, entonces embrionario, proceso de desindustrialización y de ataque a los derechos laborales y sociales de las masas trabajadoras propiciado por el sector dominante de la burguesía británica a partir de la conocida como Crisis del 73 o Crisis del Petróleo.
Un proceso con réplicas en todas las economías capitalistas que contó con referencias inequívocas en personajes de tan ingrata memoria para el movimiento obrero y popular como Pinochet, Thatcher, Reagan o Milton Friedman. Fueron años de intensa lucha de clases entre un movimiento obrero dispuesto a defender los derechos arrancados años atrás a la burguesía, frente a unos monopolios necesitados de implementar procesos de privatización y financiarización de la economía que actuasen como contratendencias con la que superar la creciente caída de la tasa de ganancia y nivelar sus balances.
Años complejos en los que la socialdemocracia en sus más variadas versiones, mutó definitivamente en un avezado gestor de los intereses de los monopolios y pasó a desarrollar disciplinadamente todos los ajustes sociales demandados por el gran capital. Años de confrontación, pero también de claudicación por el avance de las políticas de aceptación del mal menor que, a través de múltiples pactos sociales, acabaron integrando a gran parte de las organizaciones políticas y sindicales naturales del movimiento obrero –incluidos todos los partidos eurocomunistas- en las estructuras institucionales de sus estados.
Su dependencia política y económica del estado burgués, provocó que abandonaran las posiciones de clase necesarias para proyectar la defensa de los intereses y necesidades de las masas trabajadoras en el marco del proceso de lucha por el Socialismo.
Años de derrotas y retrocesos que alcanzaron su cénit con la disolución de la URSS y la derrota temporal del Socialismo en el Este de Europa.
Pues bien, años después, cuando tipos como Netanyahu, Milei, Trump, Lagarde o Narco Rubio por nombrar solo a alguno de los más significativos personajes que caracterizan la decadencia civilizatoria imperialista, ya están sometiendo a la Humanidad a un acelerado proceso de Guerra Global Total, es más necesario que nunca que, esta vez sí, los partidos comunistas respondamos con firmeza a su violenta ofensiva, pues no hacerlo ya sabemos los resultados tan negativos que tiene.
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- Escrito por Julio Díaz
- Categoría: Actualidad*
Direito a teto: outra trincheira da luta de classes

A crise da habitação que golpeia a classe trabalhadora não é algo casual. É uma expressão direta da violência de classe inerente ao capitalismo, uma estratégia perfeitamente calculada. Através do encarecimento dos alugueres e da especulação imobiliária, o capital obtém múltiplos benefícios: por um lado, recupera uma parte crescente do já insuficiente salário que paga pela nossa força de trabalho; por outro, asfixia economicamente o povo trabalhador, limitando o seu tempo, as suas energias e a sua capacidade de organização e de luta; e, finalmente, reorganiza os bairros em função dos interesses do capital mediante a gentrificação, o despejo das famílias trabalhadoras e o desaparecimento do pequeno comércio, abrindo novos e lucrativos nichos de negócio.
A habitação deixou de ser tratada como um direito fundamental para se converter em um instrumento de submissão e em uma fonte de extraordinários benefícios para a banca, os fundos de investimento e o capital imobiliário. Nesta ofensiva, a União Europeia não desempenha um papel neutro. As suas políticas de liberalização, as imposições de austeridade e a defesa do livre mercado abriram o caminho para que o grande capital faça negócio com nossos bairros e nossas vidas. O sul da Europa constitui hoje o exemplo mais evidente desta realidade e, enquanto a UE protege os interesses dos fundos oportunistas, dos bancos e dos grandes proprietários, os Estados membros, amparados por esse marco político e económico, reprimem com dureza a resposta popular daqueles que lutam por um teto digno.
Neste contexto, Espanha e Portugal compartilham uma realidade marcada pelas mesmas políticas e os mesmos interesses de classe. O caso português mostra com especial clareza a agressividade deste modelo. Após as imposições da Troika, impulsionaram-se medidas concebidas para favorecer os grandes interesses especulativos: a proliferação das “Visas Gold”, os privilégios fiscais para residentes não habituais, a turistificação descontrolada dos centros históricos e a Lei Cristas, que facilitou os despejos e disparou os aluguéis em Lisboa, Porto e outras cidades. A experiência portuguesa demonstra que o problema não é a escassez natural de habitação, mas sim o seu açambarcamento por aqueles que a utilizam como mercadoria para inflar os preços e submeter o povo trabalhador.
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- Escrito por Javier Martorell
- Categoría: Actualidad*
Derecho a techo: otra trinchera de la lucha de clases

La crisis de la vivienda que golpea a la clase trabajadora no es algo casual. Es una expresión directa de la violencia de clase inherente al capitalismo, una estrategia perfectamente calculada. A través del encarecimiento de los alquileres y de la especulación inmobiliaria, el capital obtiene múltiples beneficios: por un lado, recupera una parte creciente del ya insuficiente salario que paga por nuestra fuerza de trabajo; por otro, asfixia económicamente al pueblo trabajador, limitando su tiempo, sus energías y su capacidad de organización y de lucha; y, finalmente, reorganiza los barrios en función de los intereses del capital mediante la gentrificación, el desahucio de las familias trabajadoras y la desaparición del pequeño comercio, abriendo nuevos y lucrativos nichos de negocio
La vivienda ha dejado de ser tratada como un derecho fundamental para convertirse en un instrumento de sometimiento y en una fuente de extraordinarios beneficios para la banca, los fondos de inversión y el capital inmobiliario. En esta ofensiva, la Unión Europea no desempeña un papel neutral. Sus políticas de liberalización, las imposiciones de austeridad y la defensa del libre mercado han allanado el camino para que el gran capital haga negocio con nuestros barrios y nuestras vidas. El sur de Europa constituye hoy el ejemplo más evidente de esta realidad y, mientras la UE protege los intereses de los fondos buitre, de los bancos y de los grandes propietarios, los Estados miembros, amparados por ese marco político y económico, reprimen con dureza la respuesta popular de quienes luchan por un techo digno.
En este contexto, España y Portugal comparten una realidad marcada por las mismas políticas y los mismos intereses de clase. El caso portugués muestra con especial claridad la agresividad de este modelo. Tras las imposiciones de la Troika, se impulsaron medidas concebidas para favorecer a los grandes intereses especulativos: la proliferación de las «visas de oro», los privilegios fiscales para residentes no habituales, la turistificación descontrolada de los centros históricos y la Ley Cristas, que facilitó los desahucios y disparó los alquileres en Lisboa, Oporto y otras ciudades. La experiencia portuguesa demuestra que el problema no es la escasez natural de vivienda, sino su acaparamiento por quienes la utilizan como mercancía para inflar los precios y someter al pueblo trabajador.
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- Escrito por Javier Martorell
- Categoría: Actualidad*
Ofensiva reacionária e machista contra as trabalhadoras: a crise a pagam as de baixo

Há anos vem sendo impulsionada uma campanha orquestrada e paga por grandes capitais e pela reação política através das redes e meios de comunicação, com tendências como as Tradwife, o Body count, os movimentos prolife e o “avivamento” religioso. Assistimos à misoginia de sempre, agora batizada com anglicismos e adornada de supostos benefícios sociais, sendo realmente uma resposta do capital à sua crise estrutural.
O último ano no Estado espanhol deixou uma realidade evidente: a crise do capitalismo não é neutra, o seu componente de classe e de género é claro. As grandes empresas mantêm benefícios milionários e o capital protege os seus interesses, e as mulheres da classe trabalhadora suportam as consequências mediante salários mais baixos, maior precariedade e uma crescente carga de trabalho de cuidados.
Apesar da discursiva machista de que as mulheres roubamos o trabalho, os dados teimosos mostram que o pilar económico da ofensiva maior são a exploração e a precariedade. O 73% dos contratos a tempo parcial e o 60% das pessoas que ganham menos do SMI são mulheres. Os setores feminizados —cuidados, limpeza, hotelaria, teleoperadoras, grandes superfícies— são os que perderam mais poder aquisitivo com a inflação de 2024-2025.
Outro mantra repetido até a exaustão é que “as mulheres chegamos longe demais”, mas o Estado continua descarregando o trabalho de cuidados nas mulheres, outro pilar dessa ofensiva: a transferência dos cuidados para o âmbito familiar. Com listas de espera de oito meses em dependência e insuficiência de recursos, cortes nos centros de dia, deterioração da saúde pública e a falta de creches, são as mulheres quem carregam esse trabalho invisível, gratuito e sem reconhecimento, permitindo que o sistema continue funcionando à custa do seu tempo, da sua saúde e do seu desenvolvimento pessoal e laboral.
Outra ideia apocalíptica é “crise demográfica = as mulheres não querem ser mães”, responsabilizando o feminismo por problemas como a baixa natalidade, ocultando as verdadeiras causas: a precariedade laboral, os baixos salários, o acesso quase impossível à habitação e a ausência de políticas públicas de socialização dos cuidados.
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- Escrito por Tatiana Delgado
- Categoría: Actualidad*
Ofensiva reaccionaria y machista contra las trabajadoras: la crisis la pagan las de abajo

Desde hace años se está impulsando una campaña orquestada y pagada por grandes capitales y la reacción política a través de las redes y medios con tendencias como las Tradwife, el Body count, los movimientos prolife y el “avivamiento” religioso, por un lado asistimos a la misoginia de siempre bautizada ahora con anglicismos y adornada de supuestos parabienes sociales siendo realmente una respuesta del capital a su crisis estructural.
El último año en el Estado español ha dejado una realidad evidente: la crisis del capitalismo no es neutral, su componente de clase y de género es claro, las grandes empresas mantienen beneficios millonarios y el capital protege sus intereses, y las mujeres de la clase trabajadora soportan las consecuencias mediante salarios más bajos, mayor precariedad y una creciente carga de trabajo de cuidados.
A pesar de la discursiva machista de que las mujeres robamos el trabajo, los datos tozudos muestran que el pilar económico de la ofensiva mayor son la explotación y la precariedad. El 73% de los contratos a tiempo parcial y el 60% de las personas que ganan menos del SMI son mujeres. Los sectores feminizados - cuidados, limpieza, hostelería, teleoperadoras, grandes superficies - son los que han perdido más poder adquisitivo con la inflación de 2024-2025.
Otro mantra repetido hasta la saciedad es que “las mujeres hemos llegado demasiados lejos”, pero el Estado sigue descargando el trabajo de cuidados en las mujeres, otro pilar de esta ofensiva: la transferencia de los cuidados al ámbito familiar. Con listas de espera de 8 meses en dependencia e insuficiencia de recursos, recortes en centros de día, deterioro de la sanidad pública y la falta de escuelas infantiles son las mujeres quienes cargan con ese trabajo invisible, gratuito y sin reconocimiento, permitiendo que el sistema continúe funcionando a costa de su tiempo, su salud y su de desarrollo personal y laboral.
Otro idea apocalíptica es "crisis demográfica = las mujeres no quieren ser madres" responsabilizando al feminismo de problemas como la baja natalidad, ocultando las verdaderas causas: la precariedad laboral, los bajos salarios, el acceso casi imposible a la vivienda y la ausencia de políticas públicas de socialización de cuidados.
- Detalles
- Escrito por Tatiana Delgado
- Categoría: Actualidad*












